31.05.2010

Los 11 mejores bodegones para comer en Palermo

No todo es fashion en el polo gastronómico de moda. Aquí, los restaurantes de Palermo que mantienen el viejo espíritu barrial.


Ya conocés la historia: a fines de los años 90 Palermo Viejo explotó y el barrio de casas bajas se convirtió en un polo gastronómico fashion que hoy suma tantos fanáticos como detractores. Planeta JOY pensó en ellos, en los que extrañan el viejo Palermo y están hartos de pagar mucho a cambio a poco rodeado de gente que viste camperas de cuero.

Aquí, 11 restaurantes que existían antes de que Palermo fuera Hollywood y que mantienen intacto su espíritu barrial.

1. El bar del gallego

Una verdadera curiosidad del marketing (o del antimarketing). Este bar con sus paredes de durlock resiste en una de las esquinas más cotizadas de Palermo Hollywood. Su dueño, el gallego Don Emilio, ya rechazó millonarias ofertas por la propiedad. No está solo: da pelea junto a una legión de incondicionales (por ejemplo, en Facebook tiene más de 600 fans) que experimentan el nirvana con el sándwich más requerido de la carta (jamón crudo, queso y manteca en pan francés, $17). A contramano de la tendencia de la zona, a las ocho de la noche, cuando todos los restaurantes abren, el gallego saca la basura en persona y baja la cortina. Hay que visitarlo.
(Bonpland 1703, esq. Honduras / T 4771-1526)

2. El Pingüino de Palermo
Un anti-palermitano intrínseco, casi un pizza-café: iluminación blanca, paredes color crema, mozos de carrera y atentos, gran pantalla con continuado de Fútbol Para Todos. En El Pingüino de Palermo la ensalada se rebautizó como Cisar (sic) y la descripción al inglés de los platos está hecha con el traductor de Google. Su carta —variadísima— ofrece algunas sorpresas: una larga sección de pescados: paella a la valenciana para dos ($75) y completa parrillada para cuatro ($100 o para dos $75).
(Borges 2195 esq. Paraguay / T. 4831-1290)

3. Club Eros
Club de barrio que todavía funciona como tal. De hecho, mientras comés, escuchás las risas de los pibes que se entregan al papi-futbol en la canchita del fondo. La carta es escueta: se reduce a lo que sale de la parrilla (carne o pollo) y a un plato de pastas (por lo general ravioles), que puede acompañarse con salsa filetto o estofado (recomendado). El queso rallado viene en sobrecitos. Las ensaladas no llevan tomate. Y no hay gaseosas light. Simpleza y nobleza al extremo. Precio promedio: $40.
(Uriarte 1609 esq Honduras / T. 4832-1313)

4. Oviedo
Esquina de Palermo que aún no sucumbió a las pizarras y a los platos con cilantro, pero hizo algunas concesiones (cartas traducidas al inglés, cambio de luminarias). En comidas, porteñidad al palo: suprema Maryland ($26), tortilla ($24) y algunos platos más ibéricos (mondongo a la española, paella), que salen mucho en los mediodías de invierno. ¿De postre? Un mítico panqueque de dulce de leche ($19) tamaño XL, que alcanza para tres.  Servicio amable: el mozo Enriquito es un personaje famoso entre los habitués (Matías Martin, entre ellos) y tiene una memoria prodigiosa. Para sentirte como en tu casa.
(Guatemala 5501 esq. Humboldt / T.4776-7693)

5. Navegando
Cambió de firma hace siete meses y el re-styling (cambio de mobiliario, de mantelería e iluminación) estuvo al borde de pasarlo hacia el lado de los restaurantes de Palermo palermizados.  Sin embargo, su carta no se modificó y sigue siendo la cocoliche de bodegón. Hay de todo, pero los pescados y anfibios se destacan: salmón rosado ($49), ranas al ajillo y alcaparras con papas y batatas ($96). En invierno, las estufas antiguas de pared levantan la temperatura del salón.
(Honduras 5291 esq. Uriarte / T. 4833-0811

6. Kentucky
A metros del Puente Pacífico, esta pizzería pre-peronista (fue inaugurada en 1942) resiste en un universo paralelo, donde se impone el moscato a la tardecita en la barra cuando los viejos con boina son los clientes más fieles. Contundente pizza de molde (grande de muzza, $34) y buenas promos de mostrador (por $12 comés dos porciones, una fainá y un vaso de vino, gaseosa o cerveza). Ideal para el post-boliche: viernes, sábados y vísperas de feriados abierto non-stop.
(Av. Santa Fe 4602 esq. Godoy Cruz / T. 4773-7869)

7. El Preferido de Palermo
Un viaje al Palermo de antes, el de Borges y las tardes de sábado casi pueblerinas. El recorrido comienza por el despacho, con sus frascos grandes de aceitunas, pickles y porotos, y continúa por el salón restaurante, donde el comensal se entrega desde 1952 a grandes ingestas calóricas. ¿Los clásicos? El puchero (para dos, $70, para cuatro, $120) y la fabada asturiana (para dos, $60). Se destacan también los platos navideños: vitel thoné, matambre con rusa y empanada gallega.
(Borges 2108 esq. Guatemala / T. 4774-6585

8. Parilla El 22
Técnicamente, no está en Palermo ya queuna cuadra lo separa de Avenida Córdoba, pero nos tomamos el atrevimiento de incluirlo porque nació y creció en la esquina de Guatemala y Fitz Roy, y mantiene el espíritu del Palermo pre-Hollywoodense. Ambiente familiar, precios amigables (promedio por persona $40) y carne correcta (el lomo y la entraña son apuestas seguras). Sin embargo, las verdaderas estrellas son las papas a la provenzal y el flan mixto: uno solo alcanza para cuatro. Buen espacio para comer afuera, incluso en invierno gracias a los calentadores y al toldito de plástico.
(Jufre 1085 esq. Godoy Cruz / T. 4775-8608)

9. Trapiche
Clásico bodegón, con clientela cautiva y mozos de oficio. La carta de matriz española es variada y los platos, abundantes (todas las pastas y entradas se ofrecen en media porción). Una de sus especialidades es el conejo ($80 para cuatro personas), preparado con salsas clásicas (champignon, vino blanco). El ambiente es ruidoso, pero casi asceta en su decoración: manteles blancos, sillas de madera y estantes con vinos en las paredes. Eso sí, nunca faltarán los jamones colgando del techo. 
(Paraguay 5099 esq Humboldt / T. 4772-7343)

10. Don Saverio
Desde el año pasado, la ex parrilla La Rosalía tiene nuevo nombre y está en pleno proceso de modernización, pero sigue conservando su estandarte: el sabroso sándwich de bondiola ($14), ideal para comer en barra. Lugar informal, con mesas y sillas rústicas, pensando para un touch and go: no se presta para largas sobremesas ni reuniones extensas. Los jueves y viernes, hay buenas promociones de carne con bebida y ensalada incluida ($29). De postre, lo de la casa: la copa borrachita Don Saverio (mousse, crema, chocolate rallado y una pizca de alcohol).
(Scalabrini Ortiz 1538 / T.4833-0767)

11. Angelín
La pizzería favorita de Narda Lepes es famosa desde hace 63 años por ser la inventora de la pizza canchera (tomate, ajo, sin queso, $30 la grande). Lo mejor es comerla en la barra de la entrada y evitar el “salón comedor familiar”, de aspecto ruinoso, y los baños, directamente en estado calamitoso. ¡Pero qué importa! La napolitana y la fugazzeta también se dejan querer. No pidas mucho del postre: la tarta de ricota ($7) alcanza para lograr la felicidad.
(Av. Córdoba 5270 / T. 4774-3836)


Por Cecilia Boullosa / Fotos: Pablo Mehanna

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