01.08.2012

Las cosas en su lugar: dónde ubicar cada producto en la heladera

Para que no se te escarche la rúcula ni se te congele la cerveza, la próxima vez que llegues del súper guardá tus compras siguiendo los consejos de esta nota.

Ilustración: Nicholas Toulouse

¿Sabías que al dejar abierta la puerta de la heladera durante apenas 30 segundos las corrientes de aire cálido que ingresan pueden llegar a cambiar entre 5 y 10 grados la temperatura interior, que tardará 15 minutos en recuperarse? Es este un dato a tener en cuanto a la hora de los antojos, lo mismo que en qué estante guardar cada cosa cuando volvés del supermercado.

Casi todas las heladeras se fabrican bajo la misma lógica, por lo tanto es de esperar que la circulación del aire fresco sea la misma en cualquier artefacto, sin importar el modelo que tengas. Las áreas de la heladera que no están en contacto directo con esas corrientes, por ejemplo la parte inferior, son más cálidas, y a su vez están protegidas por los estantes superiores.  

Al estar en contacto con el exterior, lo mismo sucede con la puerta. A su vez, los compartimientos superiores de la misma son más fríos que los inferiores, porque están más cerca de la fuente de aire frío. Una excepción es el compartimiento de los huevos o la manteca, que suelen estar aislados con una cubierta de plástico que mantiene la hermeticidad. Entonces, ¿en qué lugar guardar cada producto? Acá te lo contamos.

En el estante más alto:
Leche, jugos, ice-tea y cualquier otro producto que querramos mantener bien fresco.

En los estantes del centro:
Pescado, yogurt, dips, quesos, carne, embutidos y los todos alimentos que deben conservarse en la heladera una vez abiertos. También los vegetales duros.

En los estantes o cajones inferiores:
Vegetales en general, frutas, hierbas. Si hay dos cajones inferiores, el más bajo es el mejor para los alimentos que necesitan cierta hermeticidad, para que duren más tiempo.

En la puerta de la heladera
Huevos y manteca, pero en un compartimento protegido para que los huevos no se pongan demasiado fríos ni la manteca demasiado dura. En la puerta también se distribuyen los alimentos descongelados, los aderezos y las botellas.

Para terminar, una última recomendación: no llenes demasiado la heladera porque impide que el frío circule correctamente. Por el contrario, una heladera casi vacía, además de tristeza, también provoca temperaturas irregulares.

Vía Foodrepublic.com / Infografía: Nicholas Toulouse

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