01.03.2017

Barras boutique: lo nuevo en la escena de la coctelería

Para los bares porteños, 2016 terminó con saldo positivo con nuevos productos y barras. Repasamos las más flamantes aperturas para ir de copas. Para tomar nota y pensar qué tragos tomarás esta noche.


2016 cerró como uno de los más activos en materia de inauguraciones de bares en Buenos Aires, con no menos de diez aperturas interesantes, sin contar la infinidad de barras de cerveza artesanal que se reproducen casi semanalmente en la ciudad. En general, se perciben dos tendencias en estas aperturas cocteleras. Por un lado, se busca renovar conceptos algo trillados como el de los speakeasies (que se viene repitiendo desde hace años) a través de bares súper producidos que giran en torno a la exclusividad, la coctelería conceptual y una mayor apuesta estructural y gastronómica. Por otro lado, se apunta a captar un público conocedor con bares boutique en los que prima una idea simple pero efectiva de coctelería, la atención personalizada (por sus dueños) y cierta noción de club social.

Desde JOY salimos a recorrer las novedades de la noche porteña y nos encontramos con estas sedientas novedades.

TIRSO CLUB
Tirso Club se postula como un pequeño cocktail bar ubicado en Palermo, en una zona de boliches poco afín para la gastronomía. Sin embargo, con sus 18 cubiertos en unas pocas e íntimas mesas y otros lugares en la barra, florece y atrae clientes que privilegian sentirse como en casa y bien atendidos. Como si hiciera falta, su dueño Leandro Larea (viene de trabajar en Europa y en el restaurante de carnes Le Grill) resalta que la idea es hacer hincapié en el trato cercano y personalizado. La barra se destaca por su simpleza y una propuesta clásica (hay tragos como el Clarito o Geneve) con algunos cocktails de autor interesantes como el Mate Martini (gin, mate, triple sec, lima, pomelo, naranja y azúcar) o el Duque (sake, hierbabuena, frutos rojos, azúcar y lima), todos entre 100 y 120 pesos. El fuerte del lugar es, sin dudas, su sección de destilados, donde la espirituosa predilecta es el gin con más de 25 etiquetas de diferentes partes del mun-do (muchas de ellas traídas por el propio Larea). El bar también cuenta con una selección de vinos de bodegas pequeñas. En cuanto a la cocina, el menú ofrece una variedad de tapas como mollejas con reducción de vermú rosso, entraña en tiras, tortilla de papa o alitas de pollo BBQ. 
Cabrera 5370, Palermo / T. 4770-9462



UREÑA
Si algo quedó claro en la última década es que un buen restaurante de calidad debe tener una barra de tragos que lo complemente. Así, fiel a esta idea, Ureña, un nuevo resto abierto silenciosamente hace unos meses en Palermo Hollywood, sorprende con platos abundantes que hacen foco en las carnes y las pastas, y con una extensa barra con cómodos butacones para disfrutar cocktails cuidados, diseñados por Lucas López Dávalos (ex Isabel, entre varios otros). Al placer de encontrar una barra elegante y confortable en pleno bullicio palermitano, se le suma que detrás de ella hay una talen-tosa barmaid como Wanda Cloe (ex Basa) dispuesta a recomendar cocktails y a preparar a pedido. La carta, si bien es acotada, ofrece combinaciones de ingredientes autóctonos y sabores mediterráneos, más la vuelta de tuerca signature de Dávalos, en particular en tragos como Mola Mogollón (vodka, vinagre de sauco, jarabe de maracuyá y jugo fresco de pomelo rojo) o el Salao (gin seco, jugo de lima, ramita de apio, hojas de albahaca y borde labiado con sal marina). Hay tónicos frescos y para después de cenar, clásicos que están en promedio $130, y un original “Tapeo de Negronis” ($160) que consta de un Negroni tradicional, uno blanco para beginners y un tostado infusionado con café. Acompaña una completa carta de vinos y postres que pueden pedirse aún si no se cenó y como complemento ideal de un cocktail.
Humboldt 1920, Palermo Hollywood / T. 4771-3593



KINKY 
Desde varios meses previos a su apertura, Kinky ya hacía ruido en las redes sociales y en el ambiente coctelero. Esta propuesta surgida de la fantasía de Luis Redondo (Los Galgos, 878), se inscribe también en la línea de los llamados bares boutique. El local está ubicado en Villa Crespo, en un pequeño espacio donde la barra ocupa el 90% del lugar y es atendida solo por dos personas. Una idea sencilla pero interesante que con su horario (de miércoles a lunes de 21 a 5) y menú para rezagados con cocina abierta hasta tarde, probablemente se convierta además en un reducto para gastronómi-cos. La carta recorre hitos más bien clásicos, algo que no es ajeno a Redondo que integraba el ciclo itinerante Veladas Paquetas. En contraste, la música incluye punk rock con glam británico a tono con la estética del bar, a cargo del exper-to en crear climas especiales Franco Antolini (arquitecto de Verne y Suspiria). En la barra, con un surtido de single malts, gins, rones y cognacs difíciles de conseguir, están el propio Redondo, y Martín Mondragón. En la cocina figura el joven Mauro Belot. ¿Otra curiosidad? Expendedoras para quienes quieran gaseosas, snacks o hasta un cocktail tardío. Una máquina by Campari devuelve botellines de Old Pal, Negroni o Boulevardier cuando la barra haya cerrado. Sacri-legio para algunos ortodoxos y alivio para que nadie se quede con las ganas.
Vera 662, Villa Crespo



THOMPSON
Apostando a renovar un poco la reciente tradición del speakeasy en nuestro país, llega Thompson, un bar de coctelería conceptual en donde los cocktails se piensan de manera integral incluyendo historia, presentación y hasta un juego con el cliente a tono con los sabores. Pero aparte del concepto del speakeasy clásico (se entra por código, membresía para socios, culto al imaginario de la ley seca), Thompson es un bar temático de pies a cabeza y en honor a su nombre (por la ametralladora norteamericana) contará con réplicas de armas, acting del staff y show. La carta, ambiciosa por donde se la mire y a cargo de Lean Millán (Low, MAD), cuenta con 30 clásicos de todos los tiempos y 24 tragos de autor. Los últimos ofrecen creaciones como el Sweet Sazerac que lleva un almíbar de crossaints (¡nos encantó!) y absenta infusionado en café, o el Snorky con almíbar de canela y humo de tabaco y whisky. Las presentaciones no se quedan atrás: tragos en mamushkas, teteras, cacerolas, sombreros o personalizados con polaroids. La escenificación se completa con jazz en vivo. Los precios de los cocktails varían según los destilados en uso, partiendo de un precio promedio de entre 110 y 150 pesos a algunos más onerosos de 250.
Honduras 5490, Palermo

 

LA CALLE
No todos buscan recrear la mística de la era de la prohibición. La Calle, si bien abrió sigilosamente detrás de la flamante sucursal de la pizzería La Guitarrita, plantea un espacio abierto y accesible, ya desde su slogan que puede interpretarse como un anti speakeasy. Inspirada en diferentes calles del mundo por las que han viajado sus propietarios, con una barra de casi diez metros y una ambientación relajada, el lugar invita a quedarse y escuchar música, previa parada en la pizzería (podés llevar tu fugazzeta al bar). El toque moderno y descontracturado se lo termina de dar la “DJ Van” y las muestras de arte urbano. La carta diseñada por Mona Gallosi tiene cocktails potentes como El Argento (cerveza, whis-ky, syrup especiado y eucalipto) y otros más frescos como el Berghain (Jagermeister, vodka, ginger ale, lima, syrup de hierbas). Cada trago lleva ingredientes del lugar que representa. Otros detalles: la barra ofrece un servicio de Bottle Service que le permite a los clientes firmar su botella y guardarla en la barra para próximas visitas. 
Niceto Vega 4942, Palermo Hollywood / T. 6189-4643

LO NUEVO DE HARRISON
No contentos con tener un bar estilo speakeasy en su haber, los dueños de Nicky Harrison suben la apuesta con su pro-yecto más ambicioso a la fecha: Uptown & the Bronx. Si bien todavía no hay fecha de apertura confirmada (se estima que será para marzo de 2017) y sus dueños no quieren adelantar demasiado, se sabe que se ubicará en el subsuelo del restaurante La Mar en Palermo, en Arévalo 2030. El head bartender será Luis Miranda (ex jefe de barra de Doppel), quien ya ha comenzado a trabajar algunos días en Harrison para ir afinando la carta del nuevo lugar, que apuntará a una coctelería moderna con tragos de autor y reversiones de cocktails actuales, pero atenti, esta vez no tan clásicos como en Harrison. Por su parte, la carta de comida la está armando el mediático Dante Liporace (ex Tarquino y actual chef de la Casa Rosada), lo cual seguramente dará que hablar. En principio, abrirá de martes a sábado y los cocktails rondarán los 140 pesos. Respecto de la propuesta estética del lugar, dada la línea tradicional del speakeasy, podemos esperar referen-cias al Nueva York de los años 20 y 30.

Por Laura Marajofsky 


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