12.07.2012

La peatonal Reconquista: el nuevo polo gastronómico de los oficinistas porteños

Desde que se hizo peatonal, cambió la fisonomía del Microcentro y, gracias a sus mesas en la calle y su tránsito de gente, creó un polo gastronómico con ofertas a la medida de los oficinistas de la zona.


Cuesta creer que, hasta hace no tanto, las 14 cuadras de la calle Reconquista eran un corredor gris con veredas diminutas, humo de autos, ruido de colectivos, negocios descuidados y algún que otro local-cafetín que ni fú ni fá: en definitiva, una calle paradigmática con el espíritu muchas veces sórdido, estresante y plomizo del microcentro porteño.

Pero en diciembre de 2008 esta calle, una de las más viejas de la ciudad –la trazó Juan de Garay en 1580–, encontró el antídoto a su decadencia: la peatonalización. La obra se hizo en tres tramos y tomo cuatro años. El resultado le cambió la cara por completo. No solo se convirtió en un bálsamo para los que atraviesan el microcentro: es la avanzada en restaurantes y bares para oficinistas, con un espíritu innovador y sofisticado como no se ve en otras coordenadas porteñas. Fue el primer paso para que, poco a poco, todo el microcentro se convirtiera en un pequeño polo gastronómico, funcional a los almuerzos semanales. Si quienes trabajan en la zona antes debían conformarse con tostados mixtos, tartas de quiosco y locales de fast food, ahora tienen mucho y bueno para elegir.

Ambientación con énfasis en el diseño y estética chic cosmopolita, platos con muchos ingredientes, almuerzos sanos, entrega inmediata para llevar y rotación veloz en las mesas, son las características de los restós que se instalaron sobre Reconquista. Y también innovación: los dueños de las distintas propuestas gastronómicas se juegan, no van a lo tradicional, experimentan.

¿Por qué se da este fenómeno? Por la presencia –según coincide la mayoría de los dueños de restós– de algunas variables: pocos turistas, lo que redunda en que no hay obligación de proponer alternativas costumbristas o muy obvias, y muchos oficinistas de un nivel socioeconómico alto por la cercanía de las torres de Catalinas, que en general son jóvenes y viajados y ven con buenos ojos las propuestas originales. Se trata de gente que no pretende clavarse una hamburguesa con papas fritas porque cuida su figura y aspira a no quedarse sin oxígeno el resto del día de trabajo.

UNA RECONQUISTA, TRES RECONQUISTAS
Igualmente, no toda la calle tiene la misma identidad: hay tres tramos claramente diferenciados. El que va desde las inmediaciones de Plaza San Martín a Córdoba es el más exquisito. Allí está el grueso de las opciones gourmet y las más jugadas. De Córdoba a Corrientes es un mix entre algo cool y más típico. Entre Corrientes y Plaza de Mayo, la oferta se reduce y es el reino de los bancos.

Pero si hablamos de comer, estas son las opciones que hay sobre la nueva Reconquista, caminando desde Plaza San Martín hacia Corrientes:

Open Kitchen
Uno de los pioneros en el segmento fast good de la zona. Tiene dos locales, uno al 1000 y otro al 600. El público es juvenil: chicos y chicas de Catalinas que buscan una alternativa rápida, sana y para llevarse a la oficina. En Open no hay servicio de mesa, solo take-away. Como ya es un rasgo distintivo entre todos los vecinos, la cocina está a la vista. Uno de los platos que más sale es el porteño: milanesa de lomo o suprema de pollo, acompañada con tomates, espinaca, mostaza de Dijón y queso gratinado en ciabattas. Un dato importante es que todo –hasta el pan, con un panadero que llega todos los días a las cinco de la mañana– es de elaboración propia. Para meriendas y desayunos, bajo el mostrador se exhiben cookies y otra gama de facturas tipo americanas, a lo Starbucks.
(Reconquista 1054 y 620 / T. 4312-2626)

Smart Deli
Aquí el riesgo es pasar de largo porque Smart Deli está en un primer piso y la puerta a la calle no llama la atención. Ahora bien, el que suba las escaleras se va a encontrar con un amplio espacio con sillas blancas de cuero tipo años 70, un muro con una instalación multicolor de madera, luminarias que podrían estar en el BA Design y una isla en el medio donde agarrás la bandeja y buscás tu pedido (que ya está listo y conservado en heladeras). Se trata del restó de la zona más empeñado en lo saludable: en el menú se indican qué platos son aptos para gente con colesterol alto, cuáles son bajos en calorías, aptos para diabéticos y reducidos en sodio. Los precios casi no exceden los $30  y la triada estelar es: sándwiches, ensaladas y woks. Recomendados el Deli Wok ($26), con carne braseada, repollo colorado, cebollas, champiñones, arroz yamaní, mostaza, miel, tomates cherrys, cebollas de verdeo y semillas de girasol; y la ensalada Spring ($28), con pollo, tomates cherry, arroz yamaní, ciboulette, choclo asado, hongos y semillas de sésamo tostadas con lechuga.
(Reconquista 974. Tienen sucursales en Córdoba 333 y Tucumán 433)

Suckewer
Los platos se hacen a la vista de todos y los artífices son dos cocineros (y dueños del lugar), Leonardo y Alejandro, ambos discípulos de Francis Mallman, que trabajan a ritmo frenético entre hornallas con el fuego al mango. Se come sobre banquetas en mostradores que dan a una pared naranja llena de pizarrones negros. La decoración es austera. Unas bandejas con verduras coloridas le dan un aire a cuadro de naturaleza muerta del impresionismo francés. El plato recomendado es el curry de pollo con champiñones, verdeo, pimientos rojos y leche de coco, a 27 pesos. Otro imperdible de los mediodías es la Kepe Burger ($24), una hamburguesa casera con cebolla morada y rúcula.
(Reconquista 886 / T 4311-8027)

Mineral
Su dueño es el francés Hervé Cauchy y este es su segundo restó en Buenos Aires (el primero se llamó Bond y quedaba en la Recova de Posadas). El galo se define como “fanático de la pulcritud”; la higiene y el brillo de las paredes de su cocina, dignas de una clínica, corroboran que no miente. La propuesta es esencialmente europea y sana. Los platos se preparan a baja temperatura (no más de 70°C) y al vacío, con lo cual se logra que los alimentos conserven proteínas y vitaminas, y que no pierdan el agua. Mineral suma puntos por una particularidad de la suerte: enfrente tiene un mega estacionamiento al aire libre que permite que el sol dé en sus mesas de la vereda, un lujito exclusivo. Vale la pena el desayuno tipo inglés ($32) con jamón, huevos revueltos, tostadas, café con leche, jugo de naranja y aquí el rasgo más británico: ¡cerveza! Otro de los best sellers es la ensalada noruega ($44): salmón cocido, tomates, aceitunas negras, rabanitos, apio, zanahoria y queso brie. De postre hay un clásico de Burdeos, el flancito canère. Y como buen restó de inspiración francesa, no faltan los crêpes (a $35 promedio), se recomienda el de salmón, queso y espinaca. Antes de volver a la oficina, pocos resisten la tentación de un café Nespresso.
(Reconquista 757 / T. 4313-0099)

Green Eat

Al entrar por primera vez a Green Eat da la impresión de estar frente a una cadena internacional con dos décadas de conquista global, por lo bien trabajada que está la marca: decoración sobria pero moderna (mucha madera), venta de merchandising (tasas con el logo, entre otros productos), personal uniformado hasta con boinas verdes. Uno piensa: “¡llegó GreenEat a la Argentina!”, pero no, son bien criollos y, además, gente que sabe instalar marcas (los propietarios son los mismos que los de la cadena Tea Connection). El rango de precios para almorzar va de los 27 a los 45 pesos. Son best sellers de la casa los mix de rolls y niguiris con ensalada de verdes y champiñones (preparados por un suhiman cada día), y el roll de pollo con tomates horneados y cebollitas con final de albahaca. La masa es de harina integral y, al igual que la de sus sándwiches, se prepara ahí mismo.
(Reconquista 690. Tienen una sucursal en Uruguay 703, Centro)

Establecimiento General de Café
Es el café más grande de Reconquista y pertenece a una cadena fundada en 1999. Hay público de todo tipo, se puebla de habitantes del centro y, acá sí, de turistas. A pesar de estar en un punto neurálgico, en la esquina de Tucumán, la atención es buena. Para el mediodía hay dieciséis tipos de sándwiches, algunos en la onda sano y gourmet como el De la Huerta, que incluye queso blanco, choclo, champiñones, cebollas asadas, berenjenas, espinaca y queso gratinado. Las ensaladas son muy normales, con ingredientes típicos como lechuga, zanahoria y, a lo sumo, radicheta, pero los ingredientes se pueden combinar a gusto. Precio promedio: 45 pesos.
(Reconquista 591 / T. 4313-3358)

ANGOSTURA: FUERA DE LA ESCENA DELI
Para los que prefieren restoranes más tradicionales, pero sin platos llenos de aceite. La ambientación es sobria, clásica y cuidada. Un plato emblema de Angostura es el salmón con espinaca, rúcula y lechuga morada a 60 pesos, al igual que la pechuga de pollo con ensalada parmesana, a 45. Al mediodía hay menús ejecutivos (plato principal, bebida y postre) que van de los 30 a los 50 pesos. El público es más adulto y lo distintivo es que, a diferencia de los delis, que sólo trabajan hasta la tarde, Angostura está abierto hasta las 23 horas.
(Reconquista esquina Lavalle / T. 4314-2334)

Por Santiago Casanello

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