¿Te aburren las catas de vinos? Probá con estas

Si creías que catar un vino era darle vueltas a una copa y embuchar el contenido en un ambiente estirado, más vale que leas lo que sigue. Te va a sorprender.

catas

Catar un vino puede ser un ejercicio intelectual o uno lúdico. Entre estos extremos, se cuela todo el tedio y la pasión que los catadores seamos capaces de sumarle. Pero desde que la cata se convirtió en un ejercicio técnico, crítico y sesudo –como sucedió en la última década- la diversión y el bien pasar quedaron de lado. Al menos hasta ahora, en que nuevas modalidades de cata comienzan a despuntar en nuestro medio.

Como pasa con el péndulo, lo que hasta ayer iba de aburrido hoy tiene nuevos exponentes que buscan acercar al vino a los consumidores con ideas más atrevidas. Algunas son descabelladas, otras delirantes y alguna incluso suena sofisticada. A continuación, las nuevas modalidades de cata que crecen en Buenos Aires, más una yapa internacional.

Cata a oscuras: si catar a ciegas significa no conocer qué vinos se prueban –ni marca, ni precio, ni variedad- hay bodegas que llevan el caso al extremo y que organizan una cata en total oscuridad. Así fue la que organizó Bodegas Santa Ana en el Centro Cultural Konex, en donde está en cartel Diálogo en la oscuridad: una obra de teatro ciego, en la que munido de un bastón recorrés escenarios sonoros, olfativos y táctiles, para experimentar la vida de un ciego en carne propia. Vas desde la ciudad al campo -e incluso navegás en determinado momento- y del olor a nafta al de jazmines y la humedad de un supuesto delta. El truco es que al final, en una mesa que imaginamos debiera tener candelabros y sillas señoriales, un día estuvieron los vinos de la bodega junto a unos quesitos. Interesante idea. Más info, acá.

Cata de ideas. Hace un par de años el filósofo hedonista Luis Diego Fernández tuvo una idea por lo menos audaz: buscar el punto de encuentro entre ciertos sistemas de pensamiento –como el de Nietzsche, Foucault o los cínicos griegos- con diversos vinos, sea en criterio gustativo, varietal o de envase. Las llamó Catas de Ideas. Así, una de las últimas que dio fue en la Feria de Libro de este año y se llamaba “Los Cínicos, el Punk y vino Tetra Brick: un encuentro psicodélico (…) cartón en mano.” En su momento asistimos al cruce de Nietzsche con el Syrah, y damos fe de que Luis Diego logra colarse entre las ideas del bigotudo alemán para mostrarnos los dientes morados que dejan las ideas nietzscheanas. Aquella vez, todo bien regado por vinos de Finca Las Moras. Más info acá.

Catas con música. Con el sugestivo nombre de Enocinestesia, las sommelier Maya García y Natalia Beneitez llevan adelante ciclos creativos de degustación en la que los enólogos,  además de hacer vino, tienen algún plus artístico. Así, en agosto pasado realizaron una cata en el restaurante ILatina en donde combinaron la música del guitarrista Marcelo Pelleriti –enólogo de Monteviejo- con los vinos que elabora en forma personal o en asesorías, en una zapada en la que fuimos desde Pappo a Jimmy Hendrix y Los Beatles en su etapa psicodélica. ¿El chiste? Que cada vino se bebía a propuesta de los músicos –Pelleriti estaba junto Rano Sarbach y Matías Camisani- con un tema especial que le hacía honores. Y aunque no siempre resultó transparente el leit motiv, cuando llegó el turno de un blues cargado y de fluir lento como el Mississipi, el maridaje resultó perfecto con Linda Flor Chardonnay 2010, untuoso y con armonías profundas y el pulso tirante. Habrá más Enocinestesia. Más info acá.

Nuevos clásicos: y así como hay catas típicas, de las que se giran las copas y se explica y argumenta sobre el vino, hay también pequeñas variantes en la propuesta, como las que ofrecen Vino Invoca o Bin 4 Vinology. En el primer caso, se trata de una empresa que organiza catas a domicilio, como un delivery de sommelier para que te da una charla para vos y tus invitados, con vinos, tema y longitud a elección. Bin 4 Vinology, por su parte, es una vinoteca y espacio dedicado al vino en Cañitas, donde se realizan catas dirigidas con un twist de originalidad. Por ejemplo, el periodista Pietro Sorba maridó vinos con música clásica, mientras que en otra oportunidad se hicieron catas de entre chocolate y vino, en donde los asistentes elaboraban las tabletas de cacao que luego combinaban con vinos.

Yapa extranjera: la cata fotográfica
En plan de innovaciones, unos de los sitios más curiosos que he visto a la hora de describir un vino es Chateau Petrogasm. Fundado por el sommelier Benjamin Saltzman, nació en 2008 con la idea de contar los vinos no con palabras sino con imágenes. Y para eso hacen catas como todo el mundo, sólo que luego, en vez de describir los frutos rojos o la textura del cuerpo, abordan la muestra en una complejidad más amplia y buscan una imagen que pueda describir las sensaciones que una botella provoca, sin sumarle una palabra. Claramente, el método de selección de la imagen no se puede explicar, pero sí se puede ver. Conviene visitar el sitio y observar las curiosas interpretaciones de grandes vinos.

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3 Comentarios

  1. DANIEL dijo:

    LAS CATAS , TODAS, UNA FARSA INVENTADA POR EL MARKETING !!

  2. lucio bragagnolo sommelier dijo:

    CATAR ES COMO LEER UN LIBRO, SE NO SABE LEER, EL LIBRO ES SOLO GRUESO PESADO Y COLORADO. CUANDO SABE LEER , EL LIBRO TIENE A SU INTERNO UNA BUENA O INTERESANTE HISTORIA. EL VINO ES LOS MISMO, CUANDO SABE CATARLO, DA MAS DE UNA SIMPLE BEBIDA COLORADA. Para Daniel: ” Il dotto molto pensa e poco parla, non pensa l’ignorante e sempre ciarla” . Traducto. El sabio piensa mucho y habla poco, el ignorante no piensa y Escribe mucho”.