20.04.2012

9 cosas que nos irritan de las páginas web de los restaurantes

La musiquita de bienvenida, las “intro” interminables, las fotos horribles… las webs de los restaurantes muchas veces restan más de lo que suman. Estos son algunos es sus peores pecados.


En pleno siglo XXI, en “la modernidad” (como diría la abuela), quien quiere salir a comer lo primero que hace es entrar a algún buscador de restaurantes y elegir la opción que se ajuste a lo que desea (y al precio que quiere pagar por ello). Sin embargo, yendo un poco más allá, es decir, a las páginas web de los restaurantes propiamente dichas, la aventura se duplica. A continuación, nueve tics de las webs gastronómicas que nos sacan de quicio.

1. Cambiáme la música
Existe una delgada línea entre lo cool y lo grasa. Pequeños límites que te llevan de un lado al otro de la frontera. La música en un sitio web es uno de ellos. Si querés escuchar la quinta sinfonía de Beethoven, te ponés un CD; si querés escuchar a los Beatles, sale el Ipod; y si querés que te sorprendan, prendés alguna radio temática. Nada peor que estar en el laburo buscando un lugarcito para morfar a la noche y que empiece a sonar una música botona que aviva a tu jefe de que estás haciendo cualquier cosa menos trabajar. Y lo peor, amigos; ¡poner música chil out no es sinónimo de cool! Y menos aún si no está claro dónde está el botón para apagarla. Acá un ejemplo.

2. Las puertitas del señor López
“Bienvenido. Para ingresar al sitio haga click acá”, dice el cartel después de media hora descargando la animación de un gaucho haciendo un asado. Uno clickea y se abre una advertencia en el navegador que aclara: “Bloquear ventanas emergentes. Si desea autorizar a este sitio clickee acá”. Lo autorizo. Cargando: 10%, 22%, 38%, 44%, 56%, 73%, 99%, 99%, 99%, 100%. Imagen gigante del lugar y tres cosos flotando que uno tiene que andar identificando dónde está el menú, dónde está la ubicación… Es comprensible que para el dueño del restaurante entrar a su sitio web sea lo más importante que le pasa en su vida (¡cada vez!), pero el resto –que lo único que queremos es encontrar una opción fácil y buena para el sábado a la noche– preferimos ir rapidito al grano y de un pantallazo encontrar si el lugar se adapta o no a nuestras necesidades. Acá un buen ejemplo de lo que hablamos.

3. Y… ¿qué te puedo cobrar?
En la Argentina inflacionaria tal vez es mucho pedir que los sitios web tengan la información (actualizada) de los precios de la carta. ¿Por qué no blanquean sus precios? ¿Tienen miedo de perder clientes? ¿Hay carta especial con precios inflados para turistas? ¿O es simplemente fiaca de actualizar la página? Basta entrar a los sitios de restaurantes de cualquier gran ciudad del mundo para ver que en todos lados se pueden chequear los precios. Es más, miren este sitio que recopila la información de todos los locales de las ciudades más importantes de Estados Unidos. Entre tanto ejemplo negativo, vale resaltar el ejemplo de Las Cortaderas que te expone en su sitio toda la información bien completita.

4. Volver al futuro
“¿Querés comer un guiso especial de la casa?” Sí, quiero. ¡Mirá que encima te regalamos el vino! Mucho mejor. Y te hacemos un 20% de descuento. ¿Dónde hay que firmar? Sólo tenés que venir el próximo jueves… 20 de febrero de 2011. ¡Qué feo que el sitio esté todo viejo y con información desactualizada! ¡Qué ganas tenía de comer ese guiso!

5. Decime cuál, cuál, cuál es tu idioma
Si algo me pone frenético es que restaurantes de cualquier barrio se me hagan los chetos hablándome en ingle’ desde su sitio web. Entiendo que algunos de Puerto Madero o el centro porteño (bien perfilados para atracar a los turistas) usen esa estrategia. Ahora, que Pampa Picante, de Palermo, dé “Asado Lessons” es too much.

6. ¡Whisky!
La onda de poner fotos de famosos comiendo en el restaurante se quedó en los 90. Pero puede sumar en algún punto y para cierto público cholulo. Poner fotos de gente borracha puede sumar cuando un bar como Belushi quiere transmitir cierta idea de diversión. Pero ¿qué busca este restaurante con estas fotos de absolutos desconocidos que ni siquiera tienen cara de felicidad? Al menos podrían poner gente que la esté pasando bien.

7. Una foto y nada más

Alguien dijo que necesitábamos una página web. Metés una foto del frente del local, un teléfono y ni un menú, ni nada, para clickear. Al final era mejor dejar el espacio en blanco. Y peor todavía si tiene un cartel de “en construcción” hace cinco años. Este es un buen ejemplo.
 
8. ¿Cómo es el lugar?

Dentro de un sitio web es clave que haya un apartado con fotos o imágenes que nos permitan captar la esencia del lugar. Si no hay alguna fotito que denote el ambiente, no terminás de entender si es para llevar a tu novia y pedirle matrimonio o para llevar a tu primo, ese que habla a los gritos, usa riñonera y la camisa abajo del pantalón. Acá una muestra: pusieron un ítem “ambiente” en el menú, pero sólo hay dos imágenes difusas entre medio de mucho plato servido.

9. Que sea como la de Chichilo
Para quienes no conocen este sitio web ni este restaurante, recomendamos ingresar. ¡No existe nada igual! Sin dudas, una vanguardia absoluta en diseño. Amigos, por favor no se lo pierdan. Y a los dueños, les pedimos por favor que no lo cambien jamás. Sepan que están haciendo historia.
 

Por Pablo Winokur

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