06.12.2010

Los mejores postres para comer cuando llega el calor

Con el calor, el flan mixto y los panqueques cotizan en baja. Es tiempo de postres frutados, que refresquen.


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El mundo de los postres se divide en dos: los postres bomba y los postres frutales. En los primeros cobran protagonismo ingredientes como el dulce de leche, el chocolate y la crema y su ingesta suele estar seguida de un profundo arrepentimiento. Torta Rogel, flan mixto y Copa Melba son algunos ejemplos de estos manjares que tientan en invierno, pero que en verano inspiran más rechazo que tentación. ¿Quién quiere ingerir empalagarse con glucosa mientras el termómetro marca 32? Marche otro agua mineral sin gas, por favor.

En cambio, los postres frutales son lo opuesto: aún siendo dulces, refrescan con una nota ácida y casi todos ellos se sirven fríos, en consonancia con lo que el cuerpo busca entre diciembre y febrero. Si bien más de uno cree que este universo empieza con la ensalada de fruta y termina con el helado de frutilla, lo cierto es que muchos de los mejores postres de Buenos Aires son, además de ricos y originales, muy refrescantes. Estos son los elegidos de Planeta JOY para la temporada 2010-2011.

1. Semifreddo de quinoa y jalea de maracuyá en LIBELULA
Con su iluminación tenue y cuidada ambientación, este restaurante se mantiene fiel a su tradición de cocina peruano-japonesa, en una casona de Palermo con una galería ideal para las noches de primavera y verano. La carta fue recientemente renovada y entre las novedades, aparece el semifreddo de quinoa y jalea de maracuyá ($25). ¿Quinoa? Sí, el cereal que gana cada vez más terreno en ensaladas y risottos, ahora llega a los postres helados. Este semifreddo tiene una crema ligera de quinoa procesada que, aún así, conserva la textura de los granos de las semillas. El gusto dulce de esta preparación contrasta con el sabor agridulce de la jalea de maracuyá, que le agrega color y refrescancia.
Salguero 2983, Palermo / T. 4802-7220

2. Torta Lemon Cream en B-BLUE
Este nuevo deli café palermitano logra la reivindicación de la tan vilipendiada y demodé Lemon Pie. Nada que ver con esas tortas cremosas de panadería suburbana. Acá lo que preparan es una versión norteamericana, al mejor estilo Betty Crocker (una especia de Doña Petrona yanqui). La masa es dulce y crocante, mientras que, en la crema, el limón y la leche condensada se conjugan perfectamente para resaltar lo mejor de ambos sabores, sin que ninguno opaque al otro: ni la dulzura cremosa de la leche condensada ni la acidez cítrica del limón. Para un toque extra calórico, algunos le agregan crema batida o helado, pero la verdad que no lo necesita: esta torta se la banca sola, tanto como postres después de un rico wrap, wok o sándwich de salmón ahumado, o junto a un licuado de ananá y menta a la hora de la merienda.  La porción cuesta $19, pero se puede encargar la torta entera por $110 (una muy buena opción para una reunión en casa, servida bien fría y con helado de crema).
Armenia 1692, Palermo / T. 4831-7024

3. Postre helado de maracuyá en EL RIBEREÑO

Si uno va al restaurante de un club de barrio, espera platos tradicionales y postres cuya complejidad no va más allá del flan mixto, la casatta o la isla flotante. Pero en este bodegón de San Isidro, entre Cocas de litro, panera de plástico y servilletas de papel aparece un postre digno de bistró palermitano: el postre helado de maracuyá que prepara la mujer del Charly, uno de los dueños, al que se puede ver haciendo de mozo y maitre (además de estar caricaturizado en el individual que hace las veces de menú). Este postre es una impecable fusión entre helado de maracuyá y cheesecake, que se transformó en un clásico del lugar. De hecho, los más golosos piden que les reserven una porción incluso antes de empezar a comer. Un postre de aires fashion que mantiene la esencia barrial del ambiente en dos aspectos. Uno, su abundante porción. Dos, su precio: módicos 16 pesos.
Chile 193, San Isidro / T. 4747-2269

4. Parfait de chocolate y avellanas con helado de remolachas de THE FOOD FACTORY
The Food Factory es una de las últimas inauguraciones de Palermo, con una estética que remite a los modernos restaurantes de New York o San Francisco, donde la gente cool se junta para el brunch del domingo. Todo es todo blanco, prístino, muy siglo XXI, con un empapelado suave con utensilios de cocina en tonos de gris. Después de probar los platos de autor de Tomás Kalika (a quien se suele ver recorriendo el salón y conversando con los clientes), la mejor opción de la temporada es el parfait de chocolate y avellanas acompañado de helado de remolacha. Sí, remolacha. Una idea osada que funciona a la perfeccíón, no sólo por lo sorprendente de su sabor: si el parfait aporta la cuota calórica, el helado de llamativo color fucsia le suma una cuota de frescura para que el postre no empalague. Una novedad fresca para los golosos tradicionales que no salen del chocolate. Precio: 36 pesos.
Nicaragua 6055, Palermo / T. 4774-7271

5. Ensalada de cítricos con sorbet de frutas rojas, almíbar de té Earl Grey y menta en BO BO HOTEL

La ensalada de frutas es el emblema de los platos refrescantes. No hay restaurante que no la ofrezca, preparada con las clásicas “frutas de estación”, pero hasta ahora el máximo atrevimiento para darle originalidad era ponerle de nombre “macedonia”. Eso, hasta que apareció Adrián Sarkissian, chef del restaurante del hotel boutique Bo Bo, que se ha convertido en un favorito de turistas que saben vivir y lugareños de gustos refinados. ¿Cómo hacer para darle onda a un plato tan llano? El secreto radica en que las frutas –naranjas, pomelos, limas, limones y mandarinas- se pelan y se cortan en gajos en el momento de servir. Así, cada uno de los cítricos llega a la mesa con su sabor afilado, acompañado del almíbar de té Earl Gray y bañado con una granita de frutos rojos. Fresco y digestivo, aunque hay quienes lo encuentran un poco ácido. Precio: 25 pesos.
Guatemala 4882, Palermo / T. 4774-0505

6. Helado de banana o de mandarina en SOTTOVOCE
La comida italiana tiene dos facetas. Si en invierno suelen salir mucho las pastas rellenas con salsas cremosas, el verano es el momento de los pescados, los mariscos y las salsas más livianas. Lo mismo ocurre con los postres. Cuando llega noviembre, los cannoli y las pannacottas dejan lugar a los postres más refrescantes. Y en un buen restaurante italiano tradicional, no puede faltar el “gelato fatto in casa”. Sottovoce, ya un clásico de la gastronomía tana en Buenos Aires, ofrece una variedad de más de doce sabores, todos caseros y perfectamente elaborados, donde se nota la mano experta de su dueño, Alejo Waisman, que antes de abrir a Sottovoce trabajó en Cipriani en Italia y en el Ritz de París. Para los más golosos, el indicado es el de banana. Si buscás, sabores ácidos, el tuyo es el de mandarina. Equilibrados, frescos, de los mejores helados de restaurante de Buenos Aires. $24 pesos una bocha; $38 el dúo.
(Av. del Libertador 1098, Recoleta / T. 4807-6691)
 

7. Sorbete de maracuyá, gel de lima y cubos de mango en FREUD & FAHLER
En este clásico bistró de Palermo, Pol Likan creó uno de los postres estivales más sofisticados de la ciudad: sorbete de maracuyá con gel de lima y cubos de mango, cubierto con una nieve de coco, que llega humeante a la mesa gracias al nitrógeno que la congela. Mezcla de ciencia y cocina, la creación de Likan deslumbra por su crocancia y su fuerte reminiscencia brasileña en su mezcla de frutas tropicales en la que se destaca el juego de contrastes entre la acidez del maracuyá y la lima con la dulzura del mango y el coco. Original, dulce y ácido a la vez. Un postre prefecto para terminar una cena romántica en la vereda. Cuesta 38 pesos.
Gurruchaga 1750, Palermo / T. 4833-2153

8. Lechee Express en GREEN BAMBOO
En busca del equilibrio, Green Bamboo propone para después de sus platos vietnamitas, aromáticos y picantes, un postre etéreo y veraniego que no traiciona su raíz oriental. El Lechee Express ($26) se basa, por supuesto, en el lechee, un fruto chino, de textura similar a la de la uva y un perfume embriagador, cuyos trozos se combinan con gajos de mandarina, bañados en una emulsión de lemongrass, que aporta otra nota cítrica, pero apenas más suave. El postre se completa con una granita de mandarina y una galleta crocante de coco. Otro hit de un clásico de la gastronomía étnica en Buenos Aires.
Costa Rica 5802, Palermo / T. 4775-7050

Por Camila Varas / fotos: Víctor Alvarez

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