24.07.2012

Nueva hotelería mendocina: rincones con encanto en el corazón del vino argentino

Los alrededores de la capital mendocina se poblaron de pequeños hoteles lujosos, pero al mismo tiempo rústicos y familiares, donde la gastronomía y el vino tienen un rol fundamental. Estos marcan tendencia.


Aromas a eucalipto realzan la frescura de la tarde. Una alameda regada por las acequias bordea los jardines. Un turista se adueña de la hilera y corta febrilmente el racimo como si de aquella faena dependiera su paga. Cerca del horno de barro un chef recita los secretos de la empanada criolla. Alguien prefiere alejarse y tomar un baño de Malbec en el spa del hotel. Cuando cae el sol abren los wine bars de estos hospedajes en los que el lujo y la rusticidad se dan la mano; el vino y las montañas se encargarán de aportar el resto de la magia.

Rustic chic. Así lo llaman los dueños de Tupungato Divino, uno de los hoteles que mejor representan esta tendencia que adoptó la hotelería de Mendoza en los últimos años. Lujosa pero sin estrellas. Estos lodges nacieron y se desarrollaron contagiados del glamour del vino; hay posadas en bodegas, otras “con” bodegas, la mayoría tiene viñedo propio o lo encuentra a la vuelta de la esquina.

Y si bien existen diferencias entre ellos, ya que en su génesis de hospedajes buscan ser únicos, todos se destacan por sus detalles arquitectónicos, por la historia de la propiedad donde se construyeron y por el entorno generalmente rural o rural-residencial. Tienen pocas habitaciones, la atención es ultrapersonalizada y los dueños son los anfitriones.

Según la Cámara Hotelera de Mendoza, ya hay alrededor de 25 hoteles de este tipo en la provincia, pero como no ingresan en las categorías clásicas, no existe un conteo oficial.

ANTES Y DESPUES DEL HYATT
“Hasta 2000 acá había en su mayoría hoteles independientes pertenecientes a familias hoteleras con mucha tradición”, apunta Belén Graffigna, coordinadora de la Cámara Hotelera de Mendoza. Pongamos como ejemplo los históricos Balbi o Vecchia Roma, de familias italianas que también se dedicaron al negocio gastronómico. “Con el tiempo, empresas constructoras e inversionistas privados levantaron apart hoteles con la idea de que si eventualmente no funcionaban, pudiesen ser comercializadas como departamentos en el futuro”, agrega. Sin embargo, no fue hasta 2001, con el arribo del Park Hyatt Mendoza, que se plantó la semilla de la nueva hotelería en la ciudad.

“La presencia de la primera cadena hotelera en la provincia generó una gran profesionalización de los servicios”, rememora Graffigna. No es casual que haya sido Cecilia Díaz Chuit, empresaria hotelera formada por la cadena Hyatt, la primera en abrir un “wine resort de lujo” en Mendoza: en 2005 convirtió un magnífico palacio de inspiración colonial española en Cavas Wine Lodge, el primer hotel con este concepto localizado en medio de los viñedos. Así comenzó el desarrollo de una  hotelería integral que conjuga diseño, servicio y arquitectura, y que busca generar una “experiencia” ligada al vino en un ambiente de primer nivel con servicios de alta gama.

LOS QUE MARCAN TENDENCIA
Con valores por noche y por habitación que van de 150 a 600 dólares (más IVA), claramente estos hoteles no son para mochileros. Si tenés que recomendarle un lugar a un amigo extranjero, o si querés darte un gusto con unos días de relax, anotá los siguientes datos.

Cavas Wine Lodge: el pionero
En Alto Agrelo, 35 kilómetros al sur de la capital, se emplaza el primer hotel rural de lujo de Mendoza. Son 14 habitaciones independientes dentro del viñedo, llamadas viñetas (una mezcla entre viña y viletta). Su número limitado de cuartos, el tamaño (90 m2 entre áreas cubiertas y terraza), los detalles y el servicio personalizado -emplea a casi 60 personas- hacen de éste un verdadero 5 estrellas. Pasar una noche desde octubre a mayo, cuesta u$s 605 más IVA. De junio a mitad de septiembre, casi la mitad: u$s 360. Entre otras cosas, ofrece spa con tratamientos de vino, degustaciones privadas, cenas en la terraza de la habitación, caminatas por los Andes y campo de golf.

Entre Cielos: para pernoctar en las alturas
Este “small luxury wine resort” fue inaugurado en julio del año pasado. Ubicado en la localidad de Vistalba, a unos 15 kilómetros de la ciudad de Mendoza, cuenta con 16 habitaciones con precios que parten de u$s 380 más IVA hasta llegar a la más cara: la “limited edition”, un cuarto en las alturas ubicado sobre viñedos de Malbec, único en su tipo. Cada una de las habitaciones es distinta a las otras por su estilo, diseño y mobiliario. La vedette del hotel es el Hamam+Spa, un circuito estilo oriental que ofrece tratamientos de belleza, vinoterapia, baños de hierbas, masajes tailandeses, Shiatsu y más. La gastronomía es otro atractivo: un dinámico Beef Club & Wine House que propone cada semana un menú diferente de carnes y vinos se complementa con el elegante Entre Cielos, dedicado a la cocina internacional.

Posada Robles de Besares: cálido y familiar

Esta lindísima casona está situada en pleno corazón de Chacras de Coria, a 12 kilómetros de la ciudad de Mendoza. Tiene sólo cuatro habitaciones y el precio promedio por noche es de 180 dólares. Desde 2006, el matrimonio de Laura y Carlos Willink junto con sus hijos, de 15 y 18 años, se encargan de la atención. “Después de vivir diez años en Buenos Aires queríamos tener un modo de vida diferente, un trabajo que no se sintiera como trabajo, sino como un disfrute que nos permitiera estar al servicio de los demás”, explican. Exquisitamente decorada con muebles antiguos y modernos, ofrece camas muy confortables y una amplia oferta de almohadas. Cuenta con gimnasio, spa con jacuzzi y masajes, piscina y cancha de tenis.

Lares de Chacras: madera y piedra
Los muros de piedra andina y los grandes durmientes de madera diferencian a Lares de Chacras de otros hoteles de la zona. Un hotel de diseño con una cava subterránea que puede apreciarse a través de un piso vidriado. Inaugurado en 2005, está localizado en la residencial zona (y polo gastronómico) de Chacras de Coria, a dos cuadras de la plaza principal. Cuenta con diez amplias habitaciones y tarifas que varían entre u$s 160 (en temporada baja) y u$s 210 (temporada alta). “Somos un hotel boutique que ofrece servicio cuatro estrellas personalizado”, explica el gerente, Nicolás Wegher. “Tenemos 1,9 empleados por cada habitación, mientras que en hoteles 5 estrellas de Mendoza esta relación llega apenas a 0,8 por habitación”, subraya.
 
Posada Vistalba: minimalismo y elegancia
La Posada de Bodega Vistalba cuenta con sólo dos habitaciones, que en un principio se destinaban a clientes y viajeros relacionados con el negocio del vino, pero que con el tiempo fueron demandadas también por turistas. Ubicada a 20 kilómetros de la capital, en el corazón de Vistalba, Luján de Cuyo, ofrece una tarifa en base doble de u$s 400 por noche. “Lo que nos diferencia es la flexibilidad”, apunta Cecilia Pizarro, a cargo de la atención de huéspedes. “Ofrecemos un lugar de relax con atención personalizada”. Es la experiencia de estar dentro del predio de una bodega y a pasos del famoso restó La Bourgogne lo que completa la experiencia “enogastronómica”. Las habitaciones son llamativamente espaciosas, con grandes ventanales hacia la Cordillera de los Andes y los viñedos.

Tupungato Divino: el “full flavour” del campo
Un “Wine Hotel” en la ruta 89, en el corazón del pujante Valle de Uco (donde se desarrollan las nuevas tendencias del vino argentino) a 85 kilómetros de la ciudad de Mendoza. Es un imán para todas las Kathy del mundo. ¿No se entiende? Leamos lo que cuenta Pablo Cerutti, uno de sus propietarios: “Cerca de la tercera parte de las extranjeras que vienen se llaman Caterine, Katy, Cat, Katrina, Katherine, Caty, Kathy, Catherine, Katie, Kathrin, Ekaterine, Kitty, Katrine y algunas otras formas que no recuerdo. Hemos tenido 100% de ocupación con Catys. Bah, no es mucho si consideramos que sólo tenemos dos habitaciones”. Dos familias de Buenos Aires se mudaron a Tupungato hace unos cinco años y abrieron primero un restaurante, para luego incorporar los cuartos. Con dos nuevas habitaciones a punto de inaugurarse, los valores por noche van desde los 120 a los 180 dólares, según la época del año. 

Casa Glebinias: el jardín del Edén
Un concierto de árboles añosos, flores delicadas y finísimos ejemplares de plantas recibe al visitante en Casa Glebinias, un rincón escondido al que arriban sólo unos pocos extranjeros y locales. La añosa propiedad está situada en Chacras de Coria. “Nosotros plantamos cada uno de los árboles y plantas que hay aquí”, se enorgullece Alberto Aristarain -primo del famoso cineasta argentino- y dueño junto a su esposa, María Gracia, de este original hotel rural. La familia vive allí hace 30 años, pero hace cinco decidieron dejar la casa principal y convertirla en hotel. Con la ayuda del arquitecto Octavio Vitali levantaron cuatro unidades. Dos de ellas son suites, para dos personas y las otras dos departamentos, tipo dúplex para cuatro. ¿Precios? Entre 170 y 190 dólares la suite; 310 el departamento. El lugar puede recibir un máximo de 18 personas.

Finca Adalgisa: antiguos viñedos
A 15 kilómetros de la ciudad queda este hotel emplazado en los terrenos de la tradicional familia mendocina Furlotti, rodeado por viñedos de Malbec plantados en 1916. Tanto la viña como el añoso jardín son lugares exquisitos para el descanso de los visitantes, que incluso pueden participar de la cosecha o degustar cualquier tardecita los vinos que se elaboran allí cada año, en la bodega a cargo del enólogo Carmelo Patti. La finca tiene 11 habitaciones distribuidas en dos casas y un restaurante exclusivo que centra su menú en las tapas, los quesos, las carnes y, por supuesto, el vino. Pasar una noche allí cuesta 260 dólares, o 340 la suite, con desayuno y copa de vino con tapas.

Postales del Plata: placer mediterráneo
Está ubicado en Chacras de Coria, uno de los puntos más atractivos de la ruta del vino por la cantidad de viñedos que hay en la zona. Es este uno de los hoteles de la bodega Altos del Plata: un lodge estilo mediterráneo rodeado de un gran jardín con árboles añosos que incluye dentro del paisaje una piscina con hidromasaje y una parrilla para libre uso de los huéspedes. Cuenta con seis habitaciones y una suite, además del reconocido restaurante Fuego que ofrece especialidades de la cocina francesa, pero también clásicos argentinos, y obviamente con una vinoteca de grandes dimensiones. Cerrado durante el invierno, hay que esperar hasta septiembre para conocerlo. Vale la pena.

Casa Lila: confort residencial
Una opción urbana, en uno de los barrios residenciales más lindos, la 5ta sección, desde donde se puede acceder caminando a los principales sitios para visitar en Mendoza. Se trata de un Bed & Breakfast ubicado en un pulmón de manzana y atendido por sus dueños, que viven en la misma casa. El jardín y la tranquilidad dan la sensación de estar parando en las afueras. Consta apenas de cuatro habitaciones dobles con baño privado y un living comedor donde se ofrece el desayuno, que se incluye en la tarifa. Hospedarse en Casa Lila cuesta 540 pesos por noche.


Por Gabriela Malizia

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