23.10.2010

8 vinos por menos de 18 pesos para acompañar pastas

¿Sos un fan del spaghetti y los ravioles? Leé las recomendaciones de esta nota para elegir un vino y acompañar tu comida favorita.


En un almuerzo laboral, en una cena de amigos o en tu casa y para salir del apuro, las pastas ofrecen un plato siempre nutritivo, rico y fácil de digerir según sea la salsa que las acompañe. Para los argentinos, es una pasión renovada a diario. Y como no podía ser de otra forma, en Planeta JOY le dedicamos un capítulo a aquellos vinos que mejor funcionan con cada pasta y tipo de salsa, a escala de un bolsillo real. Aquí van.

1. Estancia Mendoza Merlot Malbec 2010 ($12)
Hay vinos que por su sencillez aromática y gustativa uno se los imagina con platos hogareños, de esos que te podés preparar un miércoles a las doce de la noche y antes de irte a dormir. En esas ocasiones este bivarietal de Estancia Mendoza es un caso de receta: descorchalo mientras ponés el agua para unos spagettis ali oli y disfrutá su intenso sabor frutal mientras ves salir volutas de la olla.

2. Rodas Malbec 2009 ($12)
Fuiste a comprar dos planchas de ravioles de ricota y nuez y te trajiste de paso un tuco de pollo y un sobre de queso fresco. En total, gastaste unos 50 pesos de producto. Y te queda un resto para una sóla botella de vino para hacer un almuerzo festivo. Rodas Malbec es una fija para este tipo de casos: un tinto frutado, nunca áspero y siempre cordial. Con unas pastas rellenas y suaves, es un hit que no engrosa el número.

3. Finca Natalina Chardonnay 2009 ($14)

Un blanco se impone en materia de maridajes con pastas, porque no todo es tuco y bolognesa en la mesa nacional. Por ejemplo, si es te antoja un día hacerte unos pappardelle con una crema de brócoli y ajo, con un hilo de oliva encima, lo mejor es tener a mano un vino blanco. Finca Natalina tienen en sus filas este Chardonnay, timidón en su aromática, pero de boca curiosamente carnosa para sus 14 pesos. Compralo y dejalo en la heladera para cuando llegue el antojo.

4. Carácter Syrah 2009 ($14)

Atento con este vino que tiene una nariz muy frutal y la boca típica del paladar local, para nada ácido, y ante todo con textura suave y cuerpo voluptuoso. De ahí que en una mesa joven, en la que vas a compartir con amigos unos orechietti con un suave pesto de olivas negras –Filippo Berio es el mejor- te conviene tener al menos dos botellas. Una para la comida y otra, para estirar la sobremesa.

5. Cabernet Sauvignon Casa Bianchi 2009 ($15)
Los spaghetti con bolognesa son tan clásicos como los domingos de fútbol. Pero si querés llegar a ver el partido despierto, el peso de la carne picada debe ser barrido por un vino tinto bien frutal, que tenga un trazo apenas tánico como para ofrecerle un contrapeso digestivo. Si a eso le ponés una buena cantidad de queso reggianito, el buen balance reclama este Cabernet de Casa Bianchi, un imbatible en su categoría.

6. La Consulta Malbec Roble 2009 ($17)

Bodega La Celia lanzó hace poco una nueva línea de varietales con roble –chips, no barricas- que tiene entre sus estrellas a este Malbec fragante, de cuerpo voluminoso y acidez apenas subida aunque amlgamada. De ahí que está indicado para compañar unas pastas rellenas –raviolones de cordero en ragú, por ejemplo, como los de Sorsi-  en los que vas a invertir un buen dinero y que compensarás a placer con un vino de inmejorable relación calidad precio.

7. Goyenechea Rosado Merlot 2010 ($17)

En el mundo hay dos tipos de consumidores de pastas: los que adoran el pesto y los que lo odian a rabiar. Si estás entre los primeros, sabrás que un plato de penne rigate al dente y con abundante pesto es algo así como un momento de felicidad concretada. Lo que tenés que saber, también, es que con este Merlot, debidamente refrescado en la heladera, podés duplicar tu felicidad, para envidia de la otra mitad de los comedores de pasta.

8. La Vuelta Merlot 2009 ($18)

Invitá a tu pareja a una cena y ponete las pilas: en una sartén y a fuego lento, dorá medio diente ajo picado en oliva extra virgen; sumale unos hongos de pino trozados y un chorro de vino blanco, y cociná hasta que se reduzca a la mitad; ahí le tirás un puñado de tomates cherries cortados y lo dejás al fuego 15 minutos más, esta vez tapado. Hacé la pasta seca que quieras y con esta salsa tenés un hit. Eso sí, el vino debe ser el Merlot de La Vuelta. Ningún otro.

por Joaquín Hidalgo

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