22.05.2012

Glamping: la moda de acampar con glamour

Disfrutar de la naturaleza no tiene por qué ser una experiencia rústica. Mezcla de glam y camping, el glamping propone acampar con el lujo y los servicios de un hotel 5 estrellas.


Hubo un tiempo en que irse de campamento implicaba resignarse a la clásica carpita de piso duro y estacas, la bolsa de dormir, la comida en lata recalentada en ollas viejas, la cantimplora y toda clase de adminículos necesarios para convivir con una naturaleza que terminaba sacándonos de quicio. Ni hablar de los campings, con sus baños comunitarios, la parrilla de alambre y las insufribles guitarreadas jiponas hasta las seis de la mañana. Seamos sinceros: nadie la pasaba bien del todo y nadie se animaba a admitirlo… hasta que llegó el glamping.

Se trata de una moda que está marcando tendencia en materia de hotelería de lujo y que nada tiene que ver con aquellos campamentos del pasado. La idea es sencilla: se puede pernoctar en el medio de la sabana africana, rodeado de peligros de todo tipo y tamaño y, al mismo tiempo, estar cómodamente instalado en una mega tienda de campaña, con toda la elegancia a la que se pueda aspirar sobre la Tierra. Si vamos a conectarnos con la naturaleza, que sea con el glamour.

Queremos insistir en este punto: para entender el concepto, hay que sacarse de la cabeza todos esos campings nefastos a los que uno se acostumbró en su juventud. Los luxury camps son complejos increíbles entreverados en la naturaleza, obras de arquitectura en sí mismas, sin ladrillos ni cemento, que se traducen en gigantescas tiendas iluminadas por lámparas de aceite, montadas con lonas, paja y maderas, como lujosos palacios de otro tiempo. En cada país, en cada continente, los glampings se adaptan al medio en el que están: son chozas al borde de una cascada, en el Shambala Reserve, Sudáfrica; fueron construidas sobre pilotes en el Paperbark Camp, Australia; flotan en el río Tatai, en el Rivers Floating Lodge, Tailandia; se despliegan sobre las arenas vírgenes del Banyan Tree Madivaru, Islas Maldivas; son iglús sobre la nieve, en Whitepod, en los Alpes Suizos; o son cálidos refugios de montaña frente al imponente lago Toro, en la Patagonia chilena, de cara a Torres del Paine.

La idea de parar en estas carpas, chozas, tiendas y domos es que, puertas adentro (o “tela adentro”, en este caso), los huéspedes se sientan en un cinco estrellas, con camas king size, jacuzzi, aire acondicionado, wi-fi, mayordomo privado, gastronomía de primera y todos los caprichos que el cliente pueda tener. Algunos glampings, como el Governor´s Camp, en Kenya, hasta tienen cavas propias que atesoran los mejores vinos del mundo. Obviamente, las tarifas son altas: pasar la noche en estos lugares cuesta entre 400 y 1500 dólares.

Los primeros campings de lujo nacieron en Africa como complemento a los largos y extenuantes safaris. Así surgieron los Safari Luxury Lodges, alojamientos boutique en el medio de la nada que apuntan a turistas de altísimo poder adquisitivo. Muchos de estos refugios son propiedad de grandes cadenas hoteleras que pensaron muy bien cómo vender su producto en Africa. Es el caso de Orient Express, dueña del Khwai River Lodge, del Savute Elephant Camp y del Eagle Island Camp, los tres situados en la reserva de Moremi, Botswana.

Luego de funcionar muy bien en tierra africana, el concepto prendió como reguero de pólvora en Europa, en donde Inglaterra es pionera, y también en Estados Unidos, Asia y América del Sur. Por estos lados, el primero de la región fue el Patagonia Camp, en el Parque Nacional Torres del Paine, Chile. La versión argentina del glamping es el Adventure Domes, frente al glaciar Perito Moreno y en Uruguay funciona uno llamado Pueblo Barranco, en La Pedrera.

LOS MEJORES DEL MUNDO
Los sitios especializados de glamping son unánimes en cuanto a cuáles son los mejores luxury camps del planeta. Aquí van los elegidos:

Governors Camp (Kenya)
Con sus 37 tiendas mezcladas en los bordes del río Mara, en Massai Mara, el Governors Camp es uno de los primeros campamentos de lujo que poblaron Africa, en 1972. Desde su creación ha fijado nuevos estándares de elegancia en lo que respecta a los glampings. Sus tiendas mantienen la atmósfera auténtica del safari tradicional, cuentan con dormitorios en suite, baño privado y mayordomo. Las tarifas rondan los 400 dólares por noche.

Rivers Floating Lodge, Tatai (Tanzania)
En el Tatai River, en Tanzania, flotan 12 tiendas con balcón privado totalmente equipadas. El fuerte de este complejo son las excursiones en kayak a las caídas de agua de Tatai y a los pueblos que bordean el río. A la hora de la cena, el plato estrella es el pescado fresco del día que los moradores traen a la mesa.

Paws Up, Montana (Estados Unidos)
El sueño del rancho propio, a lo John Wayne, se llama Paws Up, en el oeste de Montana. En este complejo funcionan tres campamentos distintos con tiendas de súper lujo. Las actividades incluyen cabalgatas, rafting y paseos en globo aerostático. Durante la temporada de verano, una enorme carpa de dos dormitorios sobre el legendario Blackfoot River cuesta u$s 1.500 la noche.

Four Seasons Tented Camp (Tailandia)
El llamado “triángulo de oro” es el punto de encuentro de tres países: Tailandia, Myanmar y Laos. Allí, en la jungla, se levantan quince tiendas amuebladas con reminiscencias de las expediciones del siglo XIX. El campamento ofrece paquetes all inclusive de cuatro noches, con actividades como trekkings en elefante, excursiones por el río Mekong y paseos por la jungla. El paquete de dos noches, con spa, comidas y alojamiento en tienda de lujo cuesta 2.600 dólares.

Patagonia Camp, Torres del Paine (Chile)

Se despliega al pie de Torres del Paine, en la Patagonia chilena, cuenta con domos calefaccionados, todos con baño y terraza privada sobre el lago Toro. El fuerte de este campamento son las cenas, que incluyen langosta, los mejores vinos chilenos y pescados del lago. Otra especialidad del lugar es el cordero patagónico.

Sal Salis Ningaloo Reef (Australia)
Sal Salis Ningaloo Reef es un safari camp escondido en las blancas dunas del Cape Range National Park, al este de Australia. Cuenta con nueve espaciosas carpas, a metros de una de las más increíbles barreras de coral del mundo. Este sitio exuda lujo salvaje por donde se lo mire y tiene un fuerte compromiso ecológico con el medio ambiente.

Whitepod, Les Cerniers (Suiza)
En este caso no son tiendas sino suertes de iglús los que forman parte de este resort ubicado en los Alpes suizos, a 1.700 metros de altura, que cuenta con siete kilómetros de pistas privadas y puede recibir hasta 80 personas. Los 15 iglús o domos rodean el Chalet des Cerniers, en donde se sirven las comidas. Pernoctar en el Whitepod cuesta 400 euros.

Paperbark Camp, Jervis Bay (Australia)
A dos horas en auto desde Sydney se llega a Jervis Bay, conocida por sus playas de arena blanca y sus aguas cristalinas. En este sitio funcionan 12 tiendas de máxima privacidad, con balcón propio, camufladas entre los eucaliptos. El restaurante, llamado Gunyah, funciona sobre la copa de los árboles.

GLAMPING EN SUDAMERICA
Si bien es aún incipiente, poco a poco el glamping hace pie en Sudamérica. Hasta hace dos años, el único resort era el Patagonia Camp, en Torres del Paine. Pero ahora se sumaron al club de los luxury camps de este lado de la cordillera Pueblo Barrancas, en La Pedrera, Uruguay, y el Adventure Domes, frente al glaciar Perito Moreno.

Si bien el nivel de lujo en Pueblo Barrancas está muy por debajo del estándar de los mejores glampings del mundo, se trata del primero que incursionó en el concepto en Uruguay, con tiendas elegantemente decoradas y equipadas, cuyas tarifas rondan entre 60 y 175 dólares la noche. Tanto las carpas (veinte en total) como las cabañas (diez) se disimulan en un paisaje agreste de montes y barrancos sobre el océano. Todas tienen camas king size, wi-fi y room service. El proyecto se extiende en 5 hectáreas y media en la zona de San Sebastián de La Pedrera y, desde su génesis, hizo foco en el cuidado de la naturaleza. Por eso fue construido sobre palafitos (apoyado en pilares o estacas), con un tratamiento especial de aguas y una ecohuerta.

Casi a la par de Pueblo Barrancas nació el Adventure Domes, en el corazón del Parque Nacional de los Glaciares, con una decena de domos recubiertos por una tela especial, resistente al frío y el viento. El piso es de madera y cada domo está equipado con camas de una plaza. A la hora de la comida, un chef residente prepara panes, mermeladas caseras y carnes asadas. Finalmente, en Chile, además del Patagonia Camp, funcionan otros tres glampings:  el Elqui Domos, a 110 kilómetros de La Serena; el Eco Camp, en Torres del Paine, y el Magma Lodge, cerca de la ciudad de Pucón.

Por José Totah

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