04.09.2009

6 mejores lugares para comprar pastas frescas

Si invitás gente a tu casa el fin de semana, no podés dejar de leer esta nota.

Los mejores lugares para comprar pastas
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Como en el fútbol, cuando hablamos de pastas frescas, todos tenemos la posta. Cada uno está seguro de que compra los ñoquis y los canelones en la mejor casa de Buenos Aires. Incluso, todos conocen algún local de barrio que tiene especialidades insuperables. Pero más allá de estos preciados y únicos lugares, solo unas pocas marcas lograron traspasar la difícil barrera barrial; y con dos, tres o más sucursales, se abrieron paso a lo largo de la ciudad. Allí fuimos, a probar qué hacen, y a descubrir si son tan buenas como parecen. Aquí, nuestro veredicto.

1. MASTER. No importa cuántos locales de pastas haya en Belgrano; Master atrae vecinos de varias cuadras a la redonda que cada domingo forman colas de hasta 30 personas. A pesar de su enorme variedad de productos, tiene un gran nivel de detalle. Desde pequeñeces (venden queso rallado grueso o fino, a elección del cliente), hasta sabores especiales (probamos los crepes de choclo y panceta, y nos gustaron). La atención es esmerada, con empleados que sonríen, hacen canelones a pedido y ofrecen siempre algo más. Precios: los fideos anchos al huevo valen $20 el kilo, y los ravioles de verdura con pollo (los que más salen) $8 por caja. De todas maneras, lo mejor viene por el lado de los canelones y similares, con rellenos sabrosos y salsas que, sin descollar, soportan el trance. En su contra, algunos postres no cumplen la expectativa (el tiramisú, el mousse de chocolate); pero su déficit principal es que ir a comprar es una experiencia agotadora. Tanta gente y opciones abruman al comprador más casual que sólo quiere almorzar una buena pasta dominguera.
Cramer 1775, Belgrano / Pueyrredón 899, Barrio Norte

2. LA JUVENIL. Hay que sacarse el sombrero. Pocas franquicias logran llegar a las 20 sucursales y aún así mantener prestigio. Eso sí: no es lo mismo el pequeño y tranquilo local de Villa Crespo, que el de Avenida Cabildo, con mucha más oferta, y siempre repleto de clientes, caos y ruido. Más allá de esto, la propuesta es similar en todos los casos. Y, a pesar de su necesaria industrialización, La Juvenil no decepciona. No es la mejor casa de pastas frescas de Buenos Aires; pero es un lugar seguro. Lo mejor viene del lado de los fideos. Su especialidad son los caseros con crema y queso rallado ($20 el kilo). Los ravioles de la casa, de pollo, jamón y variedad de quesos ($9 la plancha) resultaron algo salados, y su masa fue de las más gruesas, en detrimento del relleno. Mientras que las sucursales más pequeñas compiten con otras de barrio, la de Cabildo 1833 juega de igual a igual con Master en cuanto a porfolio de productos. Uno de sus fuertes: la variedad de salsas que exhibe (con nombres tradicionales como hongos, scarparo, parisenne y varias más).

3. MAZZEO. La historia cuenta que un ex La Juvenil decidió emprender su propio emprendimiento y así nació Mazzeo, en Recoleta. Varios años después, aparece la primera sucursal de la marca, en Belgrano, a la que fuimos. Después de probar varias casas distintas, resulta fácil identificar a Mazzeo con La Juvenil. Tiene una idea de producto semejante: apunta a lo clásico, como capelletis caseros, de pollo, jamón y provolone ($42 el kilo), una de las especialidades de la casa según el vendedor. La masa nos pareció algo gruesa, y el relleno algo salado, pero entendemos que es un tipo de gusto muy porteño. Los fideos caseros al huevo tienen forma de cinta de ancho medio, muy correctos y de cocción súper rápida, pero menos especiales que los fideos que conseguimos en otros locales. Seamos claros: Mazzeo no está mal, pero no compite en la misma liga que el resto; la juega de lugar cercano al hogar, sin demasiado preámbulo ni colas exageradas. Si querés una pasta fresca y vivís ahí nomás, cumplirá.
Vicente Lopez 1665, Recoleta / Amenábar 2250, Belgrano

4. MULTIPASTA. Clásico de clásicos, un mundo aparte del resto. La sucursal de Corrientes 4793 es buen ejemplo de lo que ofrece: una estética limpia, servicio profesional pero pragmático (nada de vueltas ni ofrecimientos de extras), y una cola que avanza rápido y parejo. ¿Cómo compite con las otras casas? Con calidad de producto. Los ravioles realmente parecen caseros, de masa muy delgada (tanto que si no te cuidás, se te pasará el punto de cocción) y relleno sabroso. Los de pollo y verdura ($8 la caja) son los más pedidos, pero por el barrio también salen muchos kreplaj de carne o de queso, knitches (sic) y varenikes, además de lasañas clásicas ($34 el kilo). Entre las muchas cintas, las de crema y huevo son muy buenas, aunque tampoco decepcionan las más finas; todo tiene aspecto y sabor a casero. Su boloñesa nos resultó algo dulce, tal vez por el afán de ocultar el tomate en lata. Una contra: no tienen tarjeta.
Corrientes 4793, Villa Crespo / Senillosa 22, Caballito / Billinghurst 416, Almagro.

5. MILENA. De nombre tanguero, con sucursales en Devoto (a la que fuimos), Recoleta y Boulogne. Si Multipasta nos gustó por su honestidad y Master por su diversidad, de Milena hay que decir que une ambos mundos. Y lo hace de maravillas. Posee una gran variedad de productos, pero por cómo está armado el local, las pastas logran ser la principal atracción. Apenas se entra y se ven todos los estilos de fideos frente a la puerta. La Milena con crema y huevo ($17,90 el kilo) es impecable, y lo mismo los aromáticos pappardelle de hongos. Los ravioles Milena ($8.90 la caja), especialidad de la casa, con relleno de pollo, seso, espinaca, champiñones y parmesano son del estilo de los de Multipasta: bien caseros, capaces de engañar a cualquier invitado. Y la abundancia de ñoquis merece muchos 29 para ir probándolos. También tientan los fideos al fierrito (ideales para la salsa casera Milena, la más rica de las que probamos en todos los locales, con cortes grandes de tomate y cebolla), y la trilogía crepes / canelones / lasaña. ¿Puntos débiles? Las tortas no son gran cosa (lo mismo sucede en las demás casas de la competencia), y el porteñísimo Vithel Tonné pierde en comparación con Master. Pero son detalles; en lo general, Milena merece el primer puesto.

Sucursales en www.milena.com.ar 

6. SORSI. Venimos hablando de pasta fresca, donde los rellenos son muy ricos, pero no más que eso. Para un nivel superior, debés agendar a Sorsi, pequeña empresa dedicada a la pasta de lujo, proveedora de muchos restaurantes porteños, que también vende directo al público (delivery gratuito, llegan las cajas congeladas, y cada caja de 15 unidades alcanza para dos o tres personas). El dueño supo discutir sus rellenos y masas con Pedro Picciau (el capo máximo del famoso Italpast), y ofrece raviolones de búfalo a $20 la caja, cordero a $21, berenjena (fantásticos y livianos) a $18, ciervo a $27, salmón rosado (salmón de verdad, no un paté) a $24, jabalí a $25 y clásicos de calabaza ($16). La masa es perfecta, mantiene el dente y soporta la cocción; los rellenos son una delicia. Podrá sonarte a chivo, pero no lo es: Sorsi está un paso adelante. Como salsa, alcanza un caldito; los raviolones cederán su sabor. Ideal para hacerte el canchero con tus suegros o amigos.

¿Cuáles son tus lugares favoritos? ¿Nos contás?


Por Vanesa Klover

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