El domingo pasado, como todos los fines de semana, fui al teatro y a comer con el señor de esta casa. Esta vez nos tocó ir a Recoleta, así que aprovechamos para ir a probar la famosa Mongolian BBQ que ofrece Gengis House en Riobamba 1179. Para los que se pregunten qué es un “grill mongol” o “mongolian BBQ” les cuento que se trata de un sistema o método de cocción que tiene origen en Taipei, que de mongol y de grill no tiene nada. Es más parecido a un teppanyaki redondo que cuece la comida a una temperatura tan alta que puede prescindir de materia grasa. Ideal para mí.

Vale aclarar (si aún no se han dado cuenta) que ni el ambiente ni el sistema son elegantes. La mongolian BBQ está más cerca de un fast food saludable que de una cena con todas las letras. No por eso deja de ser genial y deliciosa, pero olvídense del glamour. Acá se viene a comer algo light, rico y rápido a muy buen precio.


Para empezar, les dan un bowl en donde van a elegir las carnes y las verduras que quieran. Pueden optar entre carne, pollo y cerdo (que vienen cortados en finas fetas congeladas) y un montón de verduras, hierbas y frutas (cebolla, verdeo, apio, champignones, zanahoria, calabaza, tomate, brocoli, morrón, ananá, cilantro, perejil, brotes de soja). También hay tofu para los vegetarianos, ciervo cuando es temporada, y camarones frescos por $15 más.


Una vez que llenan el bowl eligen las salsas (con o sin ajo, salsa de limón y jengibre, picante, otra a base de soja y una más tipo barbacoa) y el carbohidrato que prefieran: pastas integrales, pastas de sémola o sticky rice.


De ahí, pasa a la plancha redonda de la que les hablé, en donde se cocina sin ningún tipo de materia grasa. Milagrosamente (o por obra del planchero) todo sale en su punto justo. El brócoli crocante, la carne jugosa, las verduras húmedas y sin desarmarse.

Pueden pedirlo todo mezclado, o con el arroz blanco separado. Nosotros decidimos saltear todo porque eran pastas. Yo, por ejemplo, puse carne vacuna, hongos, verdeo, brocoli y pimientos con pasta integral.


Martín mezcló cerdo, perejil, calabaza, hongos, pimiento, cebolla y verdeo con pasta de sémola. Contra lo que yo hubiera previsto, la calabaza en juliana  no se desarma, al contrario. Queda buenísima. Este es el resultado final del mío:

Y este es el de Martín:

¿Lo mejor de todo? El precio. Unos $50 por persona, más o menos. Una ganga. El salteado tiene un precio fijo, $39 y también se puede pedir por teléfono. Si yo viviera cerca no cocino más. Voy todos los días y hago una combinación diferente. Un día con arroz y camarones, otro día con tofu y vegetales, otra vez con todas las proteínas y pasta común. Les recomiendo ir con amigos y que todos hagan su combinación. Después del teatro o el cine también es ideal, porque se hace todo en el momento pero rapidísimo. Salen famélicos de la función y en diez minutos están comiendo.

 

 

 

 

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