Con la proliferación de negocios de cupcakes todos nos hemos topado con más de una asquerosidad. Frostings con gusto a manteca y exceso de azucar imalpable, icing de merengue coloreado, bases duras, decoraciones de golosinas incomibles, y sobre todo mucho pero mucho colorante. El cupcake no es más que una torta individual, ya lo sabemos, pero la limitación que impone el formato hace que muchas veces estén secos o se desarmen. La excesiva imaginación de algunos pasteleros amateurs tampoco ayuda: en algunos lugares están haciendo variedades incomibles.

Por eso, cuando mi amiga Roxanita me dijo que había unos geniales al lado de la fábrica del Taco, fui corriendo. El local es chiquito; se llama Chunis Punk Cupcakes (el nombre es fatal, ya sé), está en Gorriti 5070, Palermo, y ni siquiera tiene web. Roxana, que es habitué, me hizo pedir estas dos variedades: primero uno de base de chocolate relleno de compota de frutos rojos con frosting de marshmallow de frambuesa y otro tipo chocotorta con base de chocolate con relleno de nutella y frosting de queso blanco y dulce de leche.

El de compota y marshmallow tiene el mejor frosting del mundo (¿Se acuerdan del relleno de los whoopies? Ese mismo), perfectamente hecho, riquísimo, y bien balanceado con el relleno.

El de chocotorta, aunque más simple, tambien era muy rico. Masa consistente pero esponjosa, frosting no demasiado dulce, y esas bolitas crocantes que le daban el toque final.

Hubiera probado más, pero uno ya empalaga. ¿El precio? $21 con un latte enorme, para llevar. Muy recomendados.

 

 

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