El viernes pasado tuvimos que hacer un trámite con una pareja de amigos y como estábamos en Palermo, pasamos por Demuru (Honduras 5296), un bistró de autor, chiquito, muy personal, del que habíamos leído muy buenas críticas. Como ahora tiene un menú de mediodía y ya era la una, aprovechamos para almorzar.

El mediodía es bastante informal. No hay carta sino un menú fijo con cuatro opciones. La entrada siempre es la misma: unas bruschettas a gusto del chef. Las nuestras fueron con aceitunas, queso brie y tomates.  Otra creo que con verdes, almendras y no me acuerdo qué más. Ricas, fresquitas, livianas.


De segundo, se podía elegir entre cuatro opciones: un sandwich de pollo, entrañitas grilladas con batatas cuña y verdes, un mero a la plancha con papas y verduras salteadas, y una pizza de rúcula y tomates confit. Todo muy sencillo. Yo comí las entrañitas, a punto perfecto, con batatas perfectas.


Martín y Dani comieron el mero, también impecable. Nada para cambiar.


Y Nora eligió el pollo, pero lo pidió a la plancha con verduras (otra cosa buena, son flexibles, se puede cambiar).


Dani y Martín optaron por comer postre. Una tatin de manzanas con salsa inglesa y un helado de crema tibio (sí, tibio) con azúcar rubia.

Todo fue simple, sin extravagancias, pero perfecto. Siempre hay algo por mejorar pero la verdad es que no puedo decir nada malo del menú, ni de la atención, ni de nada. El punto de la carne, la frescura del pescado, la cantidad de sal, los verdes en el plato, la cocción del pollo, la temperatura del postre todo era como debía ser.

Además, la verdad es que es muy barato. $55 sin postre, con café nespresso. $65 con el postre del día (hay dos opciones). Hay 20% de descuento con Club La Nación. Nosotros pagamos $200 por los cuatro, con bebidas, café y dos postres incluidos. Vamos a volver en estos días para comer a la carta de noche, que promete ser más compleja, a otro precio, por supuesto.