30.07.2013

La moda de las french toast: qué son y dónde probarlas en Buenos Aires

Ni medialunas, ni scons, ni pancakes. A base de pan, huevos, leche, manteca y miel, este tradicional plato norteamericano pide pista para trascender el brunch y formar parte del desayuno vernáculo.


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En una de las escenas finales de la película Kramer vs Kramer, Dustin Hoffman y su hijo terminan preparando con maestría y en menos de tres minutos las french toast del desayuno. El proceso es todo un símbolo de la evolución del vínculo entre ellos dos y, por qué no, una clase de cocina. A nosotros, en cambio, acostumbrados a comer galletitas o pan tostado con queso crema, nos parece demasiado trabajo para los minutos contados de la mañana –sin referirnos a la sensibilidad de nuestros estómagos-. Sin embargo, las torrijas –tal como se las conoce en España- se las arreglaron para desembarcar en nuestras mesas como parte de la multitud de platitos dulces y salados que se sirven en los modernos brunchs de fin de semana.

De acuerdo con la tradición americana se llaman french toast, aunque se trata de una receta de origen europeo, entre francesa y española, creada durante períodos de escasez para aprovechar el pan del día anterior y comer algo dulce y sustancioso preparado con ingredientes básicos como la leche, los huevos, el azúcar y la manteca.

A la Argentina llegaron junto con los waffles y los pancakes, pero las tostadas francesas son las que más fans locales han sumado y se sirven en cada vez más delis y cafeterías. Planeta JOY se tomó el trabajo de hacer una degustación pormenorizada y acá dejamos testimonio de las conclusiones.   

Sencillas. Voulez Bar. Vamos a decir que las de Voulez Bar son french toast sin aires ni pretensiones pero que no por sencillas dejan de ser deliciosas. De tamaño normal y discreto cumplen como desayuno o merienda. La materia prima es una especie de pan lactal elaborado en la cocina del lugar. Las rodajas se pasan por huevo y leche y se cocinan durante unos minutos en una sartén con manteca. Son finitas y con relieve, se sirven con azúcar tradicional y mermelada casera. Con café cuestan 37 pesos y solas 23.
(Avenida Cerviño 3802, Palermo)

Golosas. Malvón. La confitería chic de Villa Crespo se esmera en preparar unas french toast especialísimas para desenfrenados de lo dulce o para quienes están a punto de liberarse de una dieta de alimentos libres de azúcar. Se elaboran con pan de brioche casero embebido en la clásica mezcla de leche y huevos a la que se le agrega naranja y canela. Después se doran en manteca caliente y se rocían con miel. Pero esto no es todo, porque la gracia de las french toast de Malvón es lo que viene después del plato terminado. Hay dos versiones para elegir: las que traen manzanas caramelizadas con ron, crema batida y garrapiñada de almendras y miel; y las que se cubren con nutella y azúcar impalpable. Se acompañan siempre con café con leche o té y una subcutánea de agua para compensar ($47 el combo).
(Serrano 789, Villa Crespo)

Clásicas. Felicidad. Si sos de los fundamentalistas de las recetas auténticas, la sugerencia es que acumules hambre y te des una vuelta por Felicidad. Las french toast del barcito color azul Tiffany se hacen con rodajas de pan de molde casero, que parecen porciones de budín por lo dulce y lo esponjoso. Antes de pasarlas por una plancha con manteca, se las humedece en una mezcla de huevo y crema. A la mesa llegan tibias y de a pares con una cobertura de miel y azúcar impalpable ($45). Un sabor clásico que no empalaga y que alegra el corazón.
(Migueletes 887, Las Cañitas)

Consistentes. Natural Deli. La estrella de las torrijas de este lugar es el pan de miel con el que se elaboran que, aunque de miel, resulta de un sabor agridulce que combina bien con el resto de los ingredientes. Para elaborarlas se utiliza una mezcla de huevos, leche y harina, similar a la de la masa de los crépes, que les da una mayor consistencia. Doradas en manteca se sirven con más miel, crema y frutos rojos que le aportan un toque de frescura al desayuno, merienda o brunch. La porción cuesta 31 pesos.

Americanísimas. Café Crespín. Como un auténtico deli bien neoyorkino, acá las french toast se sirven con jarabe de maple casero para que la ilusión de película sea completa. Las tostadas son de un pan brioche suavecito y esponjoso que se sumerge en una mezcla de leche, azúcar, huevos, ralladura de naranja y canela. Luego se sellan de los dos lados en una plancha con manteca. Vienen presentadas con azúcar impalpable y un chorro dorado de jarabe de maple. Se pueden pedir con frutos rojos y crema batida ($32) o tipo brunch con huevos revueltos, panceta, café con leche y jugo ($50).
(Vera 699, Villa Crespo)

Bombas. Hierbabuena. Uno de los secretos de las french toast del bar más coqueto de Barracas es que para prepararlas se usa el pan del día anterior. ¿Por qué? Porque la miga fresca no termina de absorber bien, se rompe y queda indefinida a medio camino. Además, se elige un pan casero de salvado con semillas que tiene un sabor bien dulzón porque se elabora con azúcar negra. La mezcla en versión Hierbabuena lleva leche, crema, huevos y azúcar. Una vez empapadas, se pasan por una sartén con manteca y se agregan dos minutos de horno para sellar. Hasta ahí la cocción, después viene el agregado que las hace diferentes: se sirven con frutas naturales, mermelada de arándanos, leche de coco, praliné de frutas secas y un espolvoreado de azúcar rubia y flores comestibles. Un plato como para no quedarse con hambre. La porción sale 35 pesos.
(Avenida Caseros 454, Barracas)

Por Cecilia Acuña

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