08.11.2011

Leyes, mentiras y fideos: qué proponen los políticos a la hora de legislar sobre alimentos

¿Estás harto de que te cobren cubierto? Sobre esto y mucho más, escriben proyectos los políticos argentinos. Leelos atentamente, pero por las dudas, no te entusiasmes.


¿Soñás con conocer La Bourgogne pero no tenés a mano los 500 pesos que cuesta una cena? Hay buenas noticias para vos. Si prospera un proyecto de ley que se debate en la Legislatura porteña, Jean Paul Bondoux va a tener la obligación de abrirte la puerta de su lujoso restaurante, aunque más no sea para que vayas a hacer un breve pichín. Ocurre que desde 2000 se viene proponiendo una reglamentación por la cual restaurantes y bares permitan el libre uso de los baños “para toda persona que lo solicite, haya o no efectuado una consumición". El último proyecto se presentó el año pasado por parte de un grupo de diputados de izquierda (entre ellos María América González, la de “El Rinconcito de los Jubilados”) y actualmente está en veremos. Pero en caso de que se apruebe, ya sabés: podrás pasear tranquilamente por Recoleta y, cuando te urja, nada de “hacerte un nudito”. Simplemente, tocá timbre en lo de Jean Paul.

Al igual que éste, son cientos los proyectos de ley vinculados a la bebida y la gastronomía que circulan por el Congreso Nacional y por las Legislaturas provinciales y del Gobierno de la Ciudad. Algunos son serios y buscan resolver problemas para clientes y comensales. Otros se pueden calificar de polémicos, mientras que unos cuántos son directamente disparates que rozan lo inverosímil. A continuación, algunos de las ideas más resonantes de nuestros queridos legisladores.

UTILES

Alcoholímetros para todos
¿Te preocupa manejar después de haber acompañado tu cena con una botella de tinto? Beatriz de Alperovich y Gerónimo Vargas Aignasse, del Frente Para la Victoria (PJ Tucumán), solicitaron al Poder Ejecutivo de esa provincia que los dueños de bares, restaurantes u organizadores de eventos instalen aparatos de autocontrol de alcoholemia, para uso –voluntario- de los clientes. Método poco simpático, aunque un poco escrachante (animate a pedirlo después de comer, a la vista de todo el mundo), pero sin duda útil para indagar si: a) es mejor pedir un taxi, o b) ese whisky carísimo estaba efectivamente aguado.

El que cobra cubierto, que avise
El cobro de cubierto o servicio de mesa es uno de las cuestión más aborrecidas por los clientes de los restaurantes argentinos. Aún no existe legislación al respecto, pero en marzo de este año, dos diputados del PRO propusieron que todos los restaurantes de Buenos Aires lo informen “con un cartel visible en la entrada y en la carta menú”. ¿No sería mejor directamente prohibir el cobro del cubierto? Bueh… esto es un primer paso: si nos van a estafar, al menos que nos lo avisen de antemano.

INUTILES

Prohibir el VIP
A partir de ahora, cuando vayas a Tequila o a Esperanto, vas a poder apoyarte a Silvina Luna mientras te amontonás frente a la barra para pedir un fernet cola. Eso, si prospera un insólito proyecto de ley que logró unir a la UCR, la Coalición Cívica, el Frente para la Victoria y Proyecto Sur. La idea es prohibir en restós y bares porteños los “sectores reservados a personas a las que por cualquier motivo se les pretenda dispensar un trato diferenciado del resto de los usuarios”. Y redobla la apuesta vedando la sigla VIP. Así, hasta Marcelo Tinelli tendría que hacer cola en la vereda para entrar a un boliche.

Inodoros limpitos
Asientos higiénicos, impecables y sequitos. Eso –y cierta puntería- pretendía Roberto Clienti (UCR), autor del proyecto que reclamaba la instalación mandataria de “máquinas expendedoras de cubretablas higiénicas de retretes en baños de bares y confiterías”. Su idea no salpicó interés entre sus colegas. Y eso que hizo fuerza para lograrlo.

Vino por 20 pesos en todos los restaurantes
¿Te enoja ir a un restaurante y pagar 50 pesos por una botella de vino que conseguirías en el súper a mitad de precio? El mendocino Ricardo Mansur (diputado nacional por la UCR) pensó en vos y presentó, en mayo pasado, su “genial” idea: lanzar una marca llamada "Vino Argentino - Bebida Nacional" que se venda en todos lados a un mismo precio. Claro… no va a ser un Petrus, ni mucho menos, pero la idea es que hasta Cabaña Las Lilas lo incluya en su carta de 5000 etiquetas. ¡Un disparate!

Vino en micros de larga distancia

No conforme con esto, el mismo Mansur, solicitó al Poder Ejecutivo que “en los medios de transporte de larga distancia nacional e internacional se provea vino para el consumo de los pasajeros". ¿No estaría bueno tomarse una copita de Malbec en vez de ese asqueroso café de máquina? ¡Vamos Mansur! ¿Para cuándo queso brie en los viajes a Mar del Plata, así zafamos de los alfajores de telgopor marca Chevallier?

Informar las calorías de cada plato
Que un restaurante para gente que está a dieta exprese en su menú cuántas calorías tiene cada uno de sus platos tiene sentido. Ahora bien… ¿qué pasaría si todos los restaurantes de la provincia de Buenos Aires tuvieran que hacerlo, tal como proponía en 2008 la diputada Mirtha Calmels (UCR/ Concertación)? No alcanzarían los ceros para informar los carbohidratos que tiene el matambre a la pizza y a caballo que sirven en El Tano, parrilla emblemática de Avellaneda. ¿Qué les importa a los camioneros que paran en Los Talas del Entrerriano saber cuántas calorías tiene la porción de lechón? El proyecto presentado en mayo de este año en la ciudad de Buenos Aires por María Rodríguez Araya (Pro) es algo menos ambicioso: apunta sólo a locales “que pertenezcan a una cadena de comercios con no menos de 10 establecimientos”.

SIMPATICOS

El verdadero menú porteño
Si en 2006 hubiera prosperado el plan de los socialistas Inés Urdapilleta y el fallecido Norberto Laporta, hoy la milanesa a la napolitana sería considerada patrimonio cultural y formaría parte del Menuba o Menú Buenos Aires, catálogo de los más porteños platos y bebidas que además incluía a la pizza con fainá, la fugazzetta, los sorrentinos, el vermú y el postre Vigilante, para “reafirmar la identidad popular a través de la comida”. Si bien el proyecto terminó rebozado de críticas y cajoneado, llegó a inspirar otros, como ser:

Día Nacional de la Parrilla

Quizá intoxicado por el aroma de la milanga, es mismo año el diputado Mariano West (Frente Para La Victoria) pergeñó un proyecto de ley para convertir al 1º de octubre en el Día Nacional de la Parrilla: el mismo terminó en el horno. Ni siquiera fue tratado en el recinto.

Semana de la Cocina del Cerdo
Tres años antes de que Cristina Fernández de Kirchner asegurara en un rapto de entusiasmo (o algo así) que la carne porcina “mejora la actividad sexual”, el radical Carlos Lo Guzzo ya se calentaba con el tema: antes de largar su banca, quiso declarar de interés para la ciudad a La Semana de la Cocina del Cerdo. A sus colegas la moción les pareció una chanchada.

Día Provincial del Sándwich de Milanesa
La legisladora tucumana Carolina Vargas Aignasse pergeñó un proyecto magnífico: que se declare el 18 de marzo como Día Provincial del Sándwich de Milanesa. Es que en esa fecha falleció José "Chacho" Leguizamón. ¿Cómo que no lo conocés? Era el propietario de una famosa sanguchería de capital tucumana. “Chacho para mí es lo máximo. Se merece el homenaje”, apoyó el gobernador Alperovich. El proyecto data de fines de 2010, por el momento, sigue esperando que alguien le de bola.

POLEMICOS

Prohibir los saleros
El tema de la sal y su consumo desmedido causa preocupación. Los métodos para enfrentarlo, a veces también. El más resonante se dio en mayo pasado: Aldo Mensi, diputado bonaerense por la UCR, presentó un proyecto de ley que prohíbe colocar saleros sobre las mesas de los restaurantes, a no ser que el comensal lo solicite. El proyecto fue imitado un mes después en Santa Fe por el senador Alberto Crosetti (PJ) y ya tiene media sanción, a despecho de las quejas del sector gastronómico. ¿Qué más quieren, un cartel luminoso? Casi: diputados del Frente Cívico de Santiago del Estero impulsan la exigencia de exhibir un cartel que diga "El consumo excesivo de sal es perjudicial para la salud” en todo lugar donde se vendan y consuman comidas y bebidas.

Cajita feliz, pero sana
En mayo de este año, el diputado kirchnerista Juan Cabandié abrió la caja de Pandora con su discutido proyecto para que se prohíba en Buenos Aires “la venta de menúes acompañados de objetos de incentivo para consumo” en los locales de fast food, es decir chicos sin chiches en pos de un presunto desaliento del consumo infantil de comida chatarra; la ley tendría una excepción si la caja incluía frutas y verduras. Casi enseguida, McDonald’s anunció su plan de reducir las calorías en los alimentos que vende en Latinoamérica, a tono con su “compromiso con los hábitos de vida saludable”. Empate técnico, que le dicen.

Propina obligatoria
¿Cuánto dejo de propina? ¿Diez por ciento? ¿Se lo merece este mocoso maleducado? Si prospera el proyecto de ley presentado el mes pasado por la senadora nacional Liliana Negre de Alonso (tristemente célebre por oponerse al matrimonio igualitario en 2010), se terminan los complejos: se deja un 10% de propina obligatoria y sanseacabó. El laudo figuraría en la factura y no se aplicaría en consumos menores a diez pesos. Pero que no ilusionen los señores de moño: el proyecto ya fue presentado reiteradas veces en los últimos años y jamás prosperó.

Por Frank Blumetti y Claudio Weissfeld / Ilustración: Carla Teso

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