15.10.2012

Tupungato: vinos, relax y aventura

Alejado de la capital mendocina, forma parte del pujante Valle de Uco, terroir de moda del vino argentino. Con la Cordillera como testigo cercano, ofrece estancias, restaurantes e imperdibles recorridos.


Falta poco para llegar a Tupungato. Hemos recorrido parte de los 70 kilómetros que lo separan de la capital de Mendoza, por la ruta 86 vía Los Cerrillos, y ya se respira un aire diferente, limpio. La árida geografía cambia lentamente hacia las verdes tonalidades valletanas. A nuestra izquierda vemos el Cristo Rey, símbolo inconfundible de este departamento que, junto con Tunuyán y San Carlos, forman el Valle de Uco, terroir de moda del vino mendocino.

Los huarpes (indígenas cuyanos) dieron nombre a este lugar cuando bautizaron al cerro como Tupungato, que en su lengua significa “mirador de estrellas”. Ese vasto territorio de 2485 kilómetros cuadrados de superficie tiene ríos, arroyos, extensos viñedos, huertas, montes y planicies. Hoy, gracias al empuje del vino, se han desarrollado varios emprendimientos eno-gastronómicos, ampliando la oferta hotelera y gastronómica que permite al visitante vivir el “full flavour of the countryside” y, a la vez, pasar la noche en confortables habitaciones, degustar vinos inolvidables, probar platos de cocina criolla, jugar al golf con el Cordón del Plata como telón de fondo o simplemente descansar junto al fuego en una cálida posada.

DIA 1
Visita al pueblo. La mejor forma de llegar a Tupungato es en auto, que se puede alquilar en la ciudad de Mendoza. Una tarifa aproximada (de la empresa Avis, por ejemplo) es de $850 por tres días.

Toda la info que necesites sobre la zona la vas a encontrar en la Dirección de Turismo e Informador Turístico en Av. Belgrano 1060 (la calle principal del pueblo). Para tener un buen pantallazo general, podés empezar con un recorrido en bicicleta por alguno de los principales atractivos turísticos. El guía que alquila las bicis y te lleva a recorrer se llama Roberto Campos (02622 15 580 919) y su local está en la calle Matos 371, barrio San Jorge.

Un tour imperdible es ir hasta el monasterio del Cristo Orante. Son 15 kilómetros por ruta y caminos de tierra. Hay bastantes subidas, pero se hacen escalas y se ofrece un refrigerio intermedio. Otro circuito, un poco más largo (22 kilómetros) incluye Capilla Histórica de San José y Cristo Rey, la estancia Chateau D’Ancón con degustación de vinos. Si te animás, también es posible hacer el camino del vino en bicicleta. El recorrido guiado en salida grupal cuesta 150 pesos por persona. Es más largo, toma entre tres y cuatro horas, y recorre las bodegas (y sus respectivos restaurantes) Jean Bousquet, Andeluna, La Azul y Salentein, la más impactante de la región. Muy preparada para el turismo, esta bodega de capitales holandeses y arquitectura monumental –se destaca su sala de barricas– parece de otro planeta. Fue construida en 1998 y cuenta con el centro cultural Killka, que alberga un museo de arte contemporáneo.

Almuerzo. Tres recomendaciones: Jean Bousquet, el nuevo emprendimiento del empresario francés sobre ruta 89, cuya especialidad es el magret de pato a la parrilla acompañado por los vinos Santa Bax. Abierto todos los días al mediodía. Un menú de entrada, ensalada, empanada de pato, sopa de cebolla, pato, pollo o filet vacuno, más postres cuesta $190 e incluye vino, gaseosa o agua. Otra buena opción es el restaurante de Atamisque, situado en Los Cerrillos, donde se puede comer trucha recién sacada de su propio criadero. La tercera alternativa es el restaurante de bodega Andeluna, cocina fusión criolla, maridada con los excelentes tintos y blancos de la casa. Los precios por menú rondan los 150 / 250 pesos por persona.

Cena. Si vas a Tupungato no podés dejar de comer en Ilo. Ubicado en Belgrano y Sargento Cabral, por la calle principal del pueblo, este tradicional restaurante pertenece a una familia de inmigrantes italianos y ha sido atendido por sus propios dueños durante más de 60 años (primero fue pizzería y desde los ‘90, restaurante). La especialidad de la casa son los mariscos, la carta de vinos es notable y siempre se podrá encontrar allí alguna estrella enológica –por ejemplo Alejandro Vigil de Catena o los hermanos Michelini, de Zorzal Wines– comiendo o bebiendo, especialmente en días de cosecha. ¿Precio? Alrededor de $100 por persona.

DIA 2
Un día de campo. ¿Pesca con mosca? ¿Avistamiento de aves? ¿O mejor un trekking o un paseo a caballo? En los distritos de Las Carreras, Santa Clara y San Pablo hay varias estancias acondicionadas para el turismo que ofrecen excursiones especiales, como avistamiento de cóndores y visita a zonas donde se puede apreciar la flora y fauna autóctona (principalmente tropillas de guanacos), visita a la Mina de Pinta (antigua explotación india ubicada sobre la ladera de una montaña), o al Nivero del Plata, que forma la pared Sur del Cerro El Plata. Estas excursiones también pueden contratarse con operadores turísticos locales.

Comer bien y/o cocinar. El sábado también puede ser un buen día para disfrutar de un buen almuerzo y tomar clases de cocina. La Tupiña, ubicada en calle La Vendedora s/n, camino a Gualtallary, por la ruta 89, a sólo tres kilómetros del pueblo, es el lugar indicado. El dueño es el reconocido Lucas Bustos (chef de los restaurantes de las bodegas Ruca Malén y Melipal) cuya experiencia con los turistas lo ha hecho famoso en la zona.

Se ofrecen tres actividades que funcionan toda la temporada: almuerzos, menú degustación (con vino incluido) y clases de cocina grupales, en inglés, francés, portugués y español. También podés disfrutar un día de huerta que consiste en ir a trabajar a la granja, para regar, cosechar o sembrar algún surco y luego almorzar. Esta actividad se hace entre noviembre y febrero. El plato típico del lugar es Carne a la Tupiña: cocinada en ollas de hierro, se marina durante 24 horas en vino y especias y se cocina de tres a cuatro horas. Otra especialidad son las empanadas de carne cortadas a cuchillo, cocidas en horno de barro. Dependiendo de la época en La Tupiña hay trucha, pollo y pastas. En la carta se manejan alrededor de 50 vinos. El menú degustación consta de ¡19 pasos! e incluye desde morcillas a las brasas con cheese de manzana y almendras tostadas, hasta riñoncitos al ajillo. Por último, postres regionales: leche de cabra asada, torta rogel y tarta de manzana.

Cena.
Después de tantos platos sofisticados y degustaciones, una vuelta a lo tradicional en uno de los restaurantes destacados del pueblo: Valle de Tupungato. Ubicado sobre la avenida principal (Belgrano 542), es un espacio de ambiente familiar con comida casera elaborada en el momento y a precios muy razonables. Sobresalen sus pastas artesanales (imperdibles los canelones de choclo). Linda terraza para comer pizza en noches cálidas.

DIA 3
¿Golf o polo? Si ya visitaste bodegas, pescaste y anduviste en bicicleta, lo único que te resta hacer es practicar golf en Tupungato Winelands. O jugar al polo. Depende de lo que te guste, ambas actividades son posibles en este impresionante emprendimiento al pie de la cordillera, un “country del vino” con 800 hectáreas. La cancha de golf está situada a 1200 metros sobre el nivel del mar. Tiene 18 hoyos y funciona de martes a domingos. El derecho de cancha es de $220 por persona.

Su restaurante está abierto al mediodía, también de martes a domingo. El chef Pablo del Río (dueño del reconocido Siete Cocinas, en el centro de la ciudad) recomienda el filet de trucha a la plancha con ensalada de quinoa y zanahorias al horno. Los platos cuestan entre 60 y 80 pesos. La carta de vinos cuenta con algunos de los mejores exponentes de la zona de Gualtallary, la más pujante en cuanto a vinos “de terroir”.

PARA ALOJARSE: HOTELES Y ESTANCIAS
Aquí, algunas buenas opciones para alojarse durante una estadía en Tupungato.

Tupungato Divino. Un “wine hotel” exclusivo para pernoctar o visitar durante el día, a la hora del almuerzo. Cuenta con seis habitaciones. Construcción cálida que incorpora madera y piedra. Muy buena cava de vinos. Los valores por noche son de entre 120 y 180 dólares, según la época del año, en base doble.

Posada Salentein. Pertenece a la bodega homónima y está ubicada en Finca La Pampa, a 100 kilómetros de la capital. Cuenta con 16 habitaciones. Ofrece una excelente cocina regional y actividades especiales para amantes del vino y para aventureros. El precio de la habitación doble ronda los 1700 pesos.

Estancia Bombal. Uno de los establecimientos más distinguidos de la región. Queda a sólo 8 kilómetros del centro de Tupungato. También conocido como Château D´Ancon, es una opción de alojamiento refinado con muebles de estilo y atención personalizada. En el predio hay viñedos y frutales donde el visitante puede participar en la cosecha. Es posible hacer reservas entrando a su página web.

Rancho E´Cuero. A 22 kilómetros del pueblo, ofrece cabalgatas, trekking, paseos en 4x4 y actividades como pesca de trucha con mosca. Se puede pasar el día de campo, comer un excelente asado y degustar buenos vinos mendocinos. La tarifa para día de campo es de $1800 + IVA por persona, e incluye todas las comidas y actividades.  El día de campo con alojamiento cuesta $2900 + IVA por persona. Hay transfers desde y hacia el aeropuerto de Mendoza.

Por Gabriela Malizia

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