07.12.2009

Está de moda: contratá a un chef para que vaya a cocinar a tu casa

Buena idea para sorprender a tus invitados. Llevate un chef a tu casa. Te cobran desde 35 pesos por persona.

Chefs a domicilio
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Comprás libros, pasajes de avión y jabón en polvo por internet, y te lo traen hasta el palier. Viene el profesor de bonsai y el personal trainer. Vino el veterinario. Y si todos vienen, y te gusta comer rico en la comodidad de tu hogar, ¿por qué no habría de venir un chef hecho y derecho a cocinar a tu cocina?

La respuesta a esta pregunta la dieron miles de cocineros que hoy se dedican preparar sus platos casa por casa. El abanico de posibilidades es bien heterogéneo: desde chefs que trasladan el exclusivo servicio de un restaurante de alta gama (ingredientes, bebida, vajilla, personal de cocina, camareros) y llegan a cobrar 300 pesos el cubierto, hasta estudiantes de gastronomía que, a manera de rebusque, cocinan a domicilio y cobran, por todo concepto, 35 pesos la hora más viáticos. Un trato redondo para los clientes y para los cocineros que encuentran en esta modalidad una alternativa mucho más viable que el sueño del restaurante propio.

El pionero de esta tendencia en la Argentina es Thomas Kentish, con su sitio cocineropersonal.com inspirado en hireachef.com (un suceso en los Estados Unidos). Corría 2004 y Kentish había perdido –devaluación mediante- su puesto de gerente de banco y, a partir de los cursos que había hecho en la escuela del Gato Dumas, agasajaba a sus amigos con los sabores del mundo: comida mexicana, japonesa, alemana. Como no le alcanzaba para poner su propio restaurante, surgió la idea de cocinar a domicilio. “Pasamos el menú, se aprueba, se paga una seña y a partir de ahí es todo responsabilidad nuestra”, resume Kentish.

Dos años más tarde, el chef Juan Pedro Rastellino volvía de trabajar en Europa para abrir su restaurante soñado para 30 cubiertos, pero entendió que en ese momento la cosa no era rentable, y creó Allium Cocina, emprendimiento que define como un restaurante gourmet a domicilio. “Diseño el menú con el cliente, no repito platos, pregunto: ¿qué te gusta: codorniz, pato, salmón? Y nos ponemos de acuerdo”.

Para algunos chefs, la cita previa con el cliente es fundamental, para delinear el menú, inspeccionar la cocina, afinar los números. Otros prefieren charlar menos e ir a los bifes (de cordero). Los mejores chefs a domicilio tienen su estructura armada de hornos eléctricos y anafes portátiles, pero en general encuentran hornos y hornallas suficientes en lo de sus clientes que, por el cubierto que pagan, se entiende que tienen un alto poder adquisitivo, con cocinas bien pertrechadas. “En el 90 por ciento de los casos no hay que llevar nada”, precisa Rastellino.

SE ENCARGAN DE TODO
Lo que sí hay que llevar es los mejores ingredientes, buena vajilla, pulcros uniformes y algo de show, además del buen servicio. Dependiendo del número de comensales, los chefs llevan uno o dos ayudantes de cocina y más, o menos camareros. Algunos negocian este punto y otros no: para Kentish, “el servicio es completo, no hay nada opcional, el cliente no puede estar preocupándose por quién levanta la mesa. Me encargo de todas las compras y de la calidad de la comida. Si un cliente, por ejemplo, dice que él se encarga del postre y resulta una porquería, el perjudicado soy yo”.

Prueba de que ésta es una tendencia en alza es la abrumadora cantidad de cocineros a domicilio que aparecen en la red. Por eso, hay que diferenciarse. Y una buena página web es primordial, sobre todo porque ninguno tiene la facha de Curtis Stone, el chef de Discovery Home & Health que cocina para las chicas que aborda en el supermercado. Kentish gasta 300 pesos al mes para que las palabras “chef a domicilio” googleen hacia su elegante sitio. El de Allium Cocina también es impecable, amenizado a ritmo de jazz. “A los quince días de subir la página, tuvimos el primer evento”, cuenta Juan Pablo Forcinitti, que estudió en Le Cordon Bleu y trabajó en un par de restaurantes antes de emprender, hace dos años, la aventura de Chef at Home.

Otro parámetro para medir el complejo mercado de los chefs a domicilio es el del número de comensales. “Entre 10 y 20 personas sentadas a la mesa, formal”, es la cifra y el modo que mejor definen el estilo de Rastellino. Algo menor es el número mágico de Kentish –de 4 a 12-, que también apuesta a las cenas románticas para dos. Ambos les escapan a los eventos multitudinarios, que más bien se parecen, aunque se cocine en vivo, a un servicio de catering en tiempo real, en el que la figura del chef, dicen, se despersonaliza. En esos ámbitos se siente más cómodo Forcinitti, cuyas cocinas de campaña han agasajado a hasta 1500 comensales a la vez.

DUHALDISMO CULINARIO
¿Quiénes son los usuarios de esta nueva modalidad gastronómica? Los que pueden pagarlo, desde luego. Los menús informales de Kentish (“wok en vivo”, “descontrol vegetariano”, “asado gourmet”, entre otros) arrancan desde los 55 pesos per cápita, que se duplican con el “tapeo oriental”. La tarifa básica de Chef at Home parte de los 90 pesos por persona. La exquisita cocina de Rastellino cotiza en 240 pesos el cubierto para una cena formal de ocho personas, sin bebida. Y aún más lejos se van algunos chefs de primer orden como Juan Zuliani, chef ejecutivo de Los Petersen, cuando eventualmente incursionan en la cocina a domicilio. “Es una tendencia que va a seguir creciendo –dice Zuliani-, porque ofrece seguridad, intimidad y un menú súper exclusivo de un chef profesional que no cocina para otras diez mesas, sino sólo para vos sólo, y con tarifas que no están muy por encima de lo que se cobra en un restaurante top. Por supuesto, vas a internet y hay miles de propuestas, pero muy pocas son serias”.

Otra ventaja que brindan estos servicios es la privacidad: los chefs dan a entender que atienden a gente muy importante que prefiere no dejarse ver en lugares públicos (en un susurro, Forcinitti revela que Eduardo Duhalde es uno de sus clientes fijos).

COCINAME UNOS FIDEOS
Pero más allá del mainstream de la “cuisine à la maison”, se puede participar por mucho menos. La “pizza party” a domicilio es una modalidad ya instalada. Las pastas, en cambio, son una opción algo menos transitada. A Gabriel Delgado, chef recibido en la escuela del Gato Dumas, no le alcanzó para abrir un local de pastas, pero puso Pasta Chef, y va de una casa a la otra preparando papardelle, ravioles y sorrentinos, a 30 pesos el cubierto. Y aún existen opciones menos sofisticadas, sin menú, sin vajilla ni camareros, sólo el cocinero. Es lo que hace Pablo Martín, de 28 años, que hizo la tecnicatura en Gastronomía del Suterh, trabajó en la cocina del Sheraton y hoy se desempeña como cocinero en otro hotel 5 estrellas que omite mencionar. “Cocino, cobro y me voy –dice Pablo-. A veces en casas, otras en salones; en general es cumpleaños o reuniones de gente que se junta por el Día del Amigo. No incluye nada, sólo mi trabajo. Rara vez compro los ingredientes, a lo sumo sugiero adónde ir a comprar. Cocino lo que me pidan, y cobro entre 30 y 40 pesos la hora, dependiendo del menú: no es lo mismo un sushi que un lomo. No vivo de esto, obvio. Es un currito nomás. Suma”.

Esta claro que la gente quiere comer en casa, y ver cómo le cocinan. Y lo que no quiere, por supuesto, es lavar. Todos los chefs entrevistados para esta nota afirman que la ulterior limpieza de la cocina es el plus ineludible de un buen servicio a domicilio, porque si al dueño de casa le quedara la montaña de platos sucios en la bacha, se preguntaría, con justa razón, ¿por qué no fuimos a un restaurante?

Por Pablo Taranto

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