Hace mucho que leo por todos lados elogios sobre I-latina, el restaurante colombiano a puertas cerradas que los hermanos Macías abrieron en Villa Crespo. Como no me gusta tanto salir de noche, esperé el brunch (que hacen una vez por mes) y que incluye cinco pasos con recetas de  raíces colombianas y algunos ingredientes locales. La experiencia no defraudó. El restaurante es precioso, la atención fabulosa y la comida es rica y original.

Hay espacio también afuera, bastante lindo y tranquilo, que todavía se puede aprovechar un par de meses.

Y la cocina es a la vista, así que pueden ver como se prepara todo lo que va a comer.

El brunch consta de cinco pasos pero siete cosas. Para empezar viene una ensaladita de frutas con sandía, kiwi, frutilla melón, lychee (de lata) y uchua, una fruta típica de la cocina colombiana. Se acompaña con una limonada de uchua.


Luego viene una panera con pan de maíz, chipá, pan de banana y de trigo comun. Trae manteca de lima. Para cuatro, siendo que el pan es tan barato, podrían ser un poco más generosos. Un chipacito por persona es muy poco. Juéguense.


Después llega un plato con un patacon con salsa de tomate rehogado, acomapaña de ensaladita de aguacate y ají picante, y una mini arepita de maíz blanco con queso de cabra. Todo riquísimo.

Después llega un huevo poché con piqué de langostinos y ají rocoto y un langostino dorado.

Y luego una bondiolita cocida en azúcar de caña con anana en pickle, salsa de palmitos y papas. Muy rica, mi plato preferido.

Y el postre que es una porción de key lime pie al pisco con crema y coulis de mango.

Se acompaña con un agua mineral, dos copas de vino de bodegas Lagarde (un blanco, un tinto) y café colombiano perfumado con canela y clavo o té de limonaria (lemongrass).  El precio es fijo y es de $180 por persona, que está muy bien. De noche, hay un menú por pasos con wine pairing por $380. Para saber qué hay esa semana o conocer la fecha del brunch, pueden consultar en su web o en Facebook. Volveremos.

 

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