11.01.2012

Vinos cordobeses: acento y aroma a peperina

En un territorio que parecía exclusivo del fernet, se instalan bodegas y las que ya estaban, crecen. Estos son los vinos que están disputando el lugar de mejor aliado del cuarteto.


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De a poco, y al igual que otras regiones argentinas como la Patagonia o la Provincia de Buenos Aires, Córdoba escribe su historia del vino. En un territorio que parecía exclusivo del fernet están creciendo proyectos vinícolas y, si bien algunos tienen años (a veces, cientos), siempre distaron de la experiencia y calidad de las regiones más reconocidas como Mendoza, San Juan o Salta.  

La principal región vitivinícola en Córdoba se encuentra al norte, en los alrededores de Colonia Caroya, una zona más conocida hasta ahora por sus increíbles salamines. Allí nació el vino cordobés, y todo tiene su lógica: en la época de la colonia había una estancia jesuítica y los misioneros precisaban vino para sus misas.

Tradicionalmente se produce en la zona la uva chinche o frambuá (esas que tenían las abuelas en sus patios), en sus variedades tinta y dulce, pero desde hace unos años que las bodegas van en busca de una mayor calidad para lo cual han plantado Malbec y Cabernet Sauvignon, entre otras. A su vez, el gobierno provincial está contribuyendo al desarrollo de la industria incentivando a los turistas a que conozcan las bodegas como complemento del tradicional atractivo de ríos y sierras.

Los dos principales exponentes de la cultura cuartetera de la provincia lo han mencionado: el fallecido “Potro” Rodrigo afirmó ser amante del vino, mientras que La “Mona” Jiménez, a los gritos, no para de preguntarse: ¿quién se lo ha tomado? Así que si tu plan veraniego era partir para Córdoba, apuntate estos nuevos recorridos. 

Bodega Nanini
Es una de las centenarias, ubicada en Colonia Caroya, lugar donde se encuentran la mayoría de los viñedos y bodegas de la provincia. Produce 13 vinos que van desde el de mesa a los varietales, más un mistela y algunas grapas. En las visitas guiadas a la bodega, además de degustar, se puede recorrer el Museo que alberga cien años de historia.

Finca Atos
Autodenominada como bodega de altura por estar a 1200 metros sobre el nivel del mar, esta bodega de Atos Pampa, en el Valle de Calamuchita (sobre la ruta que lleva a La Cumbrecita) se identifica con un zorro, especie que habita la región. Con sus líneas Clásica y Reserva, y esperando que llegue la de guarda, se despega de la tradicional uva Isabella que predominaba en la provincia. Para esto, se asesoraron con expertos del INTA de Luján de Cuyo (Mendoza) y trajeron vides de Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Sauvignon Blanc.
 
Bodega Vittorio Papalini
Además de un puñado de variedades tintas como Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot, Esteban Papalini creó un rosado con un corte de uvas Frambuá y Sauvignon Blanc. Lo vas a identificar porque en su etiqueta tiene un colorido burrito Beatle o camioneta VW Hippie.

Bodega y Viñedos Las Cañitas
Queda muy cerca de La Cumbrecita. Bodega y estancia, combina turismo y enología, ya que tiene alojamiento y restaurante en medio de un paisaje increíble. ¿Su vinos? Malbec “Juan Cruz Navarro Torres”, Malbec Rosé “Arabella”, un Cabernet Sauvignon y un espumoso Extra Brut llamado “Familia Navarro Torres”.

Bodegas y Viñedos San Javier

En Traslasierra, por la zona de San Javier, se encuentra esta pequeña pero moderna bodega de Nicolás Jascalevich, que elabora un rosado de Malbec, un blend Malbec-Cabernet Sauvignon joven y un Reserva Malbec con 12 meses de barrica bajo los métodos orgánicos y biodinámicos.

Familia Amorelli
Por la localidad de Los Molles, en Traslasierra, y a la vista del Cerro Champaquí (el más alto de la provincia con 3000 metros), esta familia con tradición de vinos, originaria de Sicilia, plantó en 2004 las variedades Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot para darle forma a su línea de blends. Mientras tanto, esperan a que llegue el 2014, cuando saldrán a la venta las variedades italianas Barbera, Nebbiolo y Freissa que plantaron el año pasado.

Bodega Jairala Oller

Para terminar, en la localidad de Ischilín, por donde pasaba el viejo Camino Real al Alto Perú, se encuentra esta bodega que desde 1998 produce vinos Merlot y Chardonnay que llevan su mismo nombre.

Por Daniel Rosa

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