Mientras como mal en algún lado de Palermo, en otra punta de la ciudad los astros se alinean para devolverme la fe en el mundo. La misma semana de Báraka cené a la luz de las estrellas en L´Ostería (Aime Paine 1320) de Puerto Madero, y en vez de salir puteando como loca, salí silbando de felicidad.

La idea de L´Ostería es recuperar la cocina regional auténtica italiana, principalmente de Génova, de madera sencilla, casera, con ingredientes de calidad. Y aclaro que es de Génova, porque si bien hay platos en común entre varias regiones, como la cocina italiana está muy apoyada en la materia prima, es muy estacional y regional. Es decir, se come lo que se planta y lo que se pesca en la época. Si hay rúcula, se come rúcula, si hay hongos se comen hongos. Por eso, un plato que comés en el sur, en el norte no existe o se hace de otra manera completamente distinta. Y acá, en L´Ostería muchos platos son genoveses y por lo tanto distintos a la versión italiana internacional. Se van a sorprender.

Un ejemplo concreto son los trofie, que es una pasta casera parecida a los fusiles al fierrito o al strascinati, que se hace sólo con harina y agua para que sea muy liviana y acompañe salsas con mucho protagonismo. Es la pasta típica de Liguria, con la que comen este pesto -también genovés-, que lleva muy poco ajo, albahaca fresca, piñones tostados enteros, cubitos de papa y chauchas. Cuando me lo sugirieron, pensé que la papa era un disparate. -¿Quién querría comer papa si ya hay pasta?- pero cuando lo probé, me sorprendí. Fue el mejor pesto que comí en mi vida así que muerte al común y viva el genovés, es un manjar.


Después comimos unos ravioles caseros de ricotta con una salsa de tres tomates que alcanzaron el máximo puntaje que puede tener ese plato. Es decir, si hay una forma de mejorar un raviol de ricotta con salsa de tomate, acá se llegó al techo. Masa firme y al dente pero sin los bordes duros (la gente que amasa pasta y no aplasta el borde con los dedos hasta dejarlo del mismo espesor que el resto merece la guillotina), relleno suave y cremoso, salsa dulce, muy intensa, deliciosa. No se asusten con las porciones que no son esas. Eso es lo que tengo yo servido en mi plato porque estabamos probando un poquito de cada cosa.


Y después comimos unos agnolotti de carne a la genovesa con una salsa fondente de queso, riquísimos, aunque yo prefiero los otros porque me gusta la pasta más livianita. Cerramos con una panacotta de chocolate blanco y frutos rojos riquísima, que apenas llegue a probar porque mi marido considera que mi postre es también suyo.


La atención es muy esmerada porque el jefe de mozos es uno de los dueños y es italiano. Está en una zona divina de Puerto Madero, pasando el puente, a la vuelta del Faena. ¿Ubican? Por ahí todavía hay poca gente y se puede disfrutar la vista, que es maravillosa. También es lindo caminar porque es relativamente seguro, la calle está muy iluminada, y sin ser ruidoso, hay  mucha vida nocturna. Agenden para aniversarios, cumpleaños, salidas en pareja. Hay sillones afuera, muy cómodos. ¿El precio por persona? Unos $130-140 sin vino (los platos de pasta están entre $60 y $80, para que se den una idea). Se los recomiendo mucho.

 

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