14.12.2010

Ron añejo: la bebida caribeña copa las barras de Buenos Aires

Los bebedores exigentes siempre tienen un spirit top de cabecera y ahora la moda son los rones añejos, tanto en tragos como straight. Cómo son, qué marcas elegir, y dónde conseguirlos.


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Cada tanto, una bebida se pone de moda. Y ahora es el momento del ron añejo. Y no debería extrañaros. Por varias décadas, la estrella fue el vodka. Luego, en los últimos años, llegó el turno del whisky premium, en gran parte potenciado por el fanatismo que esta bebida genera en los países más habitados de la tierra (China e India).

Pero hoy, y en especial en la Argentina, los ojos sedientos de tendencias deben apuntar al ron. En especial al de alta calidad, añejado en oscuras barricas de roble. La bebida de los piratas vuelve al top five del paladar porteño. Y todo indica que se quedará allí por mucho tiempo.

EXITO MUNDIAL
En la Argentina, si bien siempre hubo un consumo sostenido, el ron nunca fue una bebida favorita. Eramos una suerte de bicho raro en la geografía alcohólica mundial. Tan sólo con mirar a nuestros vecinos alcanza: en Chile es el spirit más vendido. Lo mismo pasa en Brasil, sólo que allí lo llaman cachaça (sí, la cachaça es una especie de ron). Y, claro está, pasa en los Estados Unidos, donde por poner unos números, Bacardí es la segunda marca más poderosa de spirits, con más de 100 millones de botellas vendidas por año, seguida por Captain Morgan, un ron especiado que vende otras 60 millones de botellas anual.

El fenómeno no se detiene allí: según los números que maneja la consultora Euromonitor International, se espera un crecimiento del 3% en la venta de ron hasta el 2014. Pero lo más interesante es cómo se divide ese crecimiento. Mientras que los rones blancos apenas moverán la aguja un 0,7%, los añejos crecerán más de un 4%. Hablamos desde rones dorados, de tres años de barrica, hasta verdaderas joyas de la corona, con más de 30 años de guarda y precios exorbitantes.

DEL TRAGO A LA COPA
Pensando en los últimos diez años, el ron en la Argentina se usó casi en exclusiva para dos tragos. Por un lado, el inefable Cuba Libre o “ron con cola”. Por el otro, el infausto Daiquiri frozen, hoy el cocktail más castigado por bartenders y mejores bebedores del país. Sucede que el Daiquiri original es un gran trago, a base de ron y lima, mezclado en coctelera.

En cambio, las versiones frozen a base de frutilla, durazno y otras frutas abusaron de la licuadora y de montones de hielo picado, y terminaron siendo un postrecito donde el alcohol quedaba escondido. Un trago para emborracharse sin darse cuenta, estereotipo de las mujeres que no sabían beber. Por suerte, desde hace un par de años el Daiquiri frozen muestra un franco declive (cada vez más barras directamente carecen de licuadora), y la nueva estrella, siguiendo los mandatos fashion de UK y USA, es el Mojito. Esta mezcla de hierbabuena, lima, ron, azúcar y soda es un trago formidable, muy fresco y veraniego, que expresa los mejores aromas del ron. Así, se ve una evolución en el consumo: ahora, del Mojito se está pasando a una gran variedad de tragos de autor, elaborados con rones especiales y añejos.

También están proliferando las barras con una oferta de rones impresionante, incluyendo no sólo las marcas que se consiguen a nivel local, sino maravillosas botellas de afuera. Grandes rones con muchos años de barrica, ideales para beber solos, en copa o vaso, con o sin hielo. Una competencia directa al reinado del whisky.

FRUTADOS NO, MADERA SI, ESPECIADOS PUEDE SER
Tanto es el éxito mundial del ron que enseguida algunas marcas quisieron subirlo al tren del vodka, y lanzaron rones saborizados. Entre los frutales, el único que obtuvo un éxito relativo es el Bacardí Lemon. Dentro de los especiados, la cosa fue un poco mejor, en especial de la mano de Captain Morgan (que se presentó en la Argentina en 2009), un éxito de ventas mundial (es la séptima bebida más vendida) que busca replicarse en Buenos Aires. Se trata de un ron de bajo alcohol mezclado con especias secretas (adivinamos vainilla, canela, coco), que se lleva muy bien con Coca. Y en la lista no se puede olvidar al Malibú, mezcla de ron y coco, también muy bebido en todo el planeta.

Pero ahí se termina el listado de éxitos. La industria no logró replicar el fenómeno vodka, con miles de sabores y marcas. Y la culpa no es del marketing, sino del propio ron: esta bebida tiene mucho sabor, y no requiere de agregados. Por el contrario, la mayor complejidad y diversidad la está consiguiendo por el lado de la barrica. Hay rones de 3, 5, 7, 8, 10, 15, 21 y 30 años.

También el origen tiene mucho que ver: son distintos los rones cubanos que los jamaiquinos, que por su lado no tienen nada que ver con los de la francesa Martinica o los cada vez más famosos venezolanos. Es decir: lejos de banalizarse su consumo, el ron está entrando en el selecto grupo de bebidas donde el origen, la materia prima, el tipo de barrica y el tiempo de añejado forma una bebida única. Tal y como pasa con el mejor whisky escocés, con la ventaja de ser una bebida más fácil que el scotch: de aromas frutados y dulces, el ron suele gustar a todo el mundo.

Es hora de que lo compruebes. Sea en tragos, o straight, ponele un toque de calor caribeño a tu día a día en Buenos Aires.

DONDE BEBERLOS

Como dijimos, cada vez más barras se especializan en rones. Verdaderos paraísos piratas, que todo amante caribeño debe conocer. Aquí, nuestras cuatro favoritas.

1. OCHO7OCHO. Más conocido por la enorme oferta de whiskies (tiene escoceses, irlandeses, norteamericanos, canadienses, algún que otro japonés...), "el ocho” también brilla por veinte etiquetas de rones (entre tantas otras cosas). En eso tiene mucho que ver el gusto personal de Julián Díaz, alma mater del bar, y la conciencia de las posibilidades que esta bebida tiene, tanto en coctelería como para ser bebido straight. Un consejo directo de la boca de Díaz: "el Santa Teresa 1796 es el mejor ron que se consigue a nivel local". Desde la barra, los bartenders no dudan en ofrecer tragos en base a marcas añejas. Haciendo honor al espíritu clásico del bar, nuestra elección recae en un Ron Fashioned, reversión del famoso Old Fashioned en clave ronera.  
(Thames 878, Villa Crespo / T. 4773-1098)

2. PORTEZUELO.
Este lugar atrae a un público muy heterogéneo: tanto extranjeros como locales, están los que saben beber, y los que sólo quieren encarar chicas. Y el bar cumple con todos. Con más de cuarenta rones, Juan Sebastián Ruiz (jefe de barra) recomienda la relación precio calidad de los Pampero y Barceló añejos para un ron con cola. Más elaborado, invita a probar el olvidado Planters Punch (ron añejo, limón y naranja, ananá, Cointreau, granadina), o directamente un Manhattan a base de ron, usando el Santa Teresa Selecto (venezolano, con hasta diez años de barrica). Portezuelo es también un buen lugar donde probar algún ron agrícola (hecho con jugo de caña, en lugar de melaza), más emparentado con la cachaça. Dejate aconsejar por Juan.  
(Vicente López 2160, Recoleta / T. 4806-9462)

3. CARNAL. Por pasión de sus dueños, en cada viaje suman una importación hormiga de rones, logrando tener el porfolio más amplio de esta bebida de la ciudad. Y si bien la gran mayoría de habitués de este bar van por otra cosa, para el amante del ron Carnal ofrece algo único: una combinación de lindas chicas y chicos, y una terraza formidable, ideal para pedir tu etiqueta favorita de la larga lista e imaginarte que estás en Aruba. Entre los tragos de la casa, sale muy bien el A Tontas y Locas, que lleva ron añejo, Angostura Bitters, naranja, Cointreau y Martini Bianco.
(Niceto Vega 5511, Palermo / T. 4772-7582)

4. PRADO Y NEPTUNO. Este Cuban Bar Boutique ofrece el maridaje por excelencia de la alta gama: cigarros y rones (también whiskies, vinos y más bebidas). Y lo hace desde una coqueta esquina a la calle, con buenos precios, perfecta atención y consejos del sommelier Pablo Colina, ricos tragos de Walter Mendoza y 28 rones de los orígenes más reconocidos. Está el emblemático Xacapa XO ($130 la medida) ideal para acompañar un Cohiba Siglo XX ($200). Pero también aconsejan un Mojito hecho con parte de ron dorado para beber junto a los Coronitas en cedro de Romeo y Julieta. Entre los tragos, brillan el Y Neptuno (ron 7 años, maracuyá y hojas de menta) y el Prado (Havana 7 años, licor de manzanas, jugo de lima y gotitas de Pernod). Aclaración: respetando su espíritu cubano, el ron de la casa es Havana Club.  
(Ayacucho 2134, Recoleta / T. 4802-9872)


por Ignacio Rivera / fotos: Víctor Álvarez

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