Quiero inaugurar la sección “Comer como el culo” contándoles que la semana pasada fuimos con mi marido a ver Toy Story, y como la función empezaba tarde, decidimos cenar por ahí. En general, yo nunca ceno “por ahí” porque cenar “por ahí” siempre es garantía de pésima comida, pero esta vez me quise hacer la espontánea y acepté el desafío. Desgraciadamente no me equivoqué y la experiencia fue espantosa. Y quiero decirlo así, sin anestesia ni diplomacia ,para que a ustedes no les pase lo mismo que a mí:  hacía tiempo que no comía tan mal como en Brasaviva (Berutti 3393), la nueva parrilla que pusieron al lado del Cinemark Palermo.

Para empezar, me preocupó que tuvieran una estética tan parecida a Miranda, pero me tranquilicé pensando que quizás eran los mismos dueños o que la imitaban con dignidad. También me extrañó que estuviera vacío, pero pensé que quizás hubieran abierto hace poco. Grave error.

Pedimos dos bifes de chorizo y una parrillada de verduras para los dos. Primero, los bifes eran duros. Segundo, la parrillada eran un montón de verduras hervidas, despedazadas, viejas, tiradas arriba de una bifera de hierro rarísima que iba sobre la parrilla, pero que como era nueva y no estaba engrasada, se pegaba y largaba un olor espantoso cuando el agua de las verduras se evaporaba sobre el metal caliente. Además, como si la cebolla hervida no fuese suficientemente fea, el zapallo estaba ¡PODRIDO!  y tenía un gusto ácido, baboso, como si hubiera estado una semana en la heladera.

Pero lo peor fue cuando llamé al mozo, le dije que el zapallo estaba feo y en vez de ofrecerme otra cosa ¡Me dijo que ahora avisaba en la cocina!  Ni me lo cambió, ni me lo descontó, ni se acercó el encargado a pedirme disculpas por ser tan pero tan puercos.   Se lo llevaron y me lo cobraron.  Gastamos alrededor de $160 y como somos dos señoritos ingleses, dejamos propina. Les doy dos meses abierto, como mucho.

¿Y ustedes? ¿Cuándo fue la última vez que comieron como el culo?