Hace un par de semanas, fui a almorzar al nuevo Le Blé de Palermo (Honduras 5999). Yo ya conocía el de Álvarez Thomas, pero la verdad es que nunca voy porque me queda incómodo y lejos. Este está más cerca de casa y además, como es nuevo, por ahora hay menos gente  y el local es más lindo que el original. A pesar de que es un franquicia (y las franquicias suelen ser desparejas), esta me sorprendió para bien.

Le Blé es bastante famoso por su patisserie y sus desayunos con panes y facturas al estilo francés, horneadas en el momento. Esta vez, para variar, nosotros almorzamos y probamos dos sandwiches y ensaladas. Cuando pedimos no sabíamos que las porciones eran tan grandes, así que sobró muchísima comida, pero no se preocupen que a casi todos los clientes se los envuelven para llevar.


Lo que más me gustó de lo que elegimos fue la ensalada Nicoise que es una variación de la tradicional que me pareció muy piola. En vez de atún tiene salmón ahumado y en vez de cubos de papa hervida tiene papines dorados con piel. La porción es grande, tengan cuidado. Si son dos chicas, con una ensalada y un postre entre dos, van a estar súper bien.


La ensalada Caesar también estaba buena. Tenía escarola fina, croutones, queso, bastante aderezo y pollo. Tenía unas lonjas de panceta, nosotras la sacamos porque no nos gusta, pero a los que les cope, estaba crocante.


También probamos un sandwich que resultó ser una baguette entera. O sea, 1 metro de sandwich, de jamón, queso, huevo y lechuga. Para mí la combinación de huevo  y lechuga era rara, pero no estaba mal. Lo hubiera preferido solo de jamón y queso, bien clásico, con ese pan bien dorado, por ejemplo. Es para dos personas (ahora lo sabemos) o para pedirse la segunda mitad en doggy bag, que es lo que hace todo el mundo.


También probamos un sandwich de pan negro con queso feta, chutney de cebolla, brócoli y verdes. El pan era muy rico pero el chutney era muy dulce y tapaba el queso, que debía ser la vedette. El brócoli con rúcula no pegaba mucho tampoco. Hay que reconocer que todo era fresco y de buena calidad, era una cuestión de receta. Yo no lo comería de nuevo pero a otra persona le puede gustar, no sé.


Cerramos con café y un key lime pie perfecto. Es ideal para esta época del año porque tiene mesas afuera en una esquina muy linda.

Muy recomendado para ir de brunch, tomar el té con amigas o ir con la notebook a trabajar en paz. Al parecer, los fines de semana se llena un poco y hay que esperar, pero pasa en todas las sucursales de Le Blé. ¿El precio? Unos $75-80 por persona. Bastante bien.

 

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