Durante semanas estuve escuchando hablar de DeCata (Honduras 6100). Me lo recomendaron varias personas en twitter, lo vi en muchos blogs, encontré fotos fabulosas en su pinterest, y aunque todos coincidían en que la atención era muy mala, el menú y la oferta de patisserie parecía súper tentadora, así que le dije a mi amigo Pol que fuéramos a ver.

Me habían recomendado con énfasis las tortas, que al parecer son la especialidad de la casa, pero como era demasiado temprano, preferidos desayunar algo menos pesado. Mi amigo un café con leche, jugo y medialunas (que el mozo anunció exquisitas) y yo, que debo comer proteínas en todas las comidas que puedo, huevos revueltos sin la panceta, café y tostadas.


Mientras esperábamos el pedido espié las tortas, que parecían divinas, y recorrí el salón un poco. Yo no sé si tienen un buen fotógrafo para las imágenes de prensa, si se dejaron estar, o si tienen un manager que no es muy dado a la limpieza y el orden, pero de lo que vi en la web en el local no había nada.

El local estaba muy pero muy sucio. Y no era que había venido un contingente de adolescentes y había dado vuelta el lugar. Eran las diez de la mañana y era imposible que alguien hubiera hecho semejante cosa en tan poco tiempo.

La mugre era vieja, estaba pegoteada, metida en los rincones. Miren la de cosas que hay en la ranura de acero que está en la base de las heladeras de tortas, por favor. ¿Qué son esas costras blancas? ¿Esa grasa? ¿Ese polvo?

Ni hablar de los pisos, llenos de basura, de migas de pan, de polvillo, barro seco. La correa de la cortina está tirada en el piso, las paredes tienen revoques de cemento a la vista, los muebles tienen polvillo y el mostrador es un juntadero de cosas. Para que nos limpiaran la mesa (que era un asco) tuvimos que pedirlo tres veces, como si no se dieran cuenta de que era muy feo comer así.

Yo no puedo comer nada en un lugar sucio aunque hagan tortas ricas. No es mala voluntad, yo fui muy ilusionada, pero la mugre no me gusta, me dan ganas de huir. Amplíen esta foto, por favor. ¿Qué les parece ese piso para comer? Yo casi me muero.

A pesar de que había dos mesas ocupadas, el desayuno tardó casi media hora. Los mozos charlan entre ellos, pasan rejillas sucias por las mesas, ponen la música a todo lo que da como si estuvieran en la casa de un amigo. Cuando llegó, era bastante flojo. El jugo caliente, las medialunas apenas decentes y mi desayuno desprolijo, en una vajilla ridícula, con la mermelada volcada sobre los huevos, que eran como un bloque seco de huevo cocido sobre un pan mojado imposible de comer. Qué se yo, si a alguien esto le parece tentador que vaya y lo coma, yo como así ni en mi casa a los apurones.

Pagamos $90 y nos fuimos dejando más de la mitad de la comida. De más está decir que no me importa si venden una torta rica, yo en la mugre no como ni bien ni mal. No lo recomiendo ni volveré, por supuesto.

 

Etiquetas