Ayer aproveché que iba a una productora sobre Scalabrini Ortíz para desviarme hasta Café Crespin (Vera 699, Villa Crespo). Yo ya había probado sus muffins y budín de jengibre y manzana y me habían parecido de las cosas más ricas que había comido en mucho tiempo, así que quise ir para reseñarlo.

Crespin es un café moderno. Hay ensaladas, sandwiches, quesadillas, un rico brunch por $60 y mucha pero mucha pastelería americana muy fresquita. Yo comí unas quesadillas de cheddar y pollo que lamentablemente tenían cilantro, una hierba que detesto, pero que estaban bien. Venían con nachos, guacamole y crema agria y a pesar de que yo no pude disfrutarlas eran buenas.

Después hice honor a la fama del café y pedí un cinnamon roll, que ellos anuncian como los mejores de Buenos Aires.  ¿Resultado? No sólo son los mejores de Buenos Aires sino los mejores que comí en mi vida. Suaves, tibiecitos, con mucha canela y nueces crujientes. Hasta pedí uno para llevar y se lo traje a mi marido por la tarde.


También hay tortas de chocolate, carrot cake, cupcakes, muffins, alfajor crespín (que es el que ven en la foto), y otras delicias. Todo imperdible, acompañado con café Lavazza, té helado de durazno, limonada casera o algún milkshake.

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