Creían que me había olvidado, pero no. Las sigo de cerca, a Paula y a Mirta. Especialmente este mes, en el que Paula pudo cumplir un sueño que Mirta tiene desde muy chica y que nunca se animó a confesar. Un sueño que la desvela por las noches, que le quita todo menos el apetito, que ha atravesado conceptualemente todas sus recetas. Un sueño que hasta ahora, parecía imposible, pero que en Estados Unidos, la tierra prometida, se convierte en realidad. ¡Fuerza, Mirta!