28.07.2011

Aguas tónicas Premium: la sofisticación llega al Gin Tonic

Sale a ruedo una camada de aguas tónicas artesanales pensadas para armar los mejores Gin Tonics. Y una marca argentina las trae a las barras locales.


Si vas a un bar y pedís un trago simple como un Cuba Libre, tal vez te pregunten con qué marca de ron lo querés: ¿Havana Club o Bacardi? Si pedís un Destornillador, te podrán dar a elegir, por ejemplo, entre un Absolut o un Belvedere. Y si pedís un Gin Tonic, podrían ofrecerte Beefeater o Tanqueray. Pero no sólo eso.

Ahora los amantes del G&T tienen una nueva manera de tunear su drink: llegan a las barras nuevas marcas de agua tónica Premium pensadas específicamente para mezclar en tragos. Así, una bebida de perfil bajo, que pasa casi desapercibida en los supermercados, cobra vigor y se instala en los bares de todo el mundo con una impronta moderna y lujosa. Y el fenómeno ya llegó a la Argentina: existe una marca patagónica que se distribuye en Buenos Aires.

LOS PIONEROS
Todo empezó con Fever Tree, lanzada en el Reino Unido a principios de 2005 y con Q Tonic, a fines de 2006, en Estados Unidos. En ambos productos no solo hay un intento de ocupar un lugar del mercado sino también de repensar el agua tónica, tanto en su carácter de sabor y aroma como también en su composición. El estandarte de estas marcas es recuperar formulas originales y naturales, y despegarse de las producidas por los gigantes de las bebidas.

Por ejemplo, Fever Tree obtiene quinina de alta calidad en la frontera de Congo y Ruanda y le suma ocho sabores botánicos, incluyendo extractos de caléndula y naranjas amargas de Tanzania. Jordan Silbert, fundador de Q Tonic, se contactó con granjeros peruanos y mexicanos para buscar los ingredientes perfectos para su producto. “Si la gente paga por buen gin y buen vodka, ¿Por qué no querrían mezclarlos con algo realmente bueno?”, fue el planteo de Silbert, harto de desperdiciar sus gins de alta gama con aguas tónicas regulares, que llevaban 26 gramos de jarabe de fructosa. De más está decir: ninguna de estas tónicas Premium tienen conservantes, ni endulzantes artificiales.

La línea de estas marcas se completa con otros productos. Fever Tree tiene Lemon Tonic, Indian Tonic Water y también creó su Ginger Beer, Ginger Ale y hasta una limonada. Q tiene su versión tradicional y también una con jengibre. En ambos casos hay un reconocimiento de la relación íntima entre el agua tónica y las bebidas alcohólicas.

El éxito de estos pequeños emprendimientos (más otras marcas como Fentiman y Nordic Mist) llevó a las grandes empresas a sumarse a la movida. Schweppes se sinceró en España, un país enamorado históricamente del Gin & Tonic, y llamó a la cocinera Elena Arzak (hija del célebre Juan Mari Arzak) para crear tres fórmulas nuevas y en edición limitada: hay de pimienta rosa, de jengibre & cardamomo, y de azahar & lavanda.

Al igual que los spirits de alta gama, las tónicas Premium tienen una estética muy cuidada. De hecho, en 2008 Q Tonic fue premiada en el Packaging Institute’s Clear Choice Award como mejor envase de bebida con gas. Sus precios, por supuesto, son elevados: una botella de 24 cm3 de Q o Fever Tree, ronda los cinco dólares, el doble que cualquier otra marca.

TONICA PREMIUM Y ARGENTINA
Siguiendo la línea de las aguas tónicas elaboradas en Estados Unidos y Europa,  Argentina ya tiene su proyecto propio: 1724. El nombre que refiere a los metros de altura de los que se extrae la quinina, en Perú, ingrediente base de esta agua tónica, que es producida en Rio Negro. Suman a su receta agua local, azúcar del Norte Argentino y extractos de cítricos de la Patagonia.

El origen de la quinina es importante y no es casual: en Perú y Bolivia fue donde se comenzó a extraer la quinina antes de que europeos, españoles, ingleses y holandeses se llevaran árboles enteros y semillas a Java, Africa y otros dominios coloniales para contar con producción propia.

Esta nueva tónica, elaborada por Diuco (fabricante de un agua mineral Premium que exporta a Europa) no oculta su intención: está pensada para su uso en cócteles y planean un lanzamiento para comienzos del 2012 guiado por el bartender Tato Giovannoni.

Adrián Glickman, Director de Marketing de la marca, explica la fórmula que desarrollaron: “Buscamos agregarle, además del factor amargo tan característico de la tónica, un kick de dulzor desde el mix de cítricos, donde predomina la mandarina”.

En España la marca ya tiene un acuerdo con Mare, un gin español y una de las marcas nuevas que más ruido ha hecho en el último tiempo en ese país. Además ya se vende en Inglaterra y anuncian su llegada próxima a toda Europa occidental y a Brasil. En Buenos Aires, por el momento, se la puede probar en la barra del Hotel Duhau, en el bar ocho7ocho y en el club de jazz Boris.

El proyecto es interesante porque invita a repensar qué ponemos en un vaso para crear un trago, hasta el más simple. Todo bartender lo sabe: el principal secreto de un buen Gin Tonic es el cuidado de cada ingrediente, desde el agua que se usa para el hielo, la calidad del vaso, ese limón del que se extrae una rodaja, el gin que se elige, y ahora también el agua tónica que completa esa mezcla sagrada y perfecta.

Por Martín Auzmendi

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