04.08.2011

Bazares chic: dónde comprar objetos con onda para la cocina

Lejos de los megabazares de los shoppings, repletos de productos estandarizados, estos espacios, sofisticados y eclécticos, marcan tendencia en materia de diseño gastronómico.


Ni tan grandes como para ser fríos e impersonales, ni tan pequeños como para que falte todo lo que uno busca. Los nuevos bazares chic son el eslabón surgido entre el antiguo local gastronómico de barrio –hoy casi extinguido- y las megatiendas, donde abundan los importados de China y los objetos seriados.  

En su mayoría, estos locales están ubicados en Palermo y en Belgrano, y comenzaron a surgir a mediados de la década pasada en sintonía con el auge de los delis diurnos de estilo hippie chic que hoy se ven en toda la ciudad. Así, objetos que no se veían hace mucho, como bases para exhibir las tortas, latas de galletitas antiguas, carameleras, manteles y delantales con volados y flores comienzan a ganar protagonismo entre foodies que buscan tunear su cocina y lucirse cuando invitan amigos a casa.  

En paralelo, también da impulso esta tendencia el crecimiento de los blogs de “decoración popular” al estilo Casa Chaucha que dan ideas para intervenir desde la heladera hasta el inodoro, o transformar un ambiente apelando a un par de almohadones de diseño o un mantel con quilting. En los nuevos bazares se puede conseguir un plato con forma de corazón, una lechera de lata que parece sacada de la producción de una revista o una alfombra de bienvenida: diseño sumado a funcionalidad.

Otro denominador común de estos nuevos rincones chic es que la mayoría remite a una estética vintage, empezando por al arquitectura. “El local tiene un aire de provenza francesa en la planta baja y más colonial en la planta superior. Está en Buenos Aires, pero podría estar en cualquier lugar del mundo”, grafica, por ejemplo, el decorador y arquitecto Pablo Chiappori hablando de Paul, la galería y bazar que abrió en Palermo en 2010.  

Así que ya sabés: si querés que tu casa se parezca a una producción de fotos de la revista Para Ti, anotá estas direcciones.  

1. REINA BATATA: bazar ecléctico
Es uno de los más completos dedicados a la cocina. Está tan atestado de objetos que a uno le da temor caminar por miedo a romper alguna copa o una hermosa sopera retro. Los estantes guardan una lógica ecléctica: lo moderno, lo antiguo y lo símil antiguo se entremezclan a cada paso. Abierto en 2010, su local de Palermo Soho se abastece con más de 200 proveedores. En Reina Batata se puede conseguir desde el último modelo de la cafetera Nespresso o una mini-heladera Mobicool hasta bandejas de lata de aspecto añejado ($40) con leyendas ingeniosas en inglés. Hay mucho y variado: vajilla Johnson Bros (unas 15 líneas), azucareras que parecen cupcakes, tostadoras con estampas ($179). No faltan cientos de imanes para la heladera, servilleteros estilo bar (a lunares) y una gran variedad de accesorios, estuches para vinos y minicavas ($1.150). Además del local en Palermo, hay franquicias en Mendoza, Pilar, La Plata, Córdoba y Tucumán.  
(Gurruchaga 1859, Palermo / T. 4831-7572)

2. CASA CHIC: bazar shabby chic
Con un aire extemporáneo y romántico, los objetos que se venden en Casa Chic parecen sacados de un álbum de figuritas de Sarah Key. Impera lo shabby chic y la blanquería con puntillas, galones, lino poplín, voiles y estampados, los patchs. Hay delantales con volados ($148), manoplas de diseño ($54), repasadores bordados ($94) y en el rincón de la vajilla unas copas de cóctel muy coloridas pintadas a mano ($84). El local –con una estética que remite a la marca Anthropologie y donde también se puede comprar ropa- colabora con el encanto: hasta hay un árbol en el medio del salón. Sus propietarios son Cynthia Kern y Federico Bonomi, también dueños de la marca de ropa Kosiuko.  
(El Salvador 4786, Palermo)

3. PAUL: bazar francés
Es una casa de decoración (“French Gallery”, indica el cartel en la puerta) con un pequeño y atiborrado bazar de cocina a la entrada del local. En pocos metros cuadrados se mezclan objetos antiguos (indicados con una etiqueta especial) y productos nuevos, todos de fabricación nacional. Hay unos bowls con tenedores ($100 c/u) con varias perlitas vintage en los que vale la pena detenerse, carameleras ($210), faroles de aceite ($460), carteles en madera noble para decorar (en uno se lee “It´s five ´o clock somewhere”), hamburgueseras de fundición ($40), bolsas de compras de arpillera y mucho más. En un rango de precios más alto, pueden encontrarse tapa platos ($540) o campanas de mimbre ($1200). El local es propiedad de Chiappori, tiene un aire provenzal, y está medio escondido en lo que era una antigua carbonería de barrio.  Se ingresa luego de seguir un largo y angosto pasillo cubierto de plantas. Chiappori fue quien diseñó el mítico restaurante La Corte en Cañitas (funcionó hasta 2004), donde comenzó a cimentar su fama Narda Lepes.
(Gorriti 4865, Palermo / T. 4833-2209)

4. PICNIC: bazar nórdico
Poder aplicar una misma estampa a un mantel, un wallpaper vinilizado, una taza, un almohadón y otros productos. Esa es la propuesta principal de Picnic, a cargo de la dupla de diseñadoras Coty Larguía y Eugenia Troncoso. Se trata de un formato novedoso, que fusiona el bazar con un local de textiles sofisticado: las telas se apilan en rollos junto a una pared y se venden por metro (gabardina 100% algodón, entre $130 y $145). Una vez que uno elije la tela, puede llevársela a casa, o solicitar que ellos hagan el trabajo de estampado. En cuanto a los géneros, se imprimen en el país pero están inspirados en ciudades de todo el mundo y tienen un aire sesentoso (ideal para cocinas con muebles de estilo americano o nórdico). Vienen en cinco tonos principales: blanco y negro, gris, malva, palta y rojo. Picnic tiene otro local en la calle Arévalo 1588, pero está destinado a la decoración infantil y los accesorios para mascotas.
(Nicaragua 6080, Palermo)

5. AJI  DESIGN: bazar profesional
Detrás de este proyecto están Pablo Jeifetz y Guido Izbicki, diseñadores industriales que se volcaron a la gastronomía con la idea de innovar en el rubro de la vajilla. Funciona desde 2007 y tienen como meta lanzar al menos 50 nuevos productos cada año. Trabajan con loza (las líneas blancas, en distintos formatos, son el fuerte), vidrio, madera, plástico y metales y tienen el servicio de diseño a medida. Hay bowls con forma de gota, salseras, platos para sushi, bandejas. Venden a restaurantes y a hoteles (La Cabrera, Demuru, Hilton, Faena, entre otros) y al público en general en su showroom. A futuro, la idea es abrir un local a la calle para que “quienes miren El gourmet puedan tener en sus casas la misma vajilla que usan los chefs”, según explica Jeifetz.  
(Showroom en Leiva 4487, 3ºA, Chacarita)

6. VIOLRAVIOL: bazar retro

Nació para reflotar y revalorizar un producto olvidado por dos décadas: el práctico changuito de lona para hacer las compras que usaban nuestras madres y abuelas más de dos décadas atrás. Luego fue sumando otros elementos, en su gran mayoría asociados a la cocina y a las compras, como repasadores, individuales y delantales de tela 100% algodón con volados y terminaciones al bies, que parecen sacados de una publicidad de los años 50. Violraviol ganó notoriedad a través de los blogs de decoración en internet y puso de moda el viejo y todoterreno mantel de hule que hoy viste las mesas de restaurantes con onda cantina como Il Ballo del Mattone. Se puede comprar desde la web, en su showroom o en algunos locales (están indicados en su página web: hay en San Isidro, Ramos Mejía y también en el Interior).  
(Showroom en Belgrano / Pedir entrevista al 15 4079-0909)

7. DICOMO: bazar con leyenda
Nuevitos, nuevitos. Angela y Nicolás Corti son dos hermanos dedicados al diseño industrial a los que se les ocurrió reunir el folclore y las leyendas autóctonas con vajilla y mantelería para el hogar y la cocina. “Son objetos parlantes, objetos que cuentan historias”, dice Angela, al frente del proyecto que se presentó por primera vez en mayo de este año en la expo Puro Diseño con la flamante colección Salamanca. Los mantelitos materos (lienzo de algodón con serigrafía) son uno de sus caballitos de batalla. También hay originales platos y bowls de porcelana ilustrados con los personajes de las leyendas; vienen en blanco y negro o tonos anaranjados. Se puede visitar el taller con entrevista previa. Contacto: info@dicomodesign.com


Por Cecilia Boullosa

 

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