La semana pasada comí un brunch malísimo y otro genial. Sobre el primero ya me explayaré con furia en el próximo post, pero ahora quiero dedicarle mis loas y mi energía al que comí en Aipim (Thames 1535, Palermo), un pequeño restaurante de Palermo que sospecho será uno de mis preferidos durante el año 2013.

Aipim tiene todo lo que yo NECESITO para comer bien. Buen clima, linda decoración, manteles impecables, servicio atento pero no pegajoso, y una propuesta relativamente liviana y muy rica. La comida es excelente, pero además, está bien diseñada la carta, sobre todo la propuesta del brunch En Buenos Aires, déjenme decirles que hay muchos brunchs, pero un poco por falta de tradición y otro poco por pereza, casi todos son flojos. El pan tiene que ser superlativo y nunca lo es, los huevos revueltos que deberían ser dignos son siempre un papelón, el yogur casi siempre es comprado y nunca viene todo a tiempo.
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