Aprovechando que siempre tengo reuniones por la zona y que su oficina queda cerca, con mi amiga Natalia vamos a almorzar por Palermo al menos una o dos veces por semana. En general, investigamos mucho los menúes de mediodía, aunque por épocas nos cansamos las sorpresas y la comida mala, y vamos solo a Osaka Yuku o a Efímero Festín. Hace un tiempo fuimos a un restaurante que nos habían recomendado, Cluny (El Salvador 4618), tentadas por el menú que incluía entrada, plato principal y postre por $84. Mala idea.

El local es muy lindo y además el menú tiene opciones muy interesantes con aportes de la cocina francesa. Hay jardín y también unos silloncitos muy cómodos en las mesas de dos. La atención también es bastante buena: los mozos conocen el menú y son bastante atentos. La cocina, en cambio, no está la altura de las circunstancias: el torpe, sosa y tiene los típicos errores de quienes quieren reducir costos sin que se note en el menú.

De entrada, pedí un paté con arándanos sobre una tostada c que estaba bien. No sé por qué le tiraron toda esa salsa encima, el paté estaba rico, frío, y la tostadita era crujiente.

Mi amiga eligió una sopa de calabaza que también estaba bien. No era nada del otro mundo, pero cumplía.


De primero, yo elegí un mero grillado con un risotto. El mero tenía poca carne, era soso, y estaba sobrecocido. El risotto estaba tan pasado que parecía vitina. En la foto se ve bien claro, pasadísimo. El risotto se hace a la orden si o sí, no podés tener una cacerola llena e ir sirviendo porciones del menú del día porque sucede esto: es incomible.

Ella pidió una costilla de cerdo con puré de batatas. No estaba mal, tenía sal y a la plancha. Le faltaba un poco de sabor, pero era correcta.


De postre yo comí una tarte tatin de manzana, muy fea, con toda la manzana cruda y cortada en pedazos inmensos.


Ella pidió una tarteleta de chocolate y naranja también muy fea, con una masa gruesísima y harinosa y casi nada de relleno.

A primera vista, todo parece rico e interesante. Es un menú sencillo pero prolijito y tentador. Si a alguien le dice que va a comer paté con arándanos, mero con risotto y tarte tatin con helado se pone contento. Pero ya ven, no todo lo que reluce es oro. El menú, además, creo que aumentó y ahora está un un 20% más. No lo recomiendo. Ni por 70, ni por 80 y mucho menos por 100 pesos.