Varios lectores recomendaron conservar hierbas picadas congelándolas y no sé por qué, siempre me pareció que no podían quedar bien. Bueno, me equivoqué. Quedan perfectas, casi casi como si fueran frescas. Probé congelando perejil, albahaca y ciboulette picado, y los agregué directamente en salsas, ensaladas o arriba de las milanesas de soja con tomate y queso.

En Estados Unidos ya existe el producto, que viene fraccionado en una suerte de cubetera, listo para usar. En Francia viene en bolsas, es orgánico y no tiene aditivos ni conservantes.

Acá, nos tenemos que arreglar con una versión tercermundista pero no por eso menos eficaz. Pueden comprar ramos de todas las hierbas en el Barrio Chino a $3,50 cada uno y congelarlos para tener siempre un poco de todo. Muchos lo hacen en cubeteras, pero no le veo sentido. Basta con meterlos en un tupperware, una bolsita, o un vaso plástico y luego agarrar un puñadito sin tener que despegarlo o partirlo con un cuchillo. Si están picados, además, no necesitan descongelarlos, pueden usarlos así nomás.

 

 

 

 

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