Cabernet Franc: la próxima revelación patagónica

Plantado en la región en 1995, hoy las principales casas vinícolas del sur lo elaboran entre sus vinos más preciados. ¿Qué tiene el Franc para convertirse la próxima cepa patagónica?

franc

Hasta hace no mucho tiempo el Cabernet era nada más que Sauvignon. En los últimos años, sin embargo, los consumidores nos fuimos enterando de la existencia de otro Cabernet –apenas rústico y de una adorable aromática- apellidado Franc. Y ahora que más bodegas argentinas se lanzan a tener un Cabernet Franc entre sus filas –hay una veintena de reciente aparición- conviene observar un curioso fenómeno geográfico en torno a este varietal.

Contando los vinos que ya están en el mercado, casi la mitad de las etiquetas comerciales provienen de bodegas patagónicas. Esa es una novedad: desde Fin del Mundo y Bodega del Desierto a Humberto Canale y Del Río Elorza, que ya tienen marcas comerciales, a ellas se les sumarán en breve Familia Schroeder y Familia Miras con vinos que aún no están aún embotellados.

¿A qué se debe? La razón es técnica: “el Cabernet Franc es una variedad que tiene un ciclo muy parecido al Malbec, más corto que el Cabernet Sauvignon, por lo que madura bien en la zona”, apunta Leonardo Puppato de Familia Schroeder, quién cosechó Franc por segunda vez este año para elaborar un varietal puro.

El dato del ciclo no es menor: les permite a los productores ponerse a cubierto de las heladas tempranas que en el sur suelen afectar al Cabernet Sauvignon, de maduración más lenta. ¿Pero, por qué plantarlo?

El Cabernet Franc es una variedad que, como el Petit Verdot, en la industria se usa principalmente como uva de corte, a fin de poder sumarle un detalle de sabor a otros tintos como Malbec, Merlot o Cabernet Sauvignon. Lo curioso es que las condiciones de la Patagonia lo convirtieron en un serio sustituto del Cabernet Sauvignon y ya se perfila como en la próxima sensación tinta de la región.

Patagonia Franc
El Cabernet Franc es una variedad anterior al Cabernet Sauvignon en términos históricos. Hay evidencias que lo sindican como su padre biológico, aunque luego perdiera protagonismo en los cortes bordoleses. Y si bien en nuestro país se lo conoce y cultiva desde siempre dentro del grupo de uvas francesas, en los últimos años comenzó a ganar importancia: primero porque da vinos de cierto exotismo en el panorama nacional, con fruta roja brillante y un paladar de taninos entre rústicos y finos que le dan carácter; segundo, porque las bodegas se lanzaron a explorar alternativas varietales al Malbec.

Dentro de esa tendencia, la llegada del Cabernet Franc a la región Patagónica es relativamente reciente. Don Raúl de la Mota –uno de los enólogos más importantes que tuvo la Argentina- fue quien le sugirió a Bodega Humberto Canale plantarlo. Corría el año 1995 cuando importaron a Río Negro los primeros clones de Francia. Guillo Barzi, al frente de la bodega Canale, cuenta que “primero hicimos un vino que se llamaba Black River Cabernet –que era un corte de Sauvignon y Franc destinado a Inglaterra-, hasta que nos convencimos del potencial y lanzamos al mercado Marcus Gran Reserva 2001 como nuestro primer varietal”.

Por entonces, Marcelo Miras era su enólogo. Cuando Miras pasó a las filas de Bodega del Fin del Mundo, la casa neuquina plantó 20 hectáreas de Cabernet Franc. Eso fue en 2003. Y el primer vino que lanzaron fue Fin Single Vineyard 2007, cuya siguiente cosecha ya está entre los mejores Cabernet Franc del país. Y ahora, según ha trascendido, estudian el lanzamiento de un nuevo ejemplar en otra gama de precios.

En paralelo, Bodega del Desierto (en La Pampa) arrancaba su plantación en 2001. Sebastián Cavagnaro, ingeniero agrónomo del proyecto, dice que la idea inicial “fue tener una variedad que nos permitiera plasticidad a la hora de los cortes”. Se sabe: una porción de Franc en cualquier vino abrillanta los aromas frutales y le ablanda el cuerpo. Pero el vino resultó excepcional como varietal puro y desde 2005 lo producen su línea en 25/5, a la que sumaron luego uno en su alta gama, Desierto Pampa.

Por su parte, la rionegrina Del Río Elorza lanzó este año un Cabernet Franc Reserva 2009 al mercado, sumando un nuevo eslabón a la cadena de productores que apuestan por el varietal en la región austral. Cuando llegue al mercado el de Familia Schroeder y el que tiene entre manos Familia Miras, se podrá afirmar que, además de producir Pinot Noir como uva emblemática, La Patagonia tendrá al Cabernet Franc entre sus estandartes.

Esta nota fue publicada en La Mañana de Neuquén el domingo 24 de junio de 2012.

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Un comentario

  1. horacio farroni dijo:

    Buena nota. Les faltó agregar el Cabernet Franc. de Bodega Saldungaray, de misma región cercana a sierra de la Ventana. Excelente vino se llama “ventania”