03.10.2011

8 cosas que debés hacer para no engordar en la oficina

¿Trabajas full-time frente a una PC? Te contamos cómo podés mantener la línea desde tu escritorio.


¿Estás sentado frente al monitor ocho horas diarias trabajando mientras comés una galletita atrás de otra? Mal. A este ritmo, cuando te asciendan, vas a tener que gastar tu aumento en pantalones nuevos. Sin embargo, existen algunos cambios que podés hacer en tu rutina para bajar la panza de oficinista. A continuación, 8 costumbres sanas que debés adoptar en el trabajo:

1. No voy en tren, voy en bici
La mayoría de los trabajadores de corbata pasa toda su jornada laboral sentado. Lo que hace increíble que muchos de ellos estén dispuestos a pelear descarnadamente por un asiento en el colectivo en la vuelta a casa. Estos minutos se suman a las largas horas de inactividad y podrían ser aprovechados para hacer ejercicio. Por eso, en vez de subirte al 60, optimizá tus tiempos y andá al trabajo caminando o en bicicleta.

2. Un poco de aire
¿Pensaste lo poco que te movés durante las ocho (o más) horas que estás atado a tu escritorio? Incluso teniendo en cuenta esos preciados minutos en los que te levantás para ir a la fotocopiadora o al baño, la actividad física durante el día es poca. Aunque no se puede empezar a correr alrededor de la mesa, podés dar un paseo en algún momento del día, aunque sólo sea para hacer un trámite o ir a comprar el almuerzo.

3. Decile no al delivery
Todos los días al mediodía inevitablemente alguno de tus colegas pregunta: "¿Qué pedimos?". Pizza, empanadas o chino, la verdad es que la oferta es limitada y no muy sana. Hacer uso y abuso del delivery no solo engorda tu cintura sino que también adelgaza tu billetera. Para evitar este derroche de dinero y calorías, prepará en tu casa una vianda con alguna ensalada u otro menú más sano.

4. Una hora es una hora

Nada de comer en tu cubículo o deglutir un pebete de jamón y queso en 15 minutos. El almuerzo es una comida importante que requiere su tiempo. La sensación de saciedad tarda en llegar al cerebro, por lo que si comemos rápido, ingerimos más de lo necesario.

5. Como camello en el desierto

Beber dos litros de agua al día impide la retención de líquidos y mantiene a raya el hambre. Pero en el ajetreo laboral muchas veces nos olvidamos de consumir líquidos. Para acostumbrarte, mantené una botella de agua en tu escritorio y obligate a consumirla antes de las 18 hs.

6. Ascensor fuera de servicio
Si trabajás en un edificio de varios pisos, procurá usar las escaleras lo más que puedas. Diez minutos de escalada queman alrededor de 50 calorías. Por eso, la próxima vez que tengas que subirle un informe a tu jefe o necesites bajar a recibir un envío, evitá el ascensor y hacé esos 5, 6 o 7 pisos trotando.

7. Evita las tentaciones sobre tu escritorio
Si te compraste un paquete de bizcochitos para el desayuno, es probable que antes del almuerzo ya los hayas liquidado sin siquiera darte cuenta. Para la colación de la media mañana siempre es mejor optar por una fruta o un yogur descremado, que calma el hambre y aporta pocas calorías.

8. No dejes que el trabajo acapare todo tu tiempo

Fuera del horario de oficina, el tiempo libre tiene que ser un momento inviolable, por lo que apagá tu BlackBerry, dejá tu laptop a un lado y utilizá este tiempo para ir al gym, hacer una clase de yoga, ir a correr o cualquier otra actividad que no te mantenga estático.

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