El sábado a la noche fui con mi marido a comer a Sunae, un restaurante puertas adentro en Colegiales y tuve, por lejos, una de las mejores experiencias gastronómicas del año.

Para empezar, el clima de Sunae es muy tranquilo, porque abre sólo viernes y sábado a la noche, para veinte comensales.  Su dueña, Christina Sunae, a quien conocimos ese día, es de ascendencia coreana-filipina y ofrece comida mayormente del sudeste asiático, muy casera, que aprendió de su mamá y de su abuela y que perfeccionó en su experiencia como chef en diferentes restaurantes de Nueva York . “Es lo que a mí me gusta comer” explicó, muy risueña, mientras iba y venía de la cocina atendiendo a sus comensales y explicando los platos en cada mesa.

sunae cocina sudeste asiatico

El menú siempre es fijo, de cuatro pasos, con dos opciones de plato principal, pero cambia cada 15 días. El que comimos nosotros el sábado fue más o menos así (se los voy a describir sólo para darles hambre):

Para empezar, un appetizer japonés: unos langostinos rebozados en panko (el panko es un pan rallado oriental, hecho de escamas de miga) muy crocantes y tempura de nira (una verdura parecida a la cebolla de verdeo, la encuentran en el Barrio Chino) con salsa agripicante.

sunae cocina sudeste asiatico langostinos

Después, de entrada, Inihaw na Baka, unas brochettes filipinas con una ensalada de rábano que hacía la abuela de Christina, muy fresca, con cierto picor.

sunae cocina sudeste asiatico brochette filipina

De plato principal, siempre hay dos opciones. Yo elegí un curry de zapallo, pollo y leche de coco con sticky rice que me encantó.

sunae cocina sudeste asiatico curry thai

Y mi marido un pescado frito entero (ese día era castañeta, explicó Christina, aunque acá creo que le decimos palometa) con una salsa thai bien picante, cilantro y arroz. ¿Vieron que acá no tenemos mucha costumbre de comer pescados enteros? Todo nos gusta fácil: sin espinas, sin piel, listo para comer…

sunae cocina sudeste asiatico pescado frito thai
Por último, de postre, también una maravilla filipina que no existe en ningún otro lugar, una cassava cake (que es un budín de mandioca y leche de coco) con helado casero de té verde casero y láminas de carambola y mango bien crocantes. El budín es cremoso, dulce y combina divinamente con las frutas ácidas y el helado.

sunae cocina sudeste asiatico cassava cake con helado de té verde

Pero ojo, que cada semana es diferente. Hay panes rellenos al vapor de Filipinas, salteados varios, tempuras japoneses,  rolls vietnamitas, langostinos y camarones en todas sus formas (fritos, marinados en tamarindo, en ensaladas thai, en guisados, sopas y curries verdes) y hasta opciones vegetarianas (con previo aviso) para los que no quieran comer carne.  En la página pueden ver el menú de cada semana, con fotos geniales que saca  el marido de Christina, Franco, y que son las que usé yo en el post.

¿Lo mejor? No es nada caro. La cena dura más o menos 2 horas y media y sale $95 por persona  (efectivo únicamente) y eso incluye el té (de jazmín, verde o de crisantemo), el agua mineral y el café. Si quieren vino, gaseosas y tragos (que nos han dicho que son fabulosos pero no probamos) son aparte.

Tienen que reservar, porque se llena, escribiendo a reservas@cocinasunae.com o llamando al 15 4870 5506.

Así que ya saben. Si quieren ser felices, no pueden pasar otro fin de semana sin ir a Sunae. En una de esas me encuentran y nos saludamos, porque yo pienso volver.