13.10.2012

La hora del chimichurri: de los puestitos de bondiola a la mesa gourmet

Mientras el chimi de siempre perdura en los carritos de la Costanera, crece una tendencia en las góndolas de los supermercados y delis gourmet: los chimichurris sofisticados.


El chimichurri aún conserva parte de la fama que le supieron dar los carritos de choripán y sándwiches de bondiola en la costanera porteña. Una fama que oscila entre lo entrañable y lo bromatológicamente dudoso. Servido en recipientes plásticos es, desde hace muchas décadas, un mejunje tan delicioso como cuestionable que sólo los valientes se animan a probar.

Pero mientras ese chimi de arrabal perdura frente al Río de la Plata, crece un fenómeno paralelo: el chimichurri sofisticado. Si prestás atención cuando salís de compras, notarás que se consiguen en góndola más de 30 variedades de chimi. Vienen en coquetos frascos, latas y envases de diseño. Incluso se exportan a Europa, Estados Unidos y Asia, y su receta es replicada por reconocidos chefs mediáticos foráneos, como Bobby Flay.

Simple y picante son las dos características principales de esta mezcla que comenzó siendo apenas un puñado de elementos (ajo, orégano, perejil y ají molido), pero que fue mutando. Hoy cada marca le aporta su toque personal para crear productos que sirven para condimentar carnes rojas, pero también para preparar todo tipo de platos: pescados, aves, emulsiones, mantecas saborizadas, sopas, guisos, salsas, dips, gelatinas y la lista sigue. Notas cítricas, toques ahumados, diferentes tipos de picantes, mostazas, cebolla, hongos secos y hasta currys son sólo algunos de los ingredientes que encontramos en muchas de las variedades que se comercializan en la actualidad.

Notarás que hay dos tipos de chimichurris: los líquidos son los más cómodos porque vienen ya listos para usar. Sólo hay que agitar bien antes de utilizarlos y listo. Los secos, en cambio, se deben hidratar previamente (la mejor forma de hacerlo es en agua caliente para que las especias suelten todo su aroma y sabor), pero tienen dos claras ventajas: primero, son más económicos y duraderos; segundo, te permiten elegir el nivel de acidez, el tipo de aceite y la consistencia que le darás al producto final de acuerdo al plato que vayas a acompañar.

Para que no te pierdas en la góndola, a continuación te contamos cuáles son los mejores chimis en plaza y cómo utilizarlos. ¿Dónde conseguirlos? Seguramente en grandes supermercados y delis gourmet. Pero si querés jugarte la segura, pasá por The Pick Market (Libertad 1212, Barrio Norte), que tiene casi todos.

LIQUIDOS
Darama: para carnes al horno
Espeso, levemente dulce, apenas picante y muy sabroso. A pesar de tener elementos no tan comunes para un chimichurri como coriandro, hinojo y albahaca, su sabor está muy bien logrado y perfectamente balanceado. Combina muy bien con todo tipo de carnes asadas al horno y es perfecto para untar sobre pan tostado y conseguir unas bruschetas diferentes. Existe, además, la versión sin sal agregada, igual de sabrosa que la original. Ambas se consiguen en botella de 160grs. Precio: $17,27.

Arytza Etiqueta Negra: todo terreno
Bien consistente, especiado y con un picor moderado, este chimichurri es una excelente alternativa para los que prefieren evitar las mezclas excesivamente líquidas. Es ideal para adobar todo tipo de carnes y verduras al horno; por su textura y sabor queda particularmente bien con carne de cerdo y hasta se puede utilizar como ingrediente para hacer preparaciones agridulces como chutneys o salsas agripicantes para acompañar pescados o pollo. Vale la pena descubrirlo. Viene en frasco de 175grs. Precio: $26,59.

El Semillero: pescados, papas y cordero
Tiene la clásica textura líquida del chimichurri tradicional y es apenas picante. Su sabor es balanceado aunque se destaca levemente la albahaca por sobre el resto. Si bien se lo puede utilizar para cocinar, gracias a su suavidad resulta perfecto para condimentar platos terminados de carnes delicadas como pescados blancos y mariscos. Existe además una versión picante que, sobre la misma base, agrega algo más de ají molido y pimienta para conseguir un picante moderado que, hay que aclararlo, dista bastante de una salsa picante hecha y derecha. De todas formas es muy bueno como condimento para tortillas de papa y salteados de vegetales. El último exponente de la terna de El Semillero es su versión ahumada. También sobre la misma base, deja de lado el picor para sustituirlo por un leve y sutil ahumado. Las notas de madera lo hacen ideal para utilizar en platos con cordero o carnes de caza. Toda la línea se consigue en frascos de 200grs.

Tau Delta: para pollo

Se trata de un aderezo “tipo” chimichurri. Tiene trocitos de zanahoria, morrón, bastante ajo y, aunque en su etiqueta muestre un jugoso trozo de carne, la realidad es que puede resultar un tanto avinagrado para acompañar cualquier tipo de carne roja asada. Ligero y sabroso, su acidez lo hace ideal para marinar supremas de pollo y luego grillarlas o incluso, rebajado con crema, para condimentar una ensalada. Viene en botella de 250cc. Precio: $22.

Pampa Gourmet: para hamburguesas y choripanes
Otro ejemplo de un aderezo “tipo” chimichurri, esta vez con un toque distintivo: lleva entre sus ingredientes vino Malbec. Es opaco, bastante consistente, aromático y tiene un dejo dulzón. Su sabor es fuerte y poco sutil debido a que predominan el tomillo y el romero por sobre el resto de los ingredientes. No pica y es ideal para carnes  procesadas que no requieran demasiada elaboración como las hamburguesas, choripanes, un pan de carne y por qué no un pastel de papas. Viene en botella de 250grs. Precio: $30.

PARA HIDRATAR
Quinto Zalla: para asado
No tiene mucha vuelta: sus ingredientes son los tradicionales, su sabor es balanceado y tiene el picante justo. Es un chimichurri clásico con todas las letras. Una vez hidratado conviene prepararlo con aceite de girasol, vinagre de vino, sal y un toque de pimienta para conseguir un producto final que va bien con cualquier corte de carne a la parrilla. Además, sin hidratar se lo puede utilizar para darle un sabor diferente a una mayonesa casera. Sus prácticos tubitos de 12 gramos se consiguen por $13.

Ricco: dips, vegetales y salsas
El caso de los productos Ricco es especial: rinden y se aprecia mucho mejor su sabor si se utilizan secos. La variedad Fumé (ahumada) queda muy bien en un dip a base de queso crema con el agregado de apenas un toque de pimentón dulce o para condimentar una salsa barbacoa; el Citric, muy aromático, es perfecto para un salteado de vegetales o incluso para preparar una gremolata y acompañar un cordero; por último, el Spicy es ideal para reforzar una salsa de tomate, condimentar unas fajitas o hacer unas papas bravas al horno. Los tres vienen en frascos de 110 gramos y se consiguen a $40.

1854: risotto y bife de chorizo
Vienen en unas prácticas latitas metálicas, son ligeramente picantes y tienen un excelente sabor, pero vale la aclaración: ambos tienen cilantro y, si bien es bastante leve, mucha gente huye de ese aroma penetrante. Para los demás, existen estas dos variedades: el patagónico lleva entre sus ingredientes hongos y cebolla lo que hace que sea ideal para pastas y risottos, mientras que el pampeano es de un sabor mucho más simple y elegante, ideal para un jugoso bife de chorizo a la plancha. Precio: $22.

LA LEYENDA DE JIMMY CURRY
Nadie sabe a ciencia cierta el origen del chimichurri pero todas las historias convergen en un mismo tema: la mala pronunciación. Algunos dicen que el responsable fue un comerciante inglés llamado Jimmy Curry (o James McCurry) que en un asado improvisó, a modo de agradecimiento, una mezcla de especias que fascinó a los presentes y al no saber pronunciar su nombre dijeron que la salsa era de chimi-churri. Otros dicen que era irlandés o escocés y que no fue a modo de agradecimiento sino que quería emular la salsa Worcestershire que no se conseguía en el país. Por último, una teoría un poco menos lúdica, habla de prisioneros ingleses tras las invasiones a las colonias españolas del Río de la Plata. Para pedir condimentos para su comida lo hacían al grito de un deformado “give my curry (dame mi curry)”.

Por Maximiliano Kupferman

comentarios

Los comentarios y opiniones enviadas a este espacio de expresión, son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Groserías, acusaciones sin fundamento e insultos serán eliminados por el moderador. Al dejar su comentario el usuario acepta recibir nuestro newsletter y autoriza a Planeta JOY a incorporar su mail a su base de datos.

Dejá tus comentarios