En esta época siempre hago mermelada de ciruelas. Aprovecho cuando están baratas o cuando compro algunas que son un poco ácidas para comer.  Yo copié la receta de mi suegra, que hace las mejores mermeladas del mundo, pero cambié la mitad por azúcar de caña porque le da un sabor más acaramelado y contrasta la acidez de la fruta. Ella, en cambio, hace un caramelo común.

Pongo en una cacerola con 600 gr de azúcar blanca y 600 de azúcar integral de caña (se compra en dietéticas) y lo pongo sobre la hornalla, a fuego muy muy bajo, hasta que el azúcar se derrita pero todavía no sea un caramelo (revuelvan sin parar, que no se queme, la idea es que esté derretido pero no que sea amargo). Ahí agrego 2 kg de ciruelas en cuartos (sí, en cuartos, no picadas) y revuelvo hasta integrar.

Luego lo dejo hasta tomar punto mermelada (ponen una cucharadita en un plato en el freezer y cuando se enfría está consistente). Cuando está, proceso la mitad con la minipimer y la mitad la dejo así, con los pedazos grandotes. Eso evita que la base quede líquida como pasa habitualmente con la mermelada de este tipo de frutas.

Para guardarla, como siempre. Ponen la mermelada en frascos esterilizados (hervidos en agua caliente diez minutos) pero no los tapan hasta que esté fría. Cuando los cierran, los dan vuelta. Los guardan en un lugar oscuro.

Etiquetas