Desde hace unos años que el Barrio Chino se transformó en un paseo obligado para la mayoría de los porteños. La gente va a comer algo, compra alguna chuchería, y si se anima, espía las góndolas con la nariz fruncida por el olor a pescado. Sin embargo, son pocos los que realmente hacen compras, porque les resulta es difícil saber por dónde empezar.

De más está decir que estas cuatro manzanas tienen de todo, no sólo productos orientales. Hay sal trufada, ingriedientes para pastelería del medio oriente, pulpa de arándanos, leche de coco, miso, té de todas partes del mundo, lo que se les ocurra. Si una receta pide algo raro y no saben en dónde comprarlo, vayan que seguro que ahí está.

Por eso, pensando en los que no se animan o nunca fueron preparé una guía en dos partes con los lugares que a mí más me gustan. En este post, Casa China y Asia Oriental.

1. CASA CHINA 1 | Arribeños 2173

China tiene la mejor sección de legumbres, semillas y arroces de todo el Barrio Chino. Venden al peso y en paquetes de medio o un kilo casi de cualquier cosa. Hay arroz koshihikari (para sushi), arroz yamaní (integral y de grano redondo), arborio y carnaroli (grano blanco y corto para risotto), arroz salvaje, arroz negro, arroz fortuna (el integral que comemos habitualmente) y arroz basmati (oriental, largo y finito), entre otros. Yo para empezar les recomiendo llevarse una caja de arborio, medio kilo de yamaní y semillas de girasol (para tostar, con sal, y poner en ensaladas) y un mix de sésamo para el mismo fin.

En la misma sección también hay hongos y vegetales secos, como shitake, gírgolas, hongos de pino, tomates, ajíes, bambú y champignones que se venden al peso. Y por supuesto, semillas. Chiia, de alfalfa, girasol, lino, amapola, zapallo (peladas y enteras, con y sin sal), y sésamo blanco, negro, integral, dorado y un mix para sushi. Hay todo tipo de maíz seco (ideal para comida peruana), legumbres (ideal para comprar poquito de cada uno y probar), cereales (mijo para veggie burguers, cebada para rellenar verduras, salvado de avena para rebozar). Si no se animan con todo, empiecen por un puñado de hongos secos (los hidratan en vino y los agregan a una salsa de crema o a un risotto tradicional) y de tomates (que hidratan en agua caliente y usan en ensaladas de verdes).

Otra cosa que me gusta mucho y no encuentro en otros lugares es la sección de galletitas integrales de este mercado. Son muy crocantes y perfumadas, hay de varios sabores y se venden al peso. Las que recuerdo ahora son de algarroba con semillas, de limón y avena, de naranja y amaranto, de café, de quinoa, unas estrellitas de avena con manzana y pasas, otras crocantes de coco, unas de sésamo, con jengibre y de matcha (té verde en polvo).

También es para morirse la sección de salsas y aderezos. Si bien esa sección es grande en todas las tiendas del barrio, la de Casa China es la más ordenada, la mejor surtida y la más “internacional”, por decirlo de alguna manera. Hay (las conté) veinticinco marcas de mostaza (francesas, americanas, patagónicas), una variedad grande de sales modificadas (saborizadas con hierbas, limón, ajíes picantes) y toda clase de aceites, vinagres, salsas de soja y condimentos. A mí me gusta comprar salsa de soja Bitarwan, té de jazmín en latita (divino para hacer un regalo también), un té de zapallo muy dulce que sólo se vende ahí (es como un bloque duro que se corta en pedacitos y se derrite en agua caliente, aunque se toma helado, súper rico) y las gomitas, malvaviscos y caramelos raros que le llevo a mi sobrino de dos años (desde jelly beans hasta los pez, esos dispensers de pastillas con caras de dibujos animados).

ASIA ORIENTAL | Mendoza 1661

De Asia Oriental, que está a un par de cuadras, prefiero la pescadería, que es la más grande de todas y hay desde la merluza más común hasta caracoles y centolla. Me gusta llevar camarones y langostinos frescos (ojo que estuvieron congelados pero crudos y no se pueden volver a congelar. No compren jamás los congelados cocidos -los rosas- que son espantosos), el salmón rosado en filet o rodaja, el mero y las trillas. Pero ustedes pueden elegir cualquier pescado entero (nua corvina, por ejemplo) y pedir que se los limpien ahí nomás.  Para los más temerosos, lo mejor es llevarse 300 gramos de camarones crudos y saltearlos con ajo, oliva y pimentón español. Los más aventureros pueden ir probando, claro.

Asia Oriental también tiene mi verdulería preferida porque tiene muchísimos productos frescos como hongos, jengibre, hojas verdes, frutas exóticas (carambola, papaya, maracuyá), hierbas aromáticas en ataditos (hay albahaca verde y morada, tomillo, ciboulette, menta, cilantro, perejil crespo y común, salvia, romero, laurel, lemongrass, todo del día) y verduras como pak choi, nira, papa ñame, champignones, portobellos, girgolas, ajíes chili, y nabos.

Yo siempre aprovecho para comprar eneldo fresco, hongos buenos (blancos, impecables, súper frescos) y pepino japonés (casi una joya, miren como viene envuelto).

Y por último, lo más raro: la panadería, en donde me gusta comprar dos cosas.  La primera son las mooncakes, una suerte de tortita rellena que tradicionalmente se come en el festival de la luna, hecha de una masa brillante muy tierna, que viene estampada con un escudo (en oriente lleva el escudo de la familia o la panadería que la hizo, o motivos alegóricos de la fecha). Puede venir rellena con dulce de poroto aduki (imaginense un dulce de batata muy denso y oscuro) o de semilla de loto (hay otros, pero acá nunca encontré). Si hay, toquenlos para ver que sean frescos (la masa debe ser tiernita) y elijan los primeros, los de aduki, que son un manjar total y además una de las cosas más lindas que vi en mi vida.

Lo otro que compro son los o las dorayaki, un pastelito parecido a un pancake esponjoso relleno de dulce de aduki que es una locura de rico. También está en algunos restaurantes orientales o en el Jardín Japonés, para la hora del té.