10.11.2015

Walter Bressia: una década de vinos propios

El mendocino realizó el sueño de todo enólogo: logró construir una bodega propia y un porfolio de vinos con su sello personal que merecen ser probados.


El sueño de todo enólogo es llegar a bodeguero. Desde que arrancan su carrera, realizar el sueño del vino de autor los desvela, igual que a un arquitecto la casa propia. Walter Bressia no es la excepción y está entre los que hicieron el sueño realidad. Y además con reconocimiento, ya que acaba de ser nombrado presidente de Bodegas de Argentina.

Hace poco más de una década, dejó la relación de dependencia y se lanzó a una carrera solista. Primero, elaborando vinos de autor, con Bressia Profundo; luego, levantando ladrillo a ladrillo su bodega en Agrelo (Mendoza). Conocedor del paño, entretanto realizó asesorías varias y desarrolló algunas ideas bien pulidas sobre cómo hacer algunos estilos de vino.

Un buen ejemplo de ello es lo que hizo con su alta gama, formada por el trío de cortes clásicos con crianza Bressia Profundo (2010, $345), Bressia Conjuro (2010, $895) y Última Hoja (2008, $2950). Tres tintos de expresión sosegada y llena de matices, cuyos paladares son un ABC de armonía y elegancia. A ellos se suma un cuarto ejemplar, llamado Piel Negra (2011, $445), un Pinot Noir en el que la madera y el trazo terroso resultan claves.

Monteagrelo, por su parte, es una línea de varietales con crianza. Se destacan especialmente el Cabernet Sauvignon (2010, $255), diáfano en su sabor y con un largo recuerdo bien definido de frutas; el Malbec (2012, $255), que es un típico varietal de estilo entre clásico y moderno; en menor medida, el Cabernet Franc (2012, $255), balsámico y jugoso, y un Syrah (2010, $255) chocolatoso.

La novedad, sin embargo, está en la línea Sylvestra, que acaba de llegar al mercado. Varietales sin madera, ofrecen un Malbec (2013, $125) intenso y curioso, cuya textura carnosa es adorable, mientras que el cuadro de los recomendables se completa con un Sauvignon Blanc (2014, $115) nervioso y cítrico. 

BRESSIA PARA PRINCIPIANTES
Walter Bressia fue, de la mano de Adriano Senetiner, uno de los pilares fundamentales de Nieto Senetiner hasta mediados de los noventa, cuando la bodega fue vendida. Juntos armaron Viniterra, a fines de esa década, de cuyos vinos fue el ideólogo y ejecutor hasta que decidió emprender su propia vía con la bodega familiar, que estableció con su esposa e hijos en 2003. Como asesor, se destacan los vinos Urraca y Ruggeri, que también pasaron por sus manos, entre otros muchos emprendimientos. 

TRES BLANCAS RAREZAS
En los caminos exploratorios para realizar un vino hay hallazgos. Uno de ellos es Lágrima Canela (2011, $325): Chardonnay con crianza, untuoso y evolucionado, que ofrece un estilo voluminoso. También Bressia Royale ($395), el espumoso champenoise delicado y seco, con paladar chispeante, con el que Bressia da buena cuenta de su capacidad para las burbujas. Completa el trío una grappa llamada Dal Cuore ($195), elaborada con los orujos de sus vinos, de boca amplia y suave kick etílico. Perfecta para cerrar una cena.

Por Joaquín Hidalgo

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