25.10.2011

África deluxe: la moda de los safari lodges

En los últimos años, el sudeste africano ha visto proliferar a los safari luxury lodges, campamentos cinco estrellas en el medio de la sabana, ideales para tomar contacto con la vida salvaje.


Quienes echen un vistazo al ranking de los mejores hoteles del mundo, que realiza cada año la conocida revista de viajes Travel + Leisure, se sorprenderán al notar que los más votados no están en Europa ni Estados Unidos, sino en África. El primer puesto es del Singuita Grumetti Reserves en Tanzania, con sus cabañas de súper lujo, donde pasar la noche cuesta desde 1600 dólares por persona.

Los resultados de esta encuesta dan cuenta de una moda recientemente instalada, la de los safari luxury lodges, lujosas “tiendas de campaña” y cabañas boutiquizadas en medio de la sabana africana, que acercan al máximo el contacto con los animales salvajes y la naturaleza en su estado más primitivo.

Para entender qué son estos safari lodges - la palabra “lodge” no tiene una traducción exacta al español; lo más cercano sería “refugio”- hay que olvidarse de todos los alojamientos que uno conoció en el pasado, por más lujosos que hayan sido. Estos hospedajes están perdidos en el medio de la nada, en países a los que no se anima cualquiera si no se tiene todo contratado de antemano (convengamos que Zambia y Zimbabwe no son para irse solito con la Lonely Travel en el bolsillo). En muchos casos, estos campamentos cinco estrellas pertenecen a exclusivas cadenas hoteleras que extienden su brazo al Africa, como Orient Express, dueña del Khwai River Lodge, del Savute Elephant Camp y del Eagle Island Camp, situados en la reserva de Moremi, Botswana.

No hablamos de lustrosos palacetes de mármol sino de complejos de tiendas de campaña para dos y hasta ocho personas, que tampoco tienen mucho que ver con la clásica carpita de piso duro y estacas. Estos alojamientos popularizaron la palabra glamping (glam + camping), que combina la idea de acampar con sofisticación y glamour. Es decir, si el plan es “conectarse con la naturaleza”, que sea con estilo.

TECHOS DE TELA Y WI FI
Tomemos como primer ejemplo el caso del Governor’s Camp Collection, en Kenya. Este complejo está emplazado en el Masai Mara, un área de Africa que, entre julio y octubre, es testigo de la migración de animales que vienen desde el Serengeti en busca de alimento. En estas planicies se filmó la película ganadora del Oscar en 1985, Africa Mía.

El Governor’s Camp yace a orillas del Río Mara y tiene 37 tiendas entreveradas en la vegetación sobre plataformas de concreto, con una perfeccionada idea de lo que es un campamento de lujo, cuya comodidad, servicio y gastronomía deben estar a la par del mejor hotel del mundo. La diferencia es que aquí la rusticidad es un valor en sí mismo: el techo es de tela, las lámparas son a gas y parafina pero los dormitorios tienen camas king size y baños dignos de un rey (agregar que hay aire acondicionado y wi-fi sería una obviedad). Los huéspedes logran una vista privilegiada sobre una llanura en donde se aprecia el peregrinaje de los animales en busca de sus presas. Pasar la noche aquí cuesta unos 800 dólares, según explicaron en la empresa PHC, representantes en la Argentina de éste y otros hoteles exclusivos en los cinco continentes.

Cada safari lodge ofrece una característica propia y distintiva. Así, el Khwai River (Botswana), de la cadena Orient Express, se halla sobre plataformas elevadas de madera y los techos son de paja. Con las copas de los árboles como un cielo propio, tiene duchas al aire libre y cada huésped dispone de un vehículo exclusivo con guía personal para realizar la expedición cuando lo desee –a esto se le llama personal safari o “safari a medida”-, ya sea a las 3 AM o al atardecer.

GORILAS, PERO DE VERDAD
Otro caso es el del Shambala Game Reserve, quizás el más caro de Africa ya que la noche ronda los 2500 dólares per capita. Se halla en las montañas de Waterberg, en Sudáfrica, a dos horas y media en auto desde Johannesburgo, al centro de un santuario salvaje de 12.000 hectáreas donde conviven los famosos Big Five de todo amante del safari: leopardo, león, elefante, rinoceronte y búfalo; también se ven hienas, antílopes, cocodrilos y varias especies de aves, entre otros animales.

Este hotel ofrece, en su Zulu Camp, nueve lujosos chalets de estilo afro francés con camas matrimoniales (y sábanas de 500 hilos de algodón egipcio), lujosos baños y teléfono satelital. Su gastronomía es célebre en toda Sudáfrica, ya que aquí se reúnen los mejores chefs del país. Además, poseen un spa con tratamientos rejuvenecedores.

Para salir de safari, las actividades van desde el clásico tour en Land Rover que sigue el rastro a los grandes animales, hasta los paseos en elefante o en crucero, por uno de los grandes ríos que cruzan el campamento.

La oferta está muy definida en cuanto a los animales que uno quiere ver. Por caso, en el Sabyinyo Silverback Lodge,  al noroeste de Rwanda, la “especialidad” son los gorilas. Delimitado por un área ondulante de 11 hectáreas con vistas fabulosas hacia el Parque Nacional de los Volcanes, este lodge de cinco cottages y tres suites se ubica a unos 2100 metros sobre el nivel del mar, altitud ideal para el trekking con avistaje de gorilas, realizado con guardabosques del Parque. Una vez que los simios son localizados, se permite a los clientes quedarse un máximo de una hora con la familia del animal visitado. Los huéspedes reciben instrucciones precisas a seguir en todo momento, ya que los gorilas de montaña son potencialmente peligrosos. No es posible determinar el tiempo de marcha para llegar a la familia de gorilas designada; por eso se recomienda reservar el avistaje por dos días consecutivos.

COMO HEMINGWAY, PERO CON PISCINA PRIVADA
Entre los mejores safari lodges de Sudáfrica también está el de Sabi Sabi Private Game Reserve en la homónima reserva salvaje, un área virgen integrada con el Parque Nacional Kruger. Aquí se proponen cuatro tipos de refugios, cada uno con distinta temática: el Selati Camp representa el pasado, el Bush Lodge y el Little Bush simbolizan el presente y el Earth Lodge, el futuro.
El Selati Camp, que remite a la era de los grandes safaris, se ilumina de noche con lámparas de aceite y el resplandor de las fogatas. Son ocho suites de techo de paja, cada una con baño propio y ducha exterior privada. La suntuosa suite presidencial Ivory sintetiza el esplendor colonial de finales del siglo XIX y tiene piscina privada.

El Bush Lodge se encuentra en el corazón de Sabi Sand, con vistas a espejos de agua y a la llanura africana. Cada suite está decorada con estilo étnico y tiene un tejado de paja integrado al entorno. Este lodge dispone de patios descubiertos de diseño artístico con espectaculares tallas de madera hechas por famosos escultores locales. La suite Mandleve, la más lujosa, es perfecta para recién casados, con su gran espacio abierto, baño con ducha externa, piscina privada y mayordomo.

El Little Bush está en la margen del río Msuthu: seis lujosas suites, todas con vista al espejo de agua. Este lodge reúne las virtudes de un cinco estrellas, con servicio excepcional, excelente cocina y contacto permanente con la vida salvaje. Todas las suites están totalmente equipadas y decoradas al estilo africano contemporáneo.

Por último, el Earth Lodge parece esculpido en las profundidades de la tierra, casi invisible en el paisaje, inspirado en las texturas, colores y formas del mundo natural. Sus 13 suites tienen mayordomo privado y ostentan muebles diseñados por grandes artistas. La enorme suite presidencial, llamada Amber, se luce con un gimnasio privado, sauna, despacho y cocina. El Earth Lodge cuenta con una gigantesca piscina termal y duchas al aire libre.

En estos cuatro refugios (pernoctar en ellos cuesta entre 800 y 1000 dólares) hay gastronomía de primer nivel. En general los almuerzos y cenas se sirven en las terrazas, con vistas a ríos y planicies con animales salvajes. Los menús ofrecen platos africanos e internacionales. Vale decir que tienen una cava con más de 1500 etiquetas de vinos de Sudáfrica.

por José Totah

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