12.12.2014

Platos étnicos: 6 novedades para probar en Buenos Aires

2014 fue testigo de la apertura de nuevos restaurantes extranjeros, incluso de países cuyas culinarias son poco conocidas en estos lares. Aquí, los más recomendables.


Años atrás, ir a una verdulería y conseguir ají amarillo o papaya era una misión complicada. Eso ha cambiado poco a poco con el pasar de los años y, más allá de la extensa presencia italiana, española y china de siempre, comenzó a surgir un movimiento que dejó de ser modesto. Las calles de la ciudad se poblaron de restaurantes que permiten viajar a lejanos, y no tan lejanos, rincones del mundo.

UN PALADAR MULTICULTURAL
De esta forma, la demanda e interés del comensal argentino también se ha diversificado y palabras como kimchi, arepa y causa dejaron de ser novedosas para convertirse en platos sobre los cuales se opina y compara con fundamento.
Si ya conocés los nems de Sudestada, los tiraditos de Osaka y los smörgåsbord del Club Danés, anotá estas nuevas propuestas étnicas y sus platos más representativos:

Peruana: tiradito La Causa en LA CAUSA NIKKEI
Nikkei es el nombre con el que se designa a los emigrantes japoneses. En Perú se encuentra uno de los asentamientos más antiguos y grandes del mundo, por eso a la fusión de sus gastronomías se les llama así. La Causa Nikkei es un flamante espacio que ofrece cocina peruana y japonesa con la intención de hacer más accesibles los sabores (y precios) de esta culinaria, acercándola a Recoleta, un barrio al que la avanzada peruana todavía no había llegado. Los colores vivos están muy presentes tanto en la decoración como en la presentación de los platos. A cargo del chef Jerónimo Bichi, la carta es acotada y propone ceviches, tiraditos, sushi y cinco o seis platos principales propios de la cocina autóctona de la región. De ellos, el tiradito La Causa es el más representativo a nivel conceptual por su diversidad de sabores. Consta de láminas de salmón y mango bañadas en alcaparras, miel de lima y maracuyá ($119). Tip: otro plato interesante y de verdadera fusión es el roll Huancaína, un maki de langostino cubierto de láminas de papa y salsa huancaína, combinación que integra muy bien elementos de ambas tradiciones ($105).
Callao 1290, Recoleta / T. 5218-0900

Cajún: pollo frito en NOLA
El término “confort food”, en inglés, se refiere a la comida que genera sensación de bienestar. Usualmente tiene un alto contenido calórico y está asociada a la comida casera. Eso es lo que prepara la chef originaria de New Orleans, Liza Puglia, en su restaurante palermitano (antes a puertas cerradas, recientemente abierto al público en general). La gastronomía Cajún es propia de los descendientes franco-canadienses instalados en el sureste de Estados Unidos. Se caracteriza por su variedad de especias y sabores fuertes. Su base es popularmente conocida como la “santa trinidad”: cebolla, chiles y apio. La simpleza de los sabores, del ambiente y de la carta de Nola también son propios de esta cultura. El pollo frito es uno de los estandartes de la gastronomía, cuyo secreto está en la mezcla del apanado. Liza pasó por una decena de cambios en la receta hasta que dio con la fórmula que considera perfecta. El acompañamiento es sorpresa: puede tocar una ensalada coleslaw, un biscuit o una ensalada de papa ($70). Tip: la picada de mollejas ($55), apanadas y fritas con cebolla, pickles y alioli de ajo asado, es una buena entrada o acompañante para maridar con las cervezas artesanales elaboradas por Francisco Terren, socio de Puglia.
Gorriti 4389, Palermo / T. 155348-4509

Asiática/India: pakoras de acelga en GRAN DABBANG
Antes de abrir Gran Dabbang, Mariano Ramón pasó varios años recolectando técnicas culinarias en distintas partes del mundo. Una de las cosas que más lo impactó durante sus viajes fue la complejidad de sabores de la comida callejera asiática. Así fue como surgió el concepto de su restaurante, donde la mayoría de los platos vienen en porciones pequeñas, aptas para compartir y a precios muy asequibles. Los platos son todas creaciones propias y se caracterizan por tener fuertes influencias asiáticas, pero también detalles de otras gastronomías. Las pakoras de acelga ($40), por ejemplo, están inspiradas en un plato indio. ¿Qué son? Acelgas apanadas que Mariano combina con un chutney de zanahoria bien dulce, salsa raita y sriracha. La selección de ingredientes se apoya en el principio asiático de incluir siempre cinco sabores en cada plato: salado, dulce, ácido, amargo y picante. Tip: la crema de chocolate blanco es un postre interesante, también de influencia india. Su base es una crema láctea (yogurt y chocolate) con cardamomo. Viene servido con frutillas y agua de rosa ($35).
Av. Scalabrini Ortiz 1543, Palermo / T. 4832-1186

Latina: quesadillas de chorizo en MERCADITO LATINO
Música brasileña, una bolsa de yerba mate, mini cactus y platitos de maíz cancha son algunos de los elementos que llaman la atención al entrar a Mercadito Latino. Jorgelina Morado y el chef Juan Ignacio Donato atienden este pequeño restaurante nacido en 2014, ubicado en pleno San Telmo. Su apuesta fue la de elegir platos diversos, representativos de varias regiones del continente y hacer sus propias versiones. Las quesadillas de chorizo son un buen ejemplo. Tres tortillas crocantes de harina de trigo, rellenas con queso cheddar derretido, vegetales y chorizo de cerdo, acompañadas de guacamole. Si se piden en combo vienen también con arroz, porotos negros y bastoncitos de papa fritos ($70/$90). Tip: una rica entrada son las coxinhas, croquetas de masa crujiente, rellenas de pollo y servidas con salsa huancaína, kétchup y salsa cítrica ($55).
Carlos Calvo 488, San Telmo / T. 15-5046-7775

Mexicana: Burro Buenos Aires en REAL REVOLUCIÓN
El chef Carlos Medina Fernández, oriundo de Guadalajara, abrió este espacio para dar a conocer los verdaderos sabores mexicanos, cosa que hoy es difícil de encontrar en la insulsa cocina azteca de Buenos Aires. Sin embargo, Medina Fernández incorpora también fusiones con otras gastronomías. El lugar es luminoso y está correctamente decorado para ayudar a los comensales a entrar en ambiente. Casi todos los platos vienen con un espectacular trío de salsas picantes de distintas intensidades para experimentar. El burro es el hermano mayor del burrito, de origen mexicano con influencia argentina y francesa. Viene con trozos de cuadril (toque nacional), salsa gravy, queso danbo, cebolla caramelizada, palta, lechuga y tomate. La salsa francesa, una reducción a base de vino tinto, realza el sabor de la carne y le suma dimensión al plato ($120). Tip: para los que quieran adentrarse a profundidad en la gastronomía de México está el mole poblano, un muslo de pollo muy tierno cubierto de una salsa densa y compleja que cuenta con más de veinte ingredientes, entre ellos chocolate. Viene acompañado de arroz rojo ($110).
Honduras 5143, Palermo / T. 4832-5524

Dominicana: La Bandera en QUISQUEYA
Quisqueya es el antiguo nombre taíno con el que se conocía a la isla de República Dominicana, y es también el nombre que Henry y Liz eligieron para su restaurante, localizado en una esquina de Constitución, a pasos de San Telmo. Es sencillo, con pocas mesas y música latina que suena sin parar. La gastronomía de su país es reflejo de influencia española, africana y taína. Se caracteriza por sus sabores simples y muy gustosos. La base de los guisos es ajo, orégano y pimentón. Por eso, la comida de Quisqueya es aromática y abundante. Se siente casera aunque sus sabores no sean familiares. La carta es extensa e incluye una amplia variedad de platos regionales, de los cuales La Bandera ($70) es uno de los más tradicionales. Arroz blanco, porotos y una carne a elección (pollo, res o bacalao). Los guisos que acompañan los porotos invitan a volcar todo sobre el arroz y disfrutar de la combinación de sabores. Tip: los jugos son muy ricos. Vienen en vasos enormes y algunos son de frutas tìpicas. El Morisoñando es una combinación de naranja, leche y azúcar ($35). 
Estados Unidos 1502, Constitución / T. 4305-4520

UN GRIEGO QUE SE MUEVE
En Mykonos se siguen rompiendo platos sin mesura, pero ahora en una nueva locación. Este restaurante ha sido durante quince años casi el único exponente de la comida griega en Buenos Aires. Si bien se mantiene en Las Cañitas, ahora se acerca al centro neurálgico de la zona. Al igual que la cultura helénica, su esencia se mantiene intacta y se nota tanto en la decoración, como en la ambientación y la comida. Sus dueños, siempre presentes, suman también a la idea de comunidad y familia que caracteriza a los griegos. La musaká sigue siendo una experiencia imperdible, al igual que el show de danza que no decae con el pasar de los años.
Baez 340, Las Cañitas / T. 4779-9000

Por Daniela Maestres
Ph: Erika Rojas


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