Esta receta es todo lo que está mal en el mundo. Todo. Se los digo así, claramente. No es light, tiene harina común, grasa de queso duro, colesterol y encima, es pesada. Sí, una bomba. Si estos scones vinieran en paquete, tendrían que ponerles una leyenda preventiva parecida a la de los paquetes de cigarrillos. Sin embargo, cada tanto, hay que comer algo que esté muy mal. Sobre todo si viene gente a casa a la que le gusta comer suculento y ustedes están vagos, esta receta los va a salvar.

Para hacerlos necesitan:

500 gramos de de harina 000
2 cucharaditas de polvo de hornear
1 cucharada de sal
100 g de manteca
300 g de queso rallado en hebras (prefiero pategras y provolone, mitad y mitad)
Leche (cantidad necesaria)

Poner en la procesadora la harina, mezclada con la sal y el polvo de hornear junto a la manteca bien fría. Darle unos toques hasta lograr un arenado, sin que la masa llegue a mezclarse del todo. Luego volcar en un bowl y mezclar con el queso e ir agregando leche fría hasta lograr una masa uniforme pero no demasiado dura. Estirar con un palo de amasar hasta lograr una plancha de 2 cm. Cortar circulos (si no tienen moldes en triángulos también quedan divinos). Hornear con spray vegetal 30 minutos en horno medio, o hasta que estén dorados. Si van a hacer muchos, pueden agregarle aceitunas negras, hierbas o nueces a una parte de la masa y hacer dos variedades.

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