25.09.2013

Nuevas bodegas y etiquetas a las cuales deberías prestar atención

En Mendoza siguen apareciendo flamantes marcas de vino. Entre bodegas de garage y emprendimientos boutique de enólogos reconocidos, estas son algunas de las que prometen convertirse en clásicas.


En la Argentina hubo un tiempo en el que abrir una bodega de vinos era tan frecuente como instalar una franquicia de Lave–Rap. Fue a principios de la década pasada, cuando aparecieron muchas casas hoy reconocidas en el país como, por ejemplo, Foster, Lorca, Durigutti, Andeluna, Vistalba, Renacer, Zorzal, SinFin, Flechas de los Andes, Diamandes, Bressia y Finca Agostino. También, claro, existe un buen número de bodegas que pasaron al olvido, o bien se focalizaron netamente en el negocio exportador.

Hoy ese ritmo frenético de aperturas –entre 2001 y 2011 se registraron 250 nuevas bodegas elaboradoras, según estadísticas del INV– se ha desacelerado. Sin embargo siguen apareciendo marcas de alto nivel, con perfil muy diferente al de años anteriores.

UN NUEVO PERFIL
Antes las inversiones llegaban principalmente por parte de empresarios y grupos económicos, tanto extranjeros (por ejemplo Trivento, Clos de los Siete, Séptima y Salentein) como nacionales (Dominio del Plata, CAP Vistalba y Pulenta Estate). Ahora, en cambio, la tendencia es encabezada por proyectos ligados a pequeños inversores que invierten en  “fincas propias” –un fideicomiso vende fincas de dos a cinco hectáreas y le elabora a sus dueños una partida de vino embotellado– o enólogos de cierta fama los que apuestan a vinos tranquilos de alta gama.

Pongamos por caso a Matías Michelini (Passionate Wines) que empezó a construir su bodega en Tupungato Winelands para sus vinos Montesco, Agua de Roca e Inédito. O el chief winemaker de Catena Zapata Alejandro Vigil, que en sociedad con Laura Catena, construyó Bodega Aleanna para su vino El Enemigo. A esta lista se suman Matías Riccitelli y su padre Jorge (Norton) que desde 2009 elaboran juntos su propia línea de vinos bajo la razón social Mr & Mr, tales como The Apple Doesn’t Fall Far from the Tree y el Vineyard Selection.

Está además la Villa de los Enólogos en The Vines of Mendoza (Vistaflores, Tunuyán), donde un grupito de winemakers entre los que se cuenta Marcelo Pelleritti (Monteviejo), construyen bodegas propias, con parcelas de tres hectáreas promedio. Podríamos sumar a la tendencia los vinos de “garage” de enólogos célebres como Laureano Gómez (ex Salentein), David Bonomi (Doña Paula) o Daniel Pi (Trapiche), por mencionar algunos de los que vienen haciendo ruido. Se los llama “de garage” porque literalmente los elaboran en el fondo de sus casas, con uno o dos tanquecitos de acero inoxidable y algunas barricas.

LOS QUE HAY QUE SEGUIR DE CERCA
Estos son algunos de los proyectos recién salidos del horno que no muchos conocen todavía. Lanzaron al mercado sus primeras añadas en 2012 o 2013. Agendá sus nombres porque en el futuro estas etiquetas van a dar qué hablar.

EL EQUILIBRISTA, jóvenes sin vértigo

El enólogo y alma máter de este proyecto es Juan Ubaldini, gerente de producción de Monteviejo (perteneciente a Clos de los Siete) donde trabaja con el enólogo Marcelo Pelleriti. En la búsqueda del balance perfecto, Ubaldini se lanzó a crear una línea de tres vinos trabajados con microvinificaciones. Compró dos tanques de acero inoxidable y barricas nuevas para lograr lo que tenía en mente: la creación de un verdadero vino de terroir, con la fineza del toque francés.

Hoy encontrás en el mercado El Joven Equilibrista ($65), Malbec joven; El Sensacional Equilibrista ($120), Malbec Reserva ($90) y El Gran Equilibrista ($220), el blend ícono de uvas tintas (Malbec, Merlot y Cabernet Franc), fragante en nariz y explosivo en boca con fruta fresca y carnosidad. Típicos aromas del Valle de Uco: violetas, pimientos, eucalipto, hierba recién cortada. De éste último se elaboraron solo 1000 botellas. Se consigue en vinotecas y vía Internet (www.elequilibristawines.com.ar).

MOOR BARRIO WINES, matrimonio y algo más: vino
Moor Barrio Wines es una bodeguita primorosa que pertenece a una pareja que, además de dedicarse a la enología, conduce el programa “Matices del Vino” en una radio mendocina. Cristian Moor y Teresita Barrio elaboran en su bodega de Guaymallén mil botellas de Initium, que significa “inicio” en latín. Los viñedos son de La Consulta, Valle de Uco, 100% Malbec.

El matrimonio también elabora un Brut Nature Chardonnay y Pinot Noir. La primera cosecha del Initium fue la 2011 y obtuvo medalla de oro en el concurso que organiza el INV, Vinandino 2011. Esto llevó a Teresita y a Cristian a la Degustación de Oro 2012, evento organizado por enólogos nucleados en la Asociación de Profesionales en Enología y Alimentos de Argentina (APEAA), una de las degustaciones técnicas más prestigiosas de Mendoza, ya que son los enólogos los que juzgan.

Y este año la Guía Peñín –una de las más importantes referencias de vinos del mundo realizada en España– los incluyó en su lista de los mejores vinos de América Latina, con 92 puntos. Pergaminos les sobran para salir a competir y ganar. Probá el Initium Malbec Roble ($150) de gran intensidad de color, buena acidez y estructura. Bien jugoso. Perfecto para acompañar carnes.

CALAMACO, la vida por el Malbec
Proyecto de Malbec de alta gama encarado por tres emprendedores: Santiago Santamaría, ex gerente general de Melipal, su esposa Clarisa Aristi, actual brand manager de esa bodega, y Tom Conel, californiano retirado que sucumbió ante la cultura del vino local. Son tres sus etiquetas: Calamaco Malbec Clásico ($60), Calamaco Malbec Reserva ($90) y Calamaco Malbec Gran Reserva ($280).

Recomendamos este último, con taninos jóvenes, genuino, franco, fresco y que disimula muy bien sus 14,6% de alcohol. Que el color violeta intenso no te asuste: no tiñe los dientes. The Wine Advocate le dio 91 puntos a su primera cosecha. Un vino franco, con verdadero perfil de Malbec, sin maquillajes ni pretensiones.

MYTHIC DE LEGACY WINES, dos tipos audaces
Los dos tipos son, en este caso, Marcelo Waldheim y Bernardo Bossi Bonilla, gerente comercial y enólogo de bodega Casarena, respectivamente. Ambos decidieron asociarse y crear Legacy Wines, un nuevo proyecto de veinte hectáreas ubicado en Agrelo, Luján de Cuyo, dedicado exclusivamente a la producción de Malbec en tres diferentes segmentos: Reserva, Gran Reserva e Ícono.

La línea también cuenta con un vino blanco dentro del segmento Reserva, un blend 50% Sauvignon Blanc y 50% Viognier, para los que buscan productos poco convencionales. El recomendado es Mythic Estates Ícono ($210), un Malbec, para el cual se realiza una doble selección manual de granos y fermentación maloláctica en barricas. Aterciopelado en boca, corpulento, taninos dulces y redonditos, para compartir.

TINTONEGRO, una nueva misión para el dúo dinámico
Jeff Mausbach y Alejandro Sejanovich lanzan una nueva marca. Quienes alguna vez fueron export manager y gerente de viñedos de Catena Zapata, respectivamente, se reunieron en 2008, luciéndose con su proyecto Manos Negras, con el que sacaron al mercado Zaha y Teho. Ahora están elaborando distintos vinos de terroir. TintoNegro Mendoza; TintoNegro Uco Valley, co-fermentado con Cabernet Franc y Petit Verdot; TintoNegro Altamira; y 1955 Vineyard, elaborado a partir de viñas viejas de La Consulta, fermentado en barricas nuevas y guardado durante 18 meses. El recomendado es este último, el 1955 Vineyard. Tiene un perfil bastante comercial, adecuado uso de la madera que lo hace explotar en la nariz y excelente medio de boca. No es un dato menor. Precio en góndola: 275 pesos.

PUMALEK, descorchando Italia

“Este proyecto rememora a mi padre, que preparaba su vino con uvas lambrusco de una viñita que poseía en su casa, en partidas de 300 a 400 botellas que él mismo embotellaba y tapaba”, cuenta Laura Malek, quien de la mano de su asesor, el enólogo italiano Giuseppe Franceschini, está a cargo de Pumalek. En 2004, en Finca Carmina (Ugarteche, Luján de Cuyo, Mendoza), la familia asumió el desafío de implantar cepas de Lambrusco, uva muy popular en Italia, de donde importaron una variedad, la Grasparossa, que por sus cualidades sería la que mejor se adaptaría al suelo y clima mendocino. La Grasparossa se caracteriza por sus acentuados taninos y capacidad de guarda.

A principios de 2010 nació la pequeña bodega con capacidad de 150.000 litros en tanques de acero inoxidable. Experto en la variedad, Franceschini ayudó a concebir un espumante Extra Brut Rosado 100% Lambrusco Grasparossa del que se elaboran 10.000 botellas. Fresco, amable, divertido, sin aristas, con una acidez justa, los 12,7 de alcohol pasan desapercibidos. A entre 35 y 40 pesos, por ahora se vende sólo en la bodega.

ETIQUETAS PERDIDAS
Si bien no existe un registro de cuántas bodegas abren y cuántas cierran cada año, –porque aquí también están involucradas las marcas que aparecen y desaparecen– un dato clave es que, mientras que hace un par de años la Argentina comercializaba puertas afuera unas 2300 marcas, en la actualidad, se estima que el número se estaría moviendo por debajo de las 2200, es decir que habría unas cien marcas que quedaron en el camino.

Por Gabriela Malizia

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