23.05.2012

9 buenos cafés para sentarse a leer

Si el sillón es cómodo, el ambiente es ruidoso. Si el café es de lo mejor, las sillas son duras. Recorrimos los cafés porteños para contarte en cuáles sí es posible abstraerse en un buen libro.


Elegir un bar donde sentarte a leer mientras tomás un café puede ser una tarea difícil. Siempre corrés el riesgo de instalarte en un lugar que hace de la experiencia una tortura, más que un placer. Pero como Buenos Aires está lleno de cafés de todo tipo, por supuesto que hay algunos ideales para, sí o sí, llevar un libro. Ya sea por lo confortable de los sillones, por las cosas ricas, por la música, la vista, la onda, o por todo eso junto, estos son nuestros favoritos:

Por las tortas: CAFÉ DE LA LIBRERÍA
Al fondo de la Librería del Pasaje aguarda en silencio este café que solo se anuncia mediante un pizarrita en la entrada. El lugar está integrado a la librería y muy bien ambientado. Tenés la opción de sentarte en el patio interno, que es un poco más ruidoso; o adentro, rodeado de libros y buena música. Si sos afortunado y lográs adueñarte del sofá ubicado al fondo, tomate un tiempo para leer los mensajes en la pared que dejaron escritores y viajeros que han pasado por ahí. Es obligación acompañar la lectura con una porción de torta, porque son riquísimas: nuestros favoritas son el Gateau, la chocotorta y el crumble de manzana.
Suelen organizar eventos relacionados a la música y la literatura, vale la pena revisar la programación.
Thames 1762, Palermo / T. 4833-6637

Por la practicidad: URBAN STATION
Se trata de un lugar pensado para aquellas personas que no tienen oficina y necesitan un lugar para trabajar, entonces, como hay clima de laburo, para leer está buenísimo. Es un sitio luminoso con una decoración moderna y muy linda en la que predominan los tonos amarillos y cafés. Está lleno de sofás y sillones que invitan a sentarse descalzo y de vez en cuando acompaña una relajante música que apenas se escucha. Lo mejor: se paga por hora. El precio incluye uso de Internet y self-service de galletitas, muffins, tostadas, café y té. La primera hora cuesta $21 y a partir de la segunda, 19 pesos.
El Salvador 4588, Palermo / T. 4897-2161.
Tiene una sucursal en Microcentro y otra en Mendoza, se pueden consultar aquí.

Por la arboleda: CROQUE MADAME
Podrán decirnos que las sillas no son de lo más confortables, pero sentarse en el patio de Croque Madame, en los predios del Museo de Arte Decorativo, debajo de los árboles, es una delicia digna de una novela de Cortázar. Incluso, si hace frío, se puede pedir una manta de cortesía para no tener que mudarse adentro, donde la lectura se complica porque es muy ruidoso. Al tratarse de un encantador café francés, la especialidad, como su nombre lo dice, son los croqués: nada más y nada menos que sándwiches con pan dorado en manteca. El Croque-Madame es un clásico parisino que lleva jamón, queso y huevo. El lugar también es ideal para meriendas tradicionales, con dulces e infusiones. Vas a gastar $40, aproximadamente.
Av. del Libertador 1903, Palermo / T. 4806-8639

Por la comodidad: STARBUCKS
Aunque es una opción fácil, no se puede negar que el ambiente de Starbucks es el ideal para acurrucarse con un libro. El olor a café y vainilla, los sillones grandísimos, los tentadores postres, la música y la iluminación; todo está pensando para que te sientas en el living de la casa de un amigo. El secreto es simple: evitar los que quedan sobre grandes avenidas. El precio aproximado de un café de los más chicos, que ya es bastante grande, más un dulce (muffins, galletas, etc.) es de $35. Y es relativamente fácil conseguir un Starbucks cerca de donde está uno. Se pueden consultar las sucursales en su página web.

Por la vista: i-CENTRAL MARKET
Este café de Puerto Madero es ideal para la lectura un domingo a la tarde, aún cuando las sillas no son del todo cómodas. ¿Por qué, entonces? Porque tiene una inspiradora vista sobre el río: descansar la mirada en el puerto lo compensa. Además de cafetería, i Central Market es un restaurante mediterráneo y un mercadito de cosas lindas y apetecibles para cualquiera: bufandas, cajitas de té, vajillas y hasta aros. Se merienda por 50 pesos (el precio promedio de un postre y un café).
Pierina de Alessi esq. Macacha Guemes, Puerto Madero / T. 5775-0330

Por la amplitud: CAFÉ DEL LECTOR
Entre la Biblioteca Nacional y la Plaza del Lector, queda este lindo café y restaurante rodeado de naturaleza. Se puede leer un rato tomando el sol, acompañado de los gatos que viven en la plaza y otro rato dentro del lugar. Los fines de semana sacan mesitas al aire libre pero, ojo, porque se llena mucho. Si no andás con tu libro encima, podés tomar uno prestado del kiosco Macedonio Fernández. Ahí está Orlando, quien tiene varias historias interesantes para contar sobre el lugar, que será mejor oír de su boca. Casi todo el café tiene sillas rígidas de madera, pero al fondo hay un sofá del cual podés apropiarte si llegás temprano. Es un lugar bastante silencioso y agradable mientras se eviten los horarios del almuerzo y la cena. Merendar un café con torta cuesta 40 pesos. Les recomendamos probar los scones caseros y la tarta de manzana que es la especialidad de la casa.
Aguero 2502, Barrio Norte / T. 4804-8045

Por la musicalización: CRACKUP
Este pequeño recoveco de Palermo, atendido por sus dueños, funciona como librería y café. La lectura estará acompañada por notas de jazz o blues, ya que el lugar se caracteriza por estos estilos musicales. Hay muy pocas mesas; unas están dentro de la librería y las otras en una especie de patio interno. El ambiente en general es muy agradable y tranquilo. La librería de dos pisos tiene una gran variedad de autores y géneros que uno puede curiosear mientras se disfruta de un café y algún bocadito dulce como los muffins de vainilla con cácara de naranja o los alfajorcitos de maicena ($30). También conviene revisar la agenda de actividades culturales que es extensa y muy interesante.
(Costa Rica 4767, Palermo/ T. 4831 3502)

Por la elegancia: LOS SALONES DEL TÉ NOBILE
Un lugar para terminar una novela, es decir, para darse el placer de los placeres. Este mágico espacio queda al fondo del Palacio Duhau Park Hyatt, en Recoleta, y es una majestuosa mansión llena de detalles antiguos y tradiciones mantenidas a lo largo de generaciones (de hecho, este salón es donde las mujeres de la familia Duhau solían reunirse a tomar el té, a principio del siglo pasado). Los salones Nóbile son para pasar una linda tarde de lectura, no para ir de paso. Tiene dos ambientes: uno externo, rodeado de árboles centenarios y con una fuente de agua escalonada, ubicada en el centro del jardín; y uno interno, con cómodos sillones y música en vivo (por las tardes acompaña un arpista o un pianista). Acá, sí o sí, hay que tomar té. Los blends son de Inés Berton, y son exquisitos. El recomendando es el Palacio Duhau, creado especialmente para la casa. Una infusión y un dulce te van a costar, aproximadamente, 70 pesos. Las degustaciones de postres y tés, que son muy variadas, cuestan alrededor de $160 y se sirven en la tarde. Un gusto sólo para acompañar con una muy buena novela.
Alvear 1661, Recoleta / T. 5171-1351

Por Daniela Maestres

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