Con este calor y todos hablando de las nuevas heladerías, no tengo más remedio que pegarme una vueltita. El fin de semana pasé por la última novedad de las Cañitas, Le Cremérie, helados gourmet (Báez, 252). Para empezar, el local es cálido y lindo. Nada que ver con esas heladeras que tienen Pérsicco o Freddo que te dan frío de solo sentarte. Acá hay sillas de madera, sillones tapizados, lámparas con luz cálida, una linda vidriera.

Los helados también tientan expuestos de esta manera, sobre todo porque las frutas y los pedazos de chocolate están puestos por encima, a la vista. Además, el vendedor ofrece insistentemente que prueben uno u otro, y la verdad es que es fácil decir que sí.

Yo no sé como algunas heladerías subsisten (y bien) sin estas heladeras, que les cuento que son carísimas, pero carísimas de muchos muchos miles de dólares, aunque está comprobado que venden muchísimo más, porque el que entra no duda: ve el producto y siempre se lleva algo.


Ahora bien, yendo a lo nuestro. Probé casi diez gustos diferentes. Los de crema son muy buenos y los de agua son malísimos. El de pomelo tiene gusto a Paso de los Toros y el de mango y el de frambuesa a jugo artificial. Sí son buenos los de chocolates, el de almendras tostadas, los dulces de leches, el de chocolate blanco, por ejemplo.


Así que es una recomendación a medias.Es muy linda para tomar café y pasar el rato. Y es muy rica si piden gustos de crema. Si su idea es tomar algo fresquito y liviano, les recomiendo la anterior: Lucca Helados. ¿El kilo? Nada barato: $83 y todavía no tienen tarjeta de débito porque recién abrieron.

Baez 252
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