Desde hace un tiempo que la única masa de tarta que comemos es esta integral que hago yo. Es fácil porque se hace en la procesadora y si la amasan arriba de un film o una bolsita, no ensucia nada. Además, no es esa típica masa que se estira y luego se encoge, así que son dos pasadas de palote y chau, lista para el molde.  Obviamente, a diferencia de las compradas, no lleva grasa ni manteca, y queda buenísima. Haganla bien finita y es ideal para hacer dieta.  También sirve para empanadas y para hacer minitartas bien altas en moldes de muffins.

Tienen que meter en la procesadora 300 gramos de harina integral superfina (no sirve la de supermercado marca Pureza, sólo la que venden en la dietética), 1 cucharadita de bicarbonato de sodio, 1 huevo, 5 cucharadas de aceite, sal, agua necesaria (van agregando de a chorritos, no es mucha, algo como un pocillo de café o menos) y al final, si quieren, 1 puñado de semillas de sésamo.

Procesan, amasan, forran un molde (si no es de teflon usen spray vegetal) y listo.

Etiquetas