06.01.2017

Clubes de cerveza: cómo probar los mejores birras artesanales sin moverte de tu casa

El auge de la cerveza artesanal de calidad no se vive sólo en bares. También en los clubes que envían a domicilio botellas que jamás se encontrarían en los circuitos comerciales mainstream.


Muchos productos funcionan con la lógica de los libros de Harry Potter: crecen y se sofistican al mismo ritmo que sus consumidores. El público argentino empezó a entender , por ejemplo, que los vinos eran mucho más que tinto, blanco y rosado al tiempo que las bodegas empezaban a ofrecer una amplia variedad de etiquetas que desafiaban al recién iniciado y lo enfrentaban a sabores y aromas a los que nunca les había prestado atención. Esa invasión de las góndolas creó una demanda particular por lo distinto, lo nuevo y lo desconocido, y como respuesta a esa demanda aparecieron los clubes de vinos, que entregaban distintas etiquetas a domicilio, con hojas de cata y especificaciones técnicas; hacían el trabajo de selección por el cliente y le facilitaban el acceso a nueva información, nuevo conocimiento y –sobre todo– a nuevos sabores.

Hoy el mercado de cervezas vive una situación similar. Un público cada vez más exigente e instruido se subió a la ola artesanal, empezó a visitar bares y descubrió que “rubia, roja y negra” era la misma simplificación que “tinto, blanco y rosado”. Apareció un mundo de cervezas para descubrir en el que cada artesano produce una gran variedad de estilos con diferentes colores, aromas y sabores. El mismo hecho por distintos cerveceros es inmensamente distinto y abarcar la totalidad de la oferta es una tarea utópica.

Es en este contexto que surgen en la Argentina los clubes destinados a la cerveza. Su intención es acompañar el crecimiento del mercado y facilitarles a los consumidores el acceso a marcas y estilos desconocidos. Cada uno con su propio perfil, ofrecer distintas aproximaciones a la complejidad de la cerveza y refleja en sus negocio el valor del descubrimiento para un público cada vez más sediento.

 

LA MEMBRESÍA: los pioneros
Darío Abrameto y Cynthia Basista están juntos desde hace diez años. Hace siete, en pleno auge de los clubes de vino, se dieron cuenta de que existían muchos productores de cerveza artesanal que no lograban llegar a su público potencial. Lo que empezó como un proyecto de distribución terminó convirtiéndose en uno de los clubes más antiguos. Hoy trabajan con alrededor de 90 productores de todo el país y cada mes envían packs a sus socios en los que nunca se repite un estilo de una misma marca. Darío, genetista de profesión, es también el experto en cata y análisis sensorial. Se encarga de probar las nuevas cervezas y decidir si se ganan o no un lugar en las heladeras de los suscriptores. Cada tres o cuatro meses el club organiza encuentros. Son grandes juntadas cerveceras en distintos bares donde Darío y Cynthia tienen la posibilidad de tener una relación cara a cara con los socios y donde, además, se invita a algún productor para que conozca a sus clientes y converse con ellos. Los encuentros tienen el fin de generar comunidad, y lo logran al punto de que muchos de los que han asistido terminaron conociendo allí a los socios con los que hoy están haciendo su propia cerveza. La suscripción cuesta $340 mensuales e incluye un pack de seis cervezas, el acceso a una tienda online, promociones exclusivas y descuentos en los encuentros y en el alquiler de choperas para eventos. El envío dentro de Capital es sin cargo.

CLUB DE CERVEZA ARTESANAL: delivery personalizado
Gerardo Raiden venía de vivir un tiempo en España, donde se había acostumbrado a tener un acceso fácil a una amplia variedad de cervezas. Horacio Andrés, en tanto, pasaba mucho tiempo trabajando en la Patagonia, donde se había topado con una oferta que desconocía. Los dos estaban decepcionados con las limitadas góndolas porteñas y se hicieron una pregunta: “Más allá de los bares, ¿cómo hacemos para llegar a las heladeras de la gente?”. El proyecto tomó rápidamente la forma de club y hoy están celebrando su primer año en el negocio. Sus socios son invitados a evaluar las cervezas recibidas cada mes en sus perfiles online. Así, los envíos se personalizan teniendo en cuenta los gustos de cada consumidor. Gerardo y Horacio envían también los comentarios de los socios a los fabricantes para que estos puedan contar con un feedback directo. Según Horacio, “se está rompiendo el paradigma de la cerveza de supermercado y el consumidor quiere cosas nuevas”. La suscripción al club cuesta $179 con envío incluido. Incluye un pack mensual con tres pares de porrones de distintas marcas y estilos en cada entrega. También permite compras adicionales exclusivas para socios.

BAÚL DE CERVEZAS: packs customizados
En 2015 Juan Ignacio Hutter fundó el Baúl de Cervezas en La Plata, donde tardó poco en hacerse conocido por sus entregas en una bicicleta con un cajoncito atrás. Poco después su primo Santiago Hutter y un tercer amigo, Andrés Braceras, trajeron el negocio a Buenos Aires donde, según Andrés, había una necesidad no cubierta y la gente terminaba cayendo siempre en las mismas marcas. En su opinión, como los dueños de las cervecerías artesanales muchas veces son apasionados que aman cocinar pero no tienen conocimientos de marketing, pueden perder dimensión de la magnitud de sus negocios. Por eso a través de su página de Facebook y de su tienda virtual los estimulan a comunicarse entre sí y con los clientes. Hoy el Baúl trabaja con 50 marcas a las que constantemente se suman nuevas etiquetas. Si bien ofrecen packs temáticos preseleccionados, los clientes pueden customizarlos a gusto y tanto Santiago como Andrés ofrecen asesoría. En su experiencia, el cliente que se acerca al Baúl es alguien que ya está iniciado en el mundo de la cerveza artesanal y nunca cierra una compra sin dos o tres comunicaciones previas. El pack incluye tres variedades distintas por 170 pesos, más un envío de $30 en Capital y $75 en Gran Buenos Aires. Se toman pedidos hasta las 19:00 y se hacen entregas de cerveza fría y lista para tomar hasta las 21.

 

CLUB DE LA BIRRA: combos que rotan
Iván Edelstein y Lisandro de la Torre (nada que ver con el legendario dirigente radical) se conocieron estudiando publicidad en la facultad y comenzaron el Club de la Birra como una página de Facebook hace un año. Pocos meses atrás implementaron el sistema de packs. La lectura que hacen es clara y se aplica a todos los clubes: hay una tendencia fuerte que viene desde Estados Unidos y que indica que el mercado de la cerveza artesanal va a seguir creciendo. Los productores locales, por cuestiones de rentabilidad y capacidad, suelen encontrar su negocio en la venta de barriles a bares, pero los que buscan posicionamiento de marca saben que el camino es vender botellas. Con la ayuda de Aníbal Loggia (dueño de la cervecería La Loggia y presidente de la Cámara Argentina de Productores de Cerveza Artesanal), eligieron diez marcas con las que armaron sus packs y que tienen la intención de rotar periódicamente. Lisandro coincide con sus colegas y competidores: hoy los consumidores están más instruidos, son más curiosos y ya no se conforman con las mismas cervezas de siempre. Club de la Birra ofrece tres packs: Rubias ($339), IPA ($359) y Mix ($359). Todos traen seis porrones de distintas marcas, un snack y posavasos.

PARA BEBER Y PARA REGALAR
Sebastián Hurtado y Sebastián Bouquet son amigos desde la secundaria. Tomaron juntos sus primeras cervezas y el interés por lo orgánico, lo natural, lo familiar y la elaboración de productos propios los llevó a adentrarse en el mundo artesanal. En julio de 2016 fundaron Malta Santa, un club que presenta mensualmente un pack con cuatro botellas de distintas marcas y estilos. Pero al mismo tiempo, fieles a su idea de oficiar como nexo entre cerveceros artesanales argentinos y clientes curiosos, facilitan a sus socios los contactos de los fabricantes. Es posible suscribirse y recibir un pack por mes, pero además se pueden comprar todos los que uno quiera. Según Hurtado, en el poco tiempo que llevan funcionando el pack de regalo es uno de sus fuertes en ventas, con un pico altísimo en el Día del Amigo. Desde su nombre y desde su estética, Hurtado y Bouquet plantean la relación con la cerveza como un culto casi religioso y, mes a mes, son los encargados de llevar el sacramento a domicilio a sus socios. El pack es de cuatro porrones de distintos estilos y marcas, incluye un snack y posavasos y cuesta 260 pesos más envío ($30 en Capital y $70 en Gran Buenos Aires), pero se le bonifican $30 a los suscriptores. Se hacen envíos al interior.

Por Nicolás Salvarrey 

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