15.02.2010

Jolie, un bistró de barrio con cocina gourmet y un touch de arte

El restaurante Jolie Bistró, en la placita de Belgrano R, propone una experiencia gastronómica que vincula la cocina con el arte.

restaurante jolie

La placita de Belgrano R es un rincón privilegiado para quienes visiten y paseen por sus alrededores. Las casonas antiguas y enormes, las callecitas empedradas, los árboles siempre más altos que las construcciones: un paisaje encantador para los cinco sentidos. Las veredas que rodean a la Plaza Castelli ofrecen distintas propuestas gastronómicas, pero ninguna como la de Jolie Bistró.

Escondido sobre la calle Conde, a pocos metros del Palacio Hirsch, este restaurante sorprende tanto por su estilo, como por su carta mediterránea que incluye desde tablas y tapeos hasta los más sofisticados platos gourmet.

El bistró, inaugurado en agosto de 2008, se destaca por un estilo entre romántico francés y, a la vez, minimalista. Sobre uno de los ventanales, te esperan los sillones de la artista Ana Bonamico, que llaman la atención por las siluetas pintadas que parecen verdaderos comensales.  

En Jolie, ningún detalle se encuentra librado al azar. Sus dueños, siempre presentes, han logrado convertir este bistró en un restaurante de barrio en el que los clientes se han convertido en amigos de la casa.

GASTRONOMIA & ARTE
Desde hace unos meses, con la premisa de integrar la gastronomía con el arte, se realiza una muestra de un artista que vincula su obra con un plato creado de edición limitada, que se sirve en vajilla especial, serigrafiada con una original interpretación de la obra expuesta.

Actualmente, la instalación “Fade Out”, de la fotógrafa Rosana Ojeda, es acompañada por una exquisita Bondiola de Cerdo laqueada en mermelada de Ciruela con morrones asados rellenos de crema de choclos, cherrys y guindillas confitadas con tomillo, con Copa de Vino Pasión 4 Merlot. La sorpresa es que, una vez finalizada la comida, el comensal se lleva de regalo el plato para incluir en su colección de arte.

Durante el día, la carta ofrece una serie de alternativas que permiten comer dulce y salado a cualquier hora. Para el té, se destaca la pastelería, especialmente, los muffins y los cupcakes primorosamente decorados, con un sabor que alegra hasta al paladar más triste.

Cuando se hace de noche, el clima se pone romántico, las luces bajan la intensidad, se prenden velas en cada mesa y la carta se reduce para ofrecer delicias de mayor elaboración.

Se puede empezar, por ejemplo, con provoleta de cabra con fondue de tomate y nido de papa y continuar con lenguado grillado con puré de habas, espinaca salteada al ajillo, papas fondue y chupito de tomate y morrones. El menú tiene carnes y pastas, como los conchiglioni rigatte: caracolas de pasta fría rellena con ceviche de mango. El precio por persona para una cena ronda los 70 y 80 pesos.

Si querés descubrir Jolie, te conviene reservar porque siempre se llena. Una experiencia que vincula el arte con la cocina en uno de los barrios más lindos de la ciudad.

(Conde 2036, T. 4551 0766 / Abre todos los días desde las 8 de la mañana hasta el cierre, luego de la medianoche)  

Por Cecilia Acuña

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