11.01.2013

Porciones XL: los 10 platos más monstruosos de los restaurantes de Buenos Aires

Cantidad no siempre es sinónimo de calidad, pero algunos lugares logran el combo perfecto para el glotón porteño: platos que, además de gigantescos, son ricos. Abundancia y sabor en una sola porción.


A la hora de salir a comer hay un tema no menor: el tamaño de las porciones. Hay restaurantes que ofrecen tremendos platos por muy poca plata y resulta que te comés una indigestión. Después están los que, pensando que es síntoma de “ser gourmet”, te arrancan la cabeza por una porción que no alcanza. También existen los que conocen la justa medida; esos son los mejores.

Pero en el medio hay otros que de calidad entienden, de sabor ni hablar, y además son profunsamente generosos. A continuación, 10 lugares para gorditos felices o para esos días en que lo único que puede ponerte contento es un gran gran plato de comida:

La porción de papas fritas de VAN KONING
En este reducto de Las Cañitas inspirado en los bares holandeses, la estrella es la cerveza, aunque el premio al plato más contundente se lo lleva la bandeja de papas fritas que porta su mismo nombre. La fórmula de la felicidad: unas fritas cortadas tipo bastón, más queso cheddar y cebolla de verdeo, que alcanzan para cuatro y algo más. ¿El precio? Más que aceptable: 70 pesos.
(Báez 325, Las Cañitas / T. 4772-9909)

El matambrito tiernizado al pizza y a caballo de EL TANO
Para que te pongas en autos: esta famosa parrilla de Avellaneda es la antítesis de un restó gourmet o un lugar cool de Palermo. Acá se come como si fuera la última vez. Y si bien allí todo es suculencia, particularmente su matambre a la pizza, "es muy agresivo", tal cual lo define el mismo Tano, dueño del lugar. La porción cuesta 50 pesos y alcanza y sobra para dos personas. La combinación mágica es salsa de tomate, jamón, mozzarella y huevo frito en fracciones superlativas.
(Avenida Güemes 567, Avellaneda / T. 4265-2079)

El risotto de MARCELO
Si bien los restaurantes de alta gama no se caracterizan por ofrecer porciones generosas, el de Marcelo Piegari rompe el molde. Basta ir a probar cualquiera de sus risotti, servidos en una fuente que te parece nunca vas a terminar. El sabor es siempre suave y sabroso, su textura es cremosa y el arroz llega en el punto de cocción perfecto. Viene acompañado por un ragú. No solo es gigante sino que, lo más importante, es uno de los más ricos que podrás probar en la ciudad. Alcanza para dos personas y un poco más. Cuesta 190 pesos.
(Avenida Callao 1764, Recoleta y sucursales / T. 5533-4050)

Los fideos cuerda de guitarra de PIEGARI
Las pastas de Piegari son todas buenas. Pero si hablamos de calidad y abundancia, sin dudas que el plato excluyente son sus clásicos fideos cuerda de guitarra con salsa Carretieri, una equilibrada combinación de aceitunas negras, tomate cherry y ajo. Están elaboradas al estilo italiano y con un plato comen, cómodos, dos, por 190 pesos.
(Posadas 1042, Recoleta y sucursales / T. 4326-9654/9430)

Las milanesas de LA FAROLA DE CABILDO
En La Farola todo viene en frasco grande, pero sus milanesas se llevan todos los laureles. Las variantes son cerca de veinte y cada una viene en distintos tamaños, desde la individuales hasta para compartir entre… 14 comensales. De todas ellas, nos quedamos con la Gran Farola que es como una napolitana que incluye huevo frito y viene acompañada de papas españolas. Los precios oscilan según para cuántos sea la porción, pero van desde los 83 hasta los 594 pesos. Ojo que estamos recomendando La Farola de Cabildo. La calidad es fluctuante en varios de los demás locales de la misma firma. La Farola de Santa Fe, por ejemplo, es muy floja.
(Av. Cabildo 2630, Belgrano / T. 4781-4514)

La porción de fugazzetta de LA MEZZETTA
En esta pizzería de Villa Ortúzar, donde sólo se puede comer de parado, se elabora una de las mejores fugazzettas de la Argentina. Y una de las tantas razones por las cuales es tan buena son sus ingredientes en cantidades siderales: la masa es al molde, con un grosor de casi 10 centímetros, y la cantidad de queso es bien profusa. Difícil que el estómago de un simple mortal pueda superar las dos porciones ($10 cada una). La grande vale 88 pesos y puede llenar a cuatro personas. También puede llevarse precocida (a 85 pesos).
(Avenida Álvarez Thomas 1321, Villa Ortúzar / T. 4554-7585)

La bondiola de EL TORITO
La medida que te lleva directo al paraíso en este carrito de la Costanera Sur es 20x10 centímetros: el tamaño de su sándwich de bondiola. En su versión completa vale 25 pesos, viene con jamón, queso, huevo y si le sumás salsa provenzal podés experimentar la gloria misma. Para que lo ubiques, es el único de la zona que en su techo tiene un toro similar al de una popular gaseosa tónica. Hay que apurarse a probarlo antes de que los carritos de la Costanera le digan adiós al carbón.
(Av. Intendente Hernán Giralt, Costanera Sur)

Las mollejas al verdeo de EL REY DEL VINO
Si bien los precios de este típico restaurante familiar palermitano son algo elevados para sus características, su valor –precisamente– se justifica en la calidad y en el tamaño de sus elaboraciones. Si nos dan a elegir, pedimos las mollejas al verdeo, tan sabrosas como suculentas. Cuesta 135 pesos, pero alcanzan con resto para dos y viene acompañado con papas noisette. Tal es su dimensión que permiten pedir media porción por el 50% de su costo.
(Avenida Juan B. Justo 887, Palermo / T. 4771-3292)

La paella de BETANZOS
En este clásico restaurante español, reconocido por su buena calidad y sus porciones desorbitantes, hay que ir a comer paella, que incluye pescados, mariscos y verduras grilladas. Entres sus componentes se destacan la pesca del día, que en general es merluza, más lenguado, salmón rosado, gambas, mejillones, langostinos y tomate, zucchini y cebolla. Por $349 comen cuatro personas.
(Venezuela 1534, Monserrat / T.4115-8780)

Los panqueques de LO DE CARLITOS

No hay quien no lo sepa: hablar de panqueques es sinónimo de Carlitos. Y hablar de Carlitos es hablar de tamaños extra large. De entre sus más de 700 variedades –entre las dulces, saladas y también las naturistas– nos quedamos con el Che Guevara: un acaramelado de manzana, con bocha de helado y bañado en chocolate. Cuesta 45 pesos y con uno comen dos para quedar bien pipones. No quedan muchas ganas de hacer la revolución después del postre en cuestión.
(Avenida Libertador 1395, Vicente López y sucursales / T. 4795-8103)


Por Pablo Seoane

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