15.03.2010

Las mejores y las peores marcas de papas fritas para comprar en el supermercado

El mundo de la papa frita se tornó inabarcable. Cada vez hay más sabores, variedades y packagings. Planeta JOY te aclara el panorama.


Las papas fritas les gustan a todos: sirven en un cumpleaños infantil, pero también en una comida gourmet, acompañando un guacamole inundado de buen cilantro. Atentos a esta característica, las marcas comenzaron a diseñar productos para cada situación. Desde las clásicas hasta otras que emulan el sabor de un jamón serrano; del muy anglosajón queso cheddar, a esa unión neoitaliana entre el tomate y la albahaca. Las góndolas se han transformado en una de las secciones más atractivas del supermercado, donde el comprador pasa varios minutos dubitativo, sin saber qué comprar ni qué hacer. Pero a no preocuparse: para eso está Planeta JOY. Para ayudar en tamaña disyuntiva. Probamos decenas de variedades y te contamos cuáles son las 10 que realmente valen la pena.

1. Pehuamar. Firma tradicional marplatense, fundada en 1964. Su dueño es PepsiCo. Pehuamar elabora sólo una versión clásica y correcta, pero no superlativa. Su contra más importante es la poca uniformidad respecto al tamaño: en un mismo paquete aparecen papas de más de 12cm de diámetro, así como otras francamente minúsculas.  De sal moderada, el corte de las papas es muy delgado, lo que lleva a un crocante que si bien es excelente, no resalta.

2. Bun. Esta empresa busca satisfacer a través de su precio, pero en realidad posee producto para competir en las primeras ligas. El tamaño es mucho más homogéneo que en las Pehuamar, de unos ocho centímetros por papa. Las  Bun son gruesas, lo que le da al crocante mayor intensidad. El punto de salado es acaso demasiado alto. Exigen una cerveza al lado, o un queso crema para suavizar. Al packaging, siendo bondadosos, se le encuentra una onda retro, pero obviamente no intencional.

3. Pringles Sour Cream & Onion. Así como Bun pretende el target económico, Pringles apunta al segmento Premium.  Como todas las papas en paquetes tubulares, más que papas fritas, son galletitas a base de papa, de allí su extrema uniformidad. Esta marca fue la primera en lanzar papas en un cilindro vertical de cartón recubierto en su interior por papel de aluminio, y con tapa de plástico reutilizable, para que no se humedezcan. De sus múltiples sabores, preferimos el Sour Cream & Onion. Son suaves y cremosas en su sabor, con una buena cuota de glutamato que las torna irresistibles.

4. Lays Stax Barbecue. Vienen en envase plástico, muy canchero, algo aerodinámico. Son más saladas que las Pringles, más gruesas y crocantes. Al morderlas, se sienten en los dientes. Mientras que Pringles pone los saborizantes del lado convexo de la papa, Lay’s lo hace del lado cóncavo, aduciendo que es la parte que uno coloca apuntando hacia la lengua. Buenas compañeras de salsas y guacamoles. Las Barbecue en particular, nos parecen las mejores dentro de esta línea, por su saborcito a pimentón y a costillitas de carne texana agridulce.

5. Kryszpo Pizza. De Chile proviene esta marca, que pelea en el rango, pero no logra asombrar. Exagera tal vez lo malo de las Lays (demasiado salada), y la contra de las Pringles (demasiado delgada). En el caso del sabor a pizza, no es del todo fácil de asimilar. Se siente allí algo de tomate, algo de especias, pero no logra el equilibrio adecuado. Su mejor logro es el packaging extra large (Kryspo Gigante), sólo apta para fanáticos, o para reuniones grandes, que posee una buena relación precio calidad.

6. Mr. Potato Tomato. Paquete de tamaño medio, proveniente de Malasia (¡!), y con sabor, en teoría, a tomate. Incomprensibles. Carecen de gracias, de equilibrio, casi diríamos de ideología. Son pálidas, dulces, en boca más que al tomate recuerdan al kétchup, sin la gracia que daría untar una frita con kétchup. No, definitivamente no.

7. Krach-itos Atlánticas Jamón Serrano. Tamaño algo irregular, un poco demasiado delgadas, pero muy crocantes. Su nombre no es un gran logro del equipo de márketing, pero cuenta con la fortaleza emotiva de ser los únicos contendientes de importancia frente al monopolio logrado en el rubro por PepsiCo. El sabor a jamón crudo (ponerle el adjetivo de Serrano es casi una broma) es realmente bueno. Saladas, sí, pero rápidamente equilibradas por algo de ahumado, y un dejo a carne muy sabroso. Bien. Para beber con Coca Cola y pelearse a fondo con la competencia.

8. Lays Mediterráneas Tomate y Albahaca. La línea Mediterráneas de Lays es la contracara a la línea Altánticas de Krach-itos. Su packaging, de superficie mate, sin duda provoca una imagen más Premium, lo cual en el segmento ya es una gran ventaja. Vayamos ahora al contenido: primero probamos la de Jamón Serrano, y no sólo no son ricas, sino que logran traspasar el umbral de lo desagradable. Frente al primer e inevitable impacto salado, aparece un sabor a carne cruda, que luego permanece en boca con un larguísimo retrogusto artificial. Uf. En búsqueda de objetividad, fuimos entonces a las de Tomate y Albahaca. Mejor, mucho mejor, algo extravagantes por el saborizante a las hojas verdes, bastante sal. No nuestras preferidas, pero mucho mejores que las de Jamón Serrano.   

9. Krach-itos sin sal / light. Dos opciones de esta marca, que apuntan no tanto a la dieta en calorías (variable en la que son muy semejante a las tradicionales), sino a las dietas bajas en sodio, en un país signado por la hipertensión. Ninguna de las dos opciones posee sal común agregada, y la diferencia radica en que las Sin Sal son neutras, mientras que las Light poseen un aderezo salado pero bajo en sodio. Estas últimas son una buena solución para quienes quieran cuidarse, pero poseen un sabor mucho más artificial que las comunes. En cambio, las Sin Sal son un gran invento. No empalagan ni cansan, no dan sed, son crocantes, se las puede condimentar en casa según cada gusto, y son perfectas para hacer un revuelto gramajo rápido.

10. Lays aireadas. La opción sana de Lays. No son realmente dietéticas, pero sí logran una reducción en grasas totales y en calorías. Pero tampoco es que precisen demasiado ese argumento de ventas. Se trata de un gran producto. Muy distinto a las estándares, en realidad se parece más por elaboración al estilo Pringles, aunque no por sabor. Es un mundo aparte. Las papas aparecen secas en boca, poco saladas, gruesas, con formas bastante convexas que permiten llevar incluso un relleno. Más que aprobadas.

¿Cuáles son tus favoritas? ¿Nos contás?

Por Ignacio Rivera / Pablo Mehanna


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